que esta insinuando.
– Como ya le he dicho, siento tener que hacerle todas estas preguntas,
Tome un sorbo de cafe y luego contemple los posos del fondo de la taza. ?Que significaria una forma como de vieira?, me pregunte.
– ?Que hay de novios?
Fruncio el ceno.
– Por amor de Dios, tiene catorce anos.
Apago el cigarrillo con furia.
– Las chicas maduran antes que los chicos. Antes de lo que querriamos, quiza. -Cristo, ?que sabia yo de eso? «Escuchen al hombre que tiene todos esos malditos ninos», pense.
– Todavia no le interesan los chicos.
Me encogi de hombros.
– Oiga senora, cuando se canse de contestar a mis preguntas, me lo dice y dejare de molestarla. Estoy seguro de que tiene muchisimas cosas mas importantes que hacer que ayudarme a encontrar a su hija.
Me clavo los ojos durante un minuto y luego se disculpo.
– ?Puedo ver la habitacion de Emmeline, por favor?
Era la habitacion normal de una chica de catorce anos, por lo menos normal para una que asistia a una escuela de pago. Habia un gran cartel de una produccion de
Le di el libro a
– Como le he dicho, las chicas maduran antes.
Cruce la puerta de la oficina justo cuando Becker salia.
– ?Has hablado con los tecnicos? ?Tenemos ya algo sobre el baul? ?O sobre el trozo de cortina?
Becker dio media vuelta y me siguio hasta el escritorio.
– El baul lo fabrico Turner & Glanz, senor.
Saco su bloc de notas y anadio:
– Friedrichstrasse, numero 193a.
– Suena muy elegante. ?Llevan una lista de las ventas?
– Me temo que no, senor. Parece que es comun, especialmente entre los judios que abandonan Alemania para marchar a America.
– ?Que suerte tiene!
– La tela de la cortina es de un tejido barato. Se puede comprar en cualquier sitio.
Empezo a rebuscar en mi bandeja de asuntos pendientes.
– Sigue, te estoy escuchando.
– ?Entonces, aun no ha leido mi informe?
– ?Te parece que si lo he leido?
– Pase toda la tarde de ayer en la escuela de Emmeline, el Paulsen Real Gymnasium.
Encontro su informe y lo agito delante de mi cara.
– Debe de haberte resultado agradable, con todas esas chicas.
– Quiza deberia leerlo ahora, senor.
– Ahorrame el esfuerzo.
Becker hizo una mueca y miro el reloj.
– Bueno, en realidad, senor… estaba a punto de marcharme. Se supone que voy a llevar a mis hijos a las atracciones del Luna Park.
– Te estas volviendo igual que Deubel. Por curiosidad, ?se sabe donde esta? ?Cuidando el jardin? ?De compras con su mujer?
– Creo que esta con la madre de la chica desaparecida, senor.
– Acabo de volver de su casa. No importa. Dime que has averiguado y luego puedes marcharte.
Se sento en el borde de mi mesa y cruzo los brazos.
– Lo siento, senor, olvidaba decirle algo mas primero.
– ?De verdad? Me parece que los polis del Alex olvidan un monton de cosas estos dias. Por si necesitas que te lo recuerde, estamos investigando un asesinato. Ahora bajate de mi mesa y dime que cono esta pasando.
Se bajo de un salto y se puso firme.
– Gottfried Bautz esta muerto, senor. Asesinado, por lo que parece. La casera encontro el cuerpo en el piso esta manana temprano. Korsch ha ido alli para ver si averigua algo que nos sea util.
Asenti en voz baja.
– Entiendo. -Solte una maldicion y luego lo mire de nuevo. De pie alli delante como si fuera un soldado, se las arreglaba para tener un aspecto ridiculo-. Por el amor de Dios, joder, Becker, sientate antes de que el
– Gracias, senor.
Acerco una silla, le dio media vuelta y se sento a horcajadas con los brazos apoyados en el respaldo.
– Dos cosas -dijo-. Primera: la mayoria de las companeras de clase de Emmeline Steininger creen que habia hablado de escaparse de casa en mas de una ocasion. Por lo visto, ella y su madrastra no se llevaban muy bien…
– ?Su madrastra? Ella no lo menciono en ningun momento.
– Parece que su verdadera madre murio hace doce anos. Y ademas el padre murio hace poco.
– ?Que mas?
Becker fruncio el ceno.
– Has dicho que habia dos cosas.
– Si, senor. Una de las otras chicas, una chica judia, recordo algo que habia sucedido hacia un par de meses. Dijo que un hombre vestido de uniforme detuvo el coche cerca de la verja de la escuela y le pidio que se acercara. Le dijo que si respondia a unas preguntas la acompanaria a casa en coche. Bueno, dice que fue y se acerco al coche y el hombre le pregunto como se llamaba. Ella le dijo que Sarah Hirsch. Entonces, el le pregunto si era judia y, cuando ella le dijo que si, se marcho sin decir ni una palabra mas.
– ?Le ha dado alguna descripcion?
Hizo una mueca y nego con la cabeza.
– Estaba demasiado asustada para decir nada. Yo iba acompanado de un par de polis de uniforme y me parece que la amedrantaban.
– ?Podemos culparla por eso? Probablemente penso que iban a arrestarla por prostitucion callejera o algo parecido. Sin embargo, debe de ser inteligente si esta en un Gymnasium. Quizas hablaria si sus padres estuvieran delante y si no fuera acompanado de los maniquies. ?Que opinas?
– Estoy seguro de que lo haria, senor.
– Me encargare yo mismo. ?Te parezco un tipo paternal, Becker? No, sera mejor que no contestes.
Sonrio afablemente.
– Esta bien, nada mas. Diviertete.
– Gracias, senor.
Se levanto y se dirigio a la puerta.
– Ah, Becker…
– ?Si, senor?
– Buen trabajo.
Cuando se hubo marchado, permaneci sentado durante bastante rato deseando ser yo quien se estuviera yendo a casa para llevar a mis hijos a pasar la tarde en el Luna Park. Hacia mucho que no me tomaba tiempo
