– Totalmente. Se destacaban en su almejita de un rubio perfectamente ario como mierda en un azucarero. - Se recosto y lanzo una nube de humo al aire por encima de la cabeza-. ?Quieres que pruebe a comparar uno con un mechon de la mata de tu checo loco?

– No, lo solte a mediodia. Esta libre de toda sospecha. Y da la casualidad de que tiene el pelo rubio -Ojee el informe mecanografiado de la autopsia-. ?Ya esta?

– No del todo. -Dio una calada al cigarrillo y luego lo apago en mi cenicero. Del bolsillo de su cazadora de tweed saco una hoja de periodico doblada que desplego encima del escritorio-. Pense que debias ver esto.

Era la portada de un ejemplar antiguo de Der Sturmer, la publicacion antisemita de Julius Streicher. Como avance, en la esquina superior a la izquierda se leia: «Numero dedicado al asesinato ritual». No es que fuera necesario recordarnos que era. La ilustracion a plumilla lo decia con suficiente elocuencia. Ocho chicas alemanas, rubias, colgadas cabeza abajo, con la garganta cortada y la sangre cayendo en una enorme caliz sostenido por la fea caricatura de un judio.

– Interesante, ?no crees? -dijo Illmann.

– Streicher siempre esta publicando esta clase de basura. Nadie se lo toma en serio.

Illmann hizo un gesto negativo y recupero el cigarrillo.

– Ni por un segundo estoy diciendo que tendria que hacerlo. Creo tan poco en los asesinatos rituales como en Adolf Hitler el Pacificador.

– Pero aqui tenemos este dibujo, ?verdad? -dije, y el asintio-, que es notablemente parecido al metodo empleado para asesinar a cinco chicas alemanas.

Volvio a asentir.

Mire mas abajo de la pagina al articulo que acompanaba el dibujo y lei:

Se acusa a los judios de llevarse a ninos gentiles y a adultos gentiles, asesinarlos y desangrarlos. Se les acusa de mezclar esa sangre a su masa (pan sin levadura) y utilizarla para practicas de magia supersticiosa. Se les acusa de torturar a sus victimas, especialmente los ninos, y durante la tortura chillan amenazas, maldiciones y lanzan maleficios contra los gentiles. Este asesinato sistematico tiene un nombre: se llama asesinato ritual.

– ?Sugieres que Streicher puede tener algo que ver con los asesinatos?

– No sabia que estaba sugiriendo nada, Bernie. Me limite a pensar que tenia que informarte. -Se encogio de hombros-. Pero ?por que no? Despues de todo, no seria el primer Gauleiter regional que cometiera un crimen. Recuerda, por ejemplo, al gobernador Kube de Kurmark.

– Se oyen contar muchas cosas sobre Streicher -dije.

– En cualquier otro pais estaria en prision.

– ?Puedo quedarme con esto?

– Me gustaria que lo hicieras; no es el tipo de cosas que uno quiere dejar encima de la mesa de la sala. - Aplasto otro cigarrillo y se levanto para marcharse-. ?Que vas a hacer?

– ?Con respecto a Streicher? No lo se exactamente. -Mire la hora-. Pensare en ello despues de la identificacion oficial. Becker viene hacia aqui con los padres de la chica. Sera mejor que bajemos al deposito.

Fue algo que Becker dijo lo que me hizo acompanar personalmente a los Hanke a casa en coche despues de que Herr Hanke identificara los restos de su hija.

– No es la primera vez que he tenido que dar malas noticias a una familia -comento-. Es extrano, pero siempre esperan contra toda esperanza, aferrandose a un clavo ardiendo hasta el ultimo momento. Y luego, cuando se lo dices, entonces es cuando les afecta. La madre se hunde, ?sabe? Pero con estos dos, de alguna manera, ha sido diferente. Es dificil explicar que quiero decir, senor, pero tuve la impresion de que ya se lo esperaban.

– ?Despues de cuatro semanas? Vamos hombre, lo que pasa es que ya se habian resignado, eso es todo.

