Alguien solto una risita burlona.
Kate miro a Bowen directamente a los ojos. Sabia que en la oficina corria el rumor de que tenia un lio con Peter van der Velden. Cada ano todos los agentes de enlace de los diversos consulados de Miami se reunian y celebraban una fiesta en el Hotel Doubletree, de Coconut Grove. Solo hacia tres meses de la ultima, en la cual Kate habia sido vista marchandose con el policia holandes despues de haber estado hablando con el casi una hora.
– ?Sabeis? Me parece que hay algo que tendria que aclarar – dijo, con una fria sonrisa-. Un pequeno malentendido que corre por ahi. Solo para que conste, no estoy jodiendo con Peter van der Velden. Ni he jodido nunca con Peter van der Velden. Ni tengo ninguna intencion de hacerlo. Es mas, el proposito de nuestra cita para almorzar no tenia nada que ver con la posibilidad de que podamos llegar a joder, sino reunirnos con un espiritu de colaboracion y diplomacia y llegar a joder a algunos de los grandes traficantes de drogas y otros criminales. ?Me he expresado con claridad?
Recorrio con la mirada la mesa de uno a otro extremo. Por un momento nadie dijo nada.
– ?Os habeis enterado todos? -pregunto Bowen-. Vale Kate, lo has dejado claro. ?Que ibas a decirnos de Peter van der Velden antes de que te interrumpieramos?
– Solo esto -dijo Kate, contenta de que nadie se hubiera dado cuenta de las relaciones esporadicas que si que tenia con el oficial de enlace britanico, Nick Hemmings-. Segun los informadores de Peter, se espera un gran cargamento de Rocky Envigado. Y atencion: viene de Mallorca, igual que antes.
– ?Y eso que quiere decir?
Ahora Bowen tenia el ceno fruncido.
Kate respiro hondo.
– Quiere decir que la ultima vez se nos paso por alto algo.
– Si, bueno, si a nosotros se nos paso por alto, tambien se le paso a la policia espanola y a la holandesa -dijo Ochao-. Registramos aquel barco de arriba abajo. No habia nada.
– Podria ser que Rocky hubiera descubierto un nuevo medio de transporte -dijo Bowen-. Un medio del que todavia no sabemos nada.
– Puede que lo envie por Internet -sugirio otro agente-. Ultimamente parece que todo el mundo esta obsesionado con eso.
– Quiero que lo enfoquemos cientificamente. Quantico. El
Bowen se levanto y trato de transmitir inspiracion a su gente. Parecia bastante facil hasta que se encontro con la mirada dubitativa de Kate.
– ?Algun problema, Kate?
– Es posible que la ultima vez no hubiera nada. Que utilizara ese primer viaje para ponernos en evidencia. Despues de aquel pequeno desastre quizas piense que ahora lo dejaremos en paz. Pero en cualquier caso tendriamos que tratar de encontrar el barco antes de hacer nada, ?no cree?
– Si, claro, seguro, eso no hace falta ni decirlo, ?no?
Puso una mano cuidadosamente paternal en el hombro de Kate.
– Encarguese del equipo de reconocimiento, senor Spock. Necesito algunas respuestas.
Kate se fue a casa en su Sebring blanco, se preparo un ponche de ron, lo bebio mientras llenaba la banera y luego se preparo otro antes de sumergirse en el agua caliente. El cuarto de bano daba a una terraza que rodeaba el piso; habia dejado las persianas subidas para poder ver las luces parpadeantes de la Riviera de Miami, al otro lado del canal intercostero. Era una enorme banera empotrada, con un jacuzzi y casi su lugar favorito de todo el piso. Despues de comprar el apartamento, Howard y ella se habian banado juntos un par de veces. Pero, por lo general, el preferia ducharse y, si se banaba, preferia hacerlo solo. Al cabo de un tiempo, se acostumbro a la idea de que el aprovechara las largas sesiones que ella disfrutaba en la banera para tumbarse en la cama y mirar el canal de Playboy por la tele. Por supuesto, hacia ver que no era asi, y saltaba a Letterman o Leno en cuanto ella volvia al dormitorio. No es que le importara mucho. Lo que de verdad la sorprendio e irrito fue que el pensara que podia abonarse a cualquier nuevo canal, y mucho menos a Playboy, sin que ella se diera cuenta. Por favor, trabajaba para el FBI; su trabajo era fijarse en las cosas.
