regrese para unirme al resto de los invitados.

Habia entrado otro hombre en la sala y comprendi que debia de ser Weisthor. De unos cincuenta y cinco anos, vestia un traje de franela marron claro con chaleco y llevaba un baston muy adornado, con empunadura de marfil y extranos dibujos tallados en la vara, algunos de los cuales hacian juego con su anillo. Fisicamente, parecia una version de Himmler con mas anos, con la pequena pincelada del bigotillo, las mejillas como las de un hamster, la boca dispeptica y la barbilla hundida; pero era mas robusto, y mientras el Reichsfuhrer recordaba a una rata miope, Weisthor tenia mas aspecto de castor, un efecto que se acentuaba por el hueco que tenia entre los dos dientes frontales.

– Usted debe de ser Herr Steininger -dijo, sacudiendome la mano arriba y abajo-. Permitame que me presente. Soy Karl Maria Weisthor, y estoy encantado de haber tenido ya el placer de conocer a su encantadora esposa. -Hablaba muy ceremoniosamente, con acento vienes-. En eso, por lo menos, es usted un hombre muy afortunado. Esperemos que pueda serle de ayuda a ambos antes de que acabe la noche. Otto me ha informado de la desaparicion de su hija Emmeline y de como la policia y nuestro buen amigo Rolf Vogelmann han sido incapaces de encontrarla. Como le he dicho a su esposa, estoy seguro de que los espiritus de nuestros remotos antepasados alemanes no nos abandonaran y nos diran que ha sido de ella, de igual modo que nos han informado de otras cosas antes.

Se volvio y senalo hacia la mesa.

– ?Nos sentamos? -dijo-. Herr Steininger, usted y su esposa se sentaran junto a mi, uno a cada lado. Todo el mundo se cogera de las manos, Herr Steininger. Esto incrementara nuestro poder consciente. Procure no soltarse, vea lo que vea y oiga lo que oiga, ya que eso puede hacer que se rompa la conexion. ?Lo entienden ambos?

Asentimos y nos sentamos. Cuando el resto de los asistentes se hubo sentado, observe que Himmler se las habia arreglado para situarse al lado de Hildegard, a la cual prestaba una intensa atencion. Se me ocurrio que podria contarlo de otra manera e imagine lo que se divertirian Nebe y Heydrich si les decia que Heinrich Himmler y yo habiamos pasado la noche cogidos de la mano. Pensando en ello casi me echo a reir y para disimular aparte la mirada de Weisthor y volvi la cara hacia el otro lado para encontrarme frente a un hombre del tipo Sigfrido, alto y cortes, vestido con traje de etiqueta, con la clase de modales sensibles y calidos que solo se consiguen banandose en sangre de dragon.

– Me llamo Kindermann -dijo con voz adusta-, doctor Lanz Kindermann, a su servicio, Herr Steininger.

Me miro la mano como si fuera un trapo sucio.

– ?No sera el famoso psicoterapeuta? -dije.

– Dudo de que pueda llamarseme famoso -dijo sonriendo, pero con cierta satisfaccion de todos modos-. Sin embargo, le agradezco el cumplido.

– ?Es usted austriaco?

– Si, ?por que lo pregunta?

– Me gusta saber algo de los hombres con quienes me cojo de la mano -dije y agarre la suya con firmeza.

– Dentro de un momento -dijo Weisthor-, le pedire a nuestro amigo Otto que apague las luces. Pero antes que nada, querria que todos cerraramos los ojos y respiraramos profundamente. El proposito de esto es que nos relajemos. Solo si estamos relajados los espiritus se sentiran lo bastante comodos para ponerse en contacto con nosotros y ofrecernos el beneficio de lo que son capaces de ver. Quiza les ayude pensar en algo placido, como una flor o una formacion de nubes.

Se callo, de forma que el unico sonido que se oia era la profunda respiracion de las personas que habia alrededor de la mesa y el tictac de un reloj en la repisa de la chimenea. Oi carraspear a Vogelmann, lo cual hizo que Weisthor hablara de nuevo.

– Traten de fluir al interior de la persona que tienen al lado de forma que podamos sentir el poder del circulo. Cuando Otto apague la luz, entrare en trance y permitire que mi cuerpo quede bajo el control del espiritu. El espiritu controlara mi habla y todas las funciones de mi cuerpo, de forma que estare en una posicion muy vulnerable. No hagan ningun ruido brusco ni interrumpan. Hablen suavemente si desean comunicarse con el espiritu o permitan que Otto hable por ustedes. -Hizo otra pausa-. Otto, las luces, por favor.

