importancia.
– ?4B 1? No creo conocer ese departamento. ?Me llama desde el Alex?
– Tenemos nuestra base en la Me inekestrasse, investigamos a los delincuentes catolicos.
– Me temo que no se nada de su departamento,
– El hecho es que lo esta haciendo. ?Ha sido usted quien ha ordenado al SS
– Si, exacto, he sido yo.
– Usted, como
– No tengo noticias de esa prioridad. Pero ?que grave crimen se ha cometido que pueda exigir que su departamento tenga prioridad sobre una investigacion por asesinato? ?Acusar a un sacerdote de transustanciacion fraudulenta, tal vez? ?O de tratar de hacer pasar el vino de la comunion por la sangre de Cristo?
– Su frivolidad esta completamente fuera de lugar,
– ?De verdad? Ahora que lo se, seguro que esta noche dormire mucho mas tranquilo en mi cama. De todas formas, el propio general Heydrich ha dado la maxima prioridad a mi investigacion.
– Sabiendo la importancia que concede a arrestar a los enemigos religiosos del Estado, me resulta bastante dificil creerlo.
– ?Puedo sugerirle que llame a la Wil helmstrasse y le pida al general que se lo explique personalmente?
– Lo hare. No me cabe ninguna duda de que se sentira muy inquieto ante su fracaso en apreciar la amenaza de la tercera conspiracion internacional dedicada a causar la ruina de Alemania. El catolicismo no es una amenaza menor para la seguridad del Tercer Reich que el comunismo o el judaismo mundial.
– Olvida usted a los hombres del espacio exterior. Con franqueza, me importa una mierda lo que le diga al general. VD1 es parte de la Kri po, no de la Ges tapo, y en todos los asuntos relacionados con esta investigacion, la Kri po tendra prioridad en los servicios de nuestro propio departamento. Me lo ha dado por escrito el
Colgue el telefono de golpe. Despues de todo, el trabajo tenia algunos aspectos agradables. Y no era el menos placentero tener la oportunidad de enviar a la mierda a la Ges tapo.
En la rueda de reconocimiento efectuada aquella misma manana, el personal de la consigna de equipajes no identifico a Gottfried Bautz como el hombre que habia dejado el baul con el cuerpo de Irma Hanke y, con gran disgusto por parte de Deubel, firme la orden para que lo dejaran en libertad.
Segun la ley, el hotelero o el casero que los aloje debe informar a la comisaria de policia, en el plazo de seis dias, de cualquier forastero que llegue a Berlin. De esta forma la Ofi cina del Censo de Residentes del Alex puede dar, por cincuenta pfennigs, la nueva direccion de cualquiera que resida en Berlin. La gente imagina que esta norma debe de ser parte de la Ley de Poderes Especiales nazi, pero la verdad es que existe desde hace tiempo. La policia prusiana siempre fue muy eficaz.
Mi despacho estaba a unas cuantas puertas de las oficinas del censo, en la sala 350, lo que significaba que en el pasillo siempre habia mucho ruido, lo cual me obligaba a tener la puerta cerrada. Sin duda, esa era la razon de que me hubieran instalado alli, tan lejos del Departamento de Homicidios como fuera posible. Supongo que la idea era que mi presencia debia mantenerse aislada del resto del personal de la Kri po, para evitar que les contagiara algunas de mis actitudes de investigacion policial mas anarquicas. O quizas habian confiado en romper mi insubordinable espiritu si primero me rebajaban de forma espectacular. Incluso en un dia soleado como aquel, mi despacho tenia un aspecto lugubre. El escritorio de metal verde tenia los rebordes con mas filos que una alambrada de puas y su unica virtud era que hacia juego con el desgastado linoleo y las deslucidas cortinas, mientras las paredes habian adquirido el tono amarillento que dan un par de miles de cigarrillos.
Al entrar alli, despues de robar un par de horas de sueno en mi apartamento y ver a Hans Illmann, que me esperaba pacientemente con una carpeta de fotografias, no tuve la impresion de que aquel sitio estuviera a punto de hacerse mas agradable.
Felicitandome por haber tenido la prevision de comer algo antes de lo que prometia ser una reunion muy poco apetecible, me sente y lo mire.
– Asi que aqui es donde te escondes -dijo.
– Se supone que solo es algo temporal -explique-; igual que yo. Pero, con franqueza, me va bien estar un poco alejado del resto de la Kri po. Aqui hay menos probabilidades de volver a convertirme en un elemento permanente. Y me atreveria a decir que tambien les conviene a ellos.
– Es dificil creer que sea posible causar tanta exasperacion en toda la ejecutiva de la Kri po desde una mazmorra burocratica como esta.
Se echo a reir y, acariciandose la perilla, anadio:
– Tu y un
Abri un cajon del escritorio y saque una botella y un par de vasos.
– Brindemos por ello -dije.
– Con mucho gusto. Me ira bien un trago despues del dia que he tenido. -Cogio el vaso lleno y tomo un sorbo agradecido-. ?Sabes?, no tenia ni idea de que existiera un departamento especial en la Ges tapo destinado a perseguir a los catolicos.
– Yo tampoco. Pero no puedo decir que me sorprenda mucho. El nacionalsocialismo solo permite una unica clase de creencia organizada. -Senale con la cabeza la carpeta que Illmann tenia sobre las piernas-. ?Que tienes ahi?
– La victima numero cinco, eso es lo que tenemos.
Me entrego el dossier y empezo a liar un pitillo.
– Son buenas -dije ojeando el contenido-. Tu hombre es un buen fotografo.
– Si, supuse que las apreciarias. Esa de la garganta cortada es especialmente interesante. La carotida derecha esta casi seccionada por completo gracias a un unico corte perfectamente horizontal. Eso quiere decir que la chica estaba echada de espaldas cuando la corto. De todos modos, la mayor parte de la herida esta en el lado derecho del cuello, asi que con toda probabilidad nuestro hombre es diestro.
– Tiene que haber sido todo un cuchillo -dije observando la profundidad de la herida.
– Si, corto la laringe casi por completo. -Lamio el papel del cigarrillo-. Algo extremadamente afilado, como una legra, diria yo. Pero, al mismo tiempo, la epiglotis estaba fuertemente comprimida, y entre ella y el esofago, a la derecha, habia hematomas del tamano de una pepita de naranja.
– Estrangulada, ?verdad?
– Muy bien -dijo Illmann con una sonrisa-. Pero medio estrangulada, en realidad. Habia una pequena cantidad de sangre en los pulmones de la chica, que estaban parcialmente inflados.
– ?Eso quiere decir que la ahogo para hacerla callar y luego le corto el cuello?
– Se desangro hasta morir, colgada cabeza abajo como una ternera en el matadero. Igual que todas las demas. ?Tienes un fosforo?
Le lance el librillo por encima de la mesa.
– ?Y que hay de sus pequenas partes sensibles? ?Se la tiro?
– Se la tiro y la desgarro algo al hacerlo. Bueno, eso seria de esperar. La chica era virgen, diria yo. Incluso le dejo huellas de unas en la membrana mucosa. Pero lo mas importante es que encontre unos cuantos pelos pubicos foraneos, y no me refiero a que los trajeran de Paris.
– ?Tienes el color?
– Castano. No me pidas que tono de castano, no puedo ser tan especifico.
– ?Y estas seguro de que no son de Irma Hanke?