Naturalmente, cuando empezo a tener amantes, ella lo supo enseguida. Confiaba en que podria librarse de lo que fuera que le atormentara; mientras no se lo pasara a ella. Pero lo que finalmente le hizo tomar una decision no fueron los celos, ni siquiera su amor por Howard sino, como le habia pasado con la suscripcion a Playboy, la irritacion que sentia al ver que la consideraba demasiado estupida para darse cuenta de sus mentiras y evasivas. La inteligente era ella, no el. Segunda de su clase en la facultad de Derecho de la Universidad de Florida en Gainsville, licenciada con honores en la misma clase en la que su futuro marido habia tenido que esforzarse para estar entre los primeros cincuenta, y el cabron pensaba que podia ser mas listo que ella, como si ella fuera una camarera de cualquier pequeno bar de Oklahoma.
Kate tomo prestado un equipo de vigilancia del despacho para obtener pruebas auditivas y visuales de la infidelidad de Howard y lo pesco en faena con la instructora de golf para senoras del cercano Club de Campo de Turnberry Isle. Eso solo ya era bastante malo. El golf es un juego estupido. Pero son las pequenas cosas las que realmente te fastidian y se habia quedado de una pieza al descubrir que la companera de golfeo de Howard utilizaba el gel anticonceptivo del armario del propio cuarto de bano de Kate para su juego. Asi que, con ayuda de una amiga del laboratorio, y despues de amplios ensayos y experimentos, substituyo el gel de un tubo de Gynogel por un linimento de igual perfume; una preparacion a base de alcohol y mentol para dar masaje en los musculos, para calentarlos en profundidad, definitivamente desaconsejada para zonas sensibles. Especialmente las dos zonas sensibles que Kate tenia en mente. Incluso ahora, meses despues de lo sucedido, solo pensar en la cinta que habia grabado con su marido y su amante chillando en la sesion amorosa mas caliente nunca imaginada seguia haciendo que estallara en carcajadas. Era evidente que el que dijo que la venganza es un plato que se toma mejor frio, nunca habia oido como sonaban dos generosas raciones de genitales sobrecalentados.
Por alguna razon, Kate nunca habia pensado en si misma como en una esposa vengativa. Con su hermosa cara, su sincero aprecio por el arte, la literatura y la musica, por no hablar de su vivida imaginacion, siempre se habia visto mas como del tipo romantico. Parecia extrano al pensarlo ahora, pero esa era la razon de que se hubiera incorporado al FBI y no a algun aburrido bufete de abogados del centro de la ciudad. Queria accion y pasion, incluso algo de peligro de vez en cuando. Pero ultimamente, lo mas arriesgado que habia hecho era olvidarse de poner el seguro de su Lady Smith & Wesson y, para el servicio que le hacia, habria sido igual que fuera armada con un alfiler de sombrero. Con la esperanza de que la enviaran a un puesto en el extranjero, como Bogota, Caracas, Lima o Ciudad de Mexico, Kate habia empezado a estudiar espanol. Entretanto, miraba al mar y sonaba con correr aventuras.
7
Todo el mundo estaba de acuerdo en que Madonna, la esposa de Al Cornaro, era algo extraordinario. No es que fuera guapa, sino que todos pensaban que era extraordinario que Al se hubiera casado con ella. La mayoria de los tipos que trabajaban para Tony Nudelli estaban casados con rubias artificiales con un coeficiente de inteligencia del tamano de sus sostenes y una educacion extraida de Conde Nast. Parecian mas medallas de consolacion que autenticos trofeos, eran de ese tipo de mujeres que manejan con mas habilidad un lapiz de cejas que un boligrafo y para quienes destreza oral equivale a hacer una buena mamada. Lo que hacia que Madonna fuera diferente era su inteligencia, su lengua afilada, su total indiferencia por su aspecto y el tamano de sus tetas. Las tetas eran autenticas, no habia mas que mirar al resto de Madonna para saberlo. Le colgaban hasta la cintura, como si las hubieran esculpido alli para hacer la prueba antes de tallar a Washington y Jefferson en Monte Rushmore. El monumental efecto se veia aumentado porque a Madonna no le gustaban los sostenes -de hecho, no le gustaba ningun tipo de ropa interior- y por el reciente nacimiento de su cuarto hijo, Al