Oi como Rahn se ponia en pie como si despertara de un profundo sueno y cruzaba sigilosamente la alfombra.

– A partir de este momento Weisthor no hablara a menos que sea bajo el espiritu -dijo-. Sera mi voz la que oigan hablarle mientras este en trance.

Apago la luz y al cabo de unos segundos oi como regresaba al circulo.

Me esforce por ver en la oscuridad y mire hacia donde estaba Weisthor, pero por mucho que lo intente no consegui ver nada mas que las extranas formas que bailan al fondo de la retina cuando se la priva de luz. Descubri que aquello que Weisthor habia dicho de las flores o las nubes me ayudaba a pensar en la Ma user automatica que llevaba en la pistolera y en la bonita formacion de municion de 9 mm que llevaba en la culata.

El primer cambio del que me di cuenta fue el de su respiracion, que se hizo progresivamente mas lenta y profunda. Al cabo de un rato era casi indetectable y, salvo por la fuerza con que me cogia la mano, podria haber dicho que habia desaparecido.

Finalmente hablo, pero fue con una voz que hizo que se me pusiera la piel de gallina y los pelos de punta.

– Aqui tengo a un rey sabio de hace mucho, mucho tiempo -dijo, y me asio la mano con fuerza-. De un tiempo en que brillaban tres soles en el cielo del norte. -Emitio un largo y sepulcral suspiro-. Sufrio una terrible derrota a manos de Carlomagno y su ejercito cristiano.

– ?Era sajon? -pregunto Rahn con voz suave.

– Si, sajon. Los francos los llamaban paganos y les daban muerte por ello. Muertes atroces, llenas de sangre y dolor. -Parecio vacilar-. Es dificil decir esto. Dice que la sangre debe pagarse. Dice que el paganismo aleman vuelve a ser fuerte y debe vengarse de los francos y su religion, en nombre de los antiguos dioses.

Luego gruno casi como si le hubieran golpeado y no dijo nada mas.

– No se alarmen -murmuro Rahn-. A veces un espiritu se marcha de forma bastante violenta.

Al cabo de unos minutos, Weisthor volvio a hablar.

– ?Quien eres? -pregunto con suavidad-. ?Una chica? ?Nos dices tu nombre, nina? ?No?Venga…

– No temas -dijo Rahn-. Por favor, date a conocer.

– Se llama Emmeline -dijo Weisthor.

Oi que Hildegard daba un grito ahogado.

– ?Te llamas Emmeline Steininger? -pregunto Rahn-. Si es asi tu madre y tu padre estan aqui para hablar contigo, nina.

– Dice que no es una nina -musito Weisthor- y que una de esas dos personas no es nada suyo.

Me puse rigido. ?Seria autentico despues de todo? ?Tendria Weisthor facultades paranormales?

– Soy su madrastra -dijo Hildegard temblorosa, y me pregunte si se habria dado cuenta de que Weisthor tendria que haber dicho que ninguno de nosotros era nada suyo.

– Dice que anora sus clases de danza, pero que sobre todo les anora a ustedes dos.

– Nosotros tambien te anoramos, carino.

– ?Donde estas Emmeline? -pregunte. Hubo un largo silencio, asi que repeti la pregunta.

– La han matado -dijo Weisthor con voz entrecorta-da-. Y la han escondido en algun lugar.

– Emmeline, tienes que tratar de ayudarnos -dijo Rahn-. ?Puedes decirnos algo sobre el sitio donde te dejaron?

– Si, se lo dira. Dice que al otro lado de la ventana hay una colina. Al pie de la colina hay una bonita cascada. ?Como? Hay una cruz o quiza otra cosa alta, como una torre, en la cima de la colina.

– ? La Kre uzberg? -pregunte.

– ?Es la Kre uzberg? -dijo Rahn.

– No sabe como se llama -murmuro Weisthor-. ?Donde dices? Oh, que horror. Dice que esta en una caja. Lo siento, Emmeline, pero me parece que no te he oido bien. ?No es una caja? ?Un barril? Si, un barril. Un viejo barril carcomido y maloliente en una vieja bodega llena de viejos barriles carcomidos.

Вы читаете Palido Criminal
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату