– Esto no te va a gustar, Bernie -dijo-. Igual que no me gusta a mi.
– ?Por que tendria que ser esto una excepcion? Me imagino que la unica razon de que no haya espejos en los lavabos es que asi nadie puede mirarse a la cara. No van a soltarlo, ?verdad?
Nebe se apoyo contra el borde del escritorio, cruzo los brazos y fijo la mirada en sus botas durante unos segundos.
– Peor todavia, me temo. Ha muerto.
– ?Que paso?
– ?Oficialmente?
– Puedes probar.
– Josef Kahn se quito la vida en un momento de desequilibrio mental.
– Si, eso sonaria muy bien. Pero tu sabes que no fue asi, ?verdad?
– No se nada con certeza -se encogio de hombros-. Asi que llamalo conjeturas con un cierto fundamento. Oigo cosas, leo cosas y llego a unas cuantas conclusiones razonables. Naturalmente, en tanto que
– ?Te refieres a la que padece este pais ahora?
– … con el objeto de fomentar «la eugenesia activa, de acuerdo con las ideas del
– ?Y eso que cono significa?
– Yo habia supuesto que significaba que a esos desgraciados se les impediria tener hijos. Y eso parece sensato, ?no crees? Quiero decir que, si son incapaces de cuidar de si mismos, apenas pueden estar en disposicion de criar y educar a sus hijos.
– No parece que eso haya impedido la existencia de los jefes de las Juventudes Hitlerianas.
Nebe contuvo una carcajada y volvio a sentarse en la silla detras del escritorio.
– Vas a tener que vigilar esa boca, Bernie -dijo divertido a medias.
– Ve a la parte comica.
– Bueno, es esta. Una serie de informes recientes, quejas si quieres, presentadas a la Kri po por familiares de gente que esta en instituciones me lleva a suponer que ya se esta practicando de forma oficiosa algun tipo de eutanasia.
Me incline hacia adelante y me lleve la mano al puente de la nariz.
– ?No tienes nunca dolores de cabeza? A mi me dan dolores de cabeza. Es el olor lo que los provoca. La pintura huele mal y tambien el formaldehido del deposito de cadaveres. Pero lo peor son esos lugares podridos con olor a meados que te encuentras donde los lelos y los tipos raros duermen como pueden. Es un olor que recuerdo en mis peores pesadillas. ?Sabes, Arthur?, pensaba que conocia todos los malos olores de esta ciudad; pero ese es el de la mierda del mes pasado frita con unos huevos de hace un ano.
Nebe abrio otro cajon y saco una botella y dos vasos. Se dirigio a la mesa y no dijo nada mientras servia un par de tragos largos.
Me lo eche al coleto y espere a que el fiero espiritu buscara lo que quedaba de mi corazon y mi estomago. Asenti y deje que me sirviera otro trago.
– Justo cuando piensas que las cosas no pueden ir a peor -dije-, descubres que siempre han sido mucho peores de lo que pensabas. Y entonces van y empeoran todavia mas. -Vacie el segundo vaso y luego contemple su forma vacia-. Gracias por decirmelo sin rodeos, Arthur. -Hice un esfuerzo para ponerme de pie-. Y gracias por el reconstituyente.
– Por favor, tenme informado sobre tu sospechoso -dijo-. Quiza tendrias que considerar la posibilidad de hacer que un par de tus hombres se turnen con el, al estilo del policia bueno y el policia malo. Nada de malos tratos, solo un poco de la anticuada presion psicologica. Ya sabes a lo que me refiero. Por cierto, ?que tal te llevas con tu equipo? ?Todo va bien en ese terreno, sin resentimientos ni nada por el estilo?
Podria haberme vuelto a sentar para darle una lista de fallos mas larga que una reunion del partido, pero la verdad es que el no la necesitaba. Yo sabia que en la Kri po habia cien polis peores que los tres que yo tenia en mi grupo. Asi que me limite a hacer un gesto de asentimiento y decir que todo iba bien.
Pero al llegar a la puerta del despacho de Nebe me detuve y pronuncie ciertas palabras automaticamente, sin ni siquiera pensarlo. Lo dije, y no por obligacion, en respuesta a otra persona, en cuyo caso podria haberme consolado con la excusa de que solo trataba de pasar desapercibido y evitar problemas. Yo lo dije primero.
– ?Heil Hitler!
– ?Heil Hitler!
Nebe no levanto los ojos de lo que estaba escribiendo cuando mascullo su respuesta, asi que no pudo ver la expresion de mi cara. No podria decir que aspecto tendria, pero, fuera cual fuera, nacia de que acababa de comprender que la unica queja de verdad que tenia en el Alex era contra mi mismo.
10. Lunes, 19 de septiembre
Sono el telefono. Me arrastre desde el otro lado de la cama y conteste. Seguia tratando de saber que hora era mientras Deubel hablaba. Eran las dos de la madrugada.
– Repitelo, por favor.
– Creemos que hemos encontrado a la chica desaparecida, senor.
– ?Muerta?
– Como un raton en una ratonera. Todavia no hay una identificacion oficial, pero tiene el mismo aspecto que todas las demas, senor. He llamado al profesor Illmann. Viene de camino.
– ?Donde esta, Deubel?
– En la Zoo Bah nhof.
El tiempo seguia templado cuando baje al coche y abri la ventanilla para disfrutar del aire de la noche y para acabar de despertarme. Para todo el mundo, excepto para
Conduje a lo largo de la Kur furstendamm, con sus tiendas de formas geometricas y luces de neon, y gire hacia el norte por la Jo achimstaler Strasse, en cuyo extremo se levantaba el gran invernadero luminoso que era la estacion del Zoo. Frente a ella habia varios coches de la policia, una ambulancia innecesaria y unos cuantos borrachos que seguian empenados en alargar la fiesta y a los que un poli de uniforme iba apartando.
Una vez dentro, cruce el vestibulo central, donde se encontraban las taquillas, y me dirigi hacia la barrera que la policia habia levantado frente a la zona de objetos perdidos y la consigna de equipajes. Mostre la placa a los dos hombres que vigilaban la barrera y segui andando. Al dar la vuelta a una esquina, Deubel se me acerco.
– ?Que tenemos? -pregunte.
– El cuerpo de una chica dentro de un baul, senor. A juzgar por el aspecto y el olor lleva ahi bastante tiempo. El baul estaba en la consigna.
– ?El profesor ha llegado?
– El y el fotografo. No han hecho mucho mas que echarle una mirada. Queriamos esperar a que llegara usted.
– Me conmueve vuestra amabilidad. ?Quien encontro los restos mortales?
– Yo, senor, junto con uno de los sargentos de uniforme de mi brigada.
– ?Ah, si? ?Y como lo hizo? ?Consulto a un medium?
– Hubo una llamada anonima, senor, al Alex. El que llamo le dijo al sargento de guardia donde encontrar el cuerpo y el se lo dijo a mi sargento. El me llamo y vinimos directamente aqui. Localizamos el baul, encontramos a