Becker fruncio el ceno y se rasco la coronilla de su despeinada cabeza.

– No -dijo lentamente-, fue mas fuerte que eso, senor. Como si ya lo supieran, con toda certeza. Lo siento, senor, no me explico muy bien. Quiza no tendria que haberlo mencionado siquiera. Quiza me lo este imaginando.

– ?Crees en el instinto?

– Supongo que si.

– Bien. A veces es lo unico que un poli tiene para avanzar. Y ademas no tiene mas remedio que confiar en el. Un poli que no confia en unas cuantas corazonadas de vez en cuando nunca se arriesga. Y sin arriesgarse no se puede esperar resolver un caso. No, has hecho bien en decirmelo.

Sentado a mi lado mientras conducia hacia el suroeste en direccion a Steglitz, Herr Hanke, que trabajaba como contable en la fabrica de la AEG en la Se estrasse, parecia todo menos resignado ante la muerte de su unica hija. De todos modos, no descarte lo que Becker me habia dicho. No queria tomar una decision hasta poder formarme mi propia opinion.

– Irma era una chica inteligente -dijo Hanke con un suspiro. Hablaba con acento de Renania, con una voz identica a la de Goebbels-. Lo bastante inteligente para permanecer en la escuela y conseguir su Abitur, algo que queria hacer. Pero no era una comelibros; solo era una chica alegre y feliz en la escuela. Buena en los deportes. Acababa de ganar su insignia de deportista del Reich y su certificado de natacion. Nunca le hizo dano a nadie.

La voz se le rompio al anadir:

– ?Quien puede haberla matado, Kommissar? ?Quien haria una cosa asi?

– Eso es lo que yo tengo intencion de averiguar -dije.

Pero la esposa de Hanke, sentada en el asiento de atras, creia tener ya la respuesta.

– ?No es obvio quien es el responsable? -dijo-. Mi hija era una chica de la BdM, elogiada en su clase de teoria racial como el ejemplo perfecto del tipo ario. Se sabia su Horst Wessel y podia citar paginas enteras del gran libro del Fuhrer. Asi que, ?quien creen que la mato, a una virgen, sino los judios? ?Quien salvo los judios le habrian hecho las cosas que le hicieron?

Herr Hanke se giro en su asiento y le cogio la mano a su esposa.

– Eso es algo que no sabemos, Silke, carino -dijo-. ?Verdad, Kommissar?

– Creo que es muy improbable -dije.

– ?Lo ves, Silke? El Kommissar no lo cree ni yo tampoco.

– Yo veo lo que veo -dijo ella entre dientes-. Los dos se equivocan. Esta tan claro como la nariz en la cara de un judio. ?Quien sino los judios? ?No comprenden lo evidente que es? Es una acusacion que se proclama a voz en grito inmediatamente, en cualquier lugar del mundo, cuando se encuentra un cuerpo que muestra todas las caracteristicas de un asesinato ritual. Esta acusacion solo se hace contra los judios.

Recorde las palabras del articulo de Der Sturmer que llevaba doblado en el bolsillo, y mientras escuchaba a Frau Hanke se me ocurrio que tenia razon, pero de una forma que ella no podria ni sonar.

11. Jueves, 22 de septiembre

Sono un silbato, el tren se sacudio y a continuacion salimos lentamente de la estacion Anhalter para el viaje de seis horas que nos llevaria a Nuremberg. Korsch, el otro unico ocupante del compartimiento, ya se habia puesto a leer el periodico.

– Mierda -dijo-, escuche esto. Aqui dice que el ministro de Asuntos Exteriores sovietico, Maxim Litvinoff, ha declarado en la Li ga de las Naciones en Ginebra que su gobierno esta decidido a cumplir con su actual tratado de alianza con Checoslovaquia y que le ofrecera su ayuda militar al mismo tiempo que Francia. Cristo, ahora si que estamos listos, con ataques en los dos frentes.

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