empresa. Divertirlo y cuidarse del negocio; un coronel Tom Parker bien provisto de armas y chistes. El negocio de hoy tenia que ver con Dave Delano, pero primero Al queria saber si Tony estaba de un humor mas indulgente que el dia antes, cuando tuvo que decirle que Willy Four Breakfasts la habia jodido y ahora estaba ingresado en el Community Hospital de Miami Beach con una herida grave en el ojo, gentileza del que tenia que haber sido su victima.

No eran aun las diez cuando Al llego a la lujosa villa de Tony Nudelli en el corazon de Key Biscayne. Reconocio el Porsche rojo que estaba aparcado a la entrada y, automaticamente, se encamino a los dos mil metros cuadrados del edificio de la piscina. Sabia que su jefe, entusiasta nadador, estaria en la piscina de veinte metros bajo la supervision personal de su entrenadora, Sindy, que antes habia sido socorrista en el Wet n'Wild, de Orlando. A Al le gustaba ver a Sindy, sobre todo porque solia estar desnuda y habia mucho que ver. A el no le gustaba nadar, pero quizas hubiera valido la pena meterse en el agua solo para que Sindy le estimulara a aprender con su especial sistema. De vez en cuando, se lanzaba graciosamente desde el borde de granito, perseguia al desnudo Tony por debajo del agua como si fuera algun tipo de fabuloso y oscuro delfin y se le ponia debajo para lamerle y mordisquearle el pene. La mayoria de gente pensaba que a Nudelli lo llamaban Naked [«Desnudo»] Tony debido a su apellido, pero Al sabia que no era por eso. Sabia que era principalmente por lo que Tony y Sindy hacian en la piscina. Sindy le habia contado que se le ocurrio la idea al leer un libro sobre los emperadores romanos, en concreto la vida de Tiberio. Al no leia mucho, pero ese era un libro al que tuvo que echarle una ojeada, y eran absolutamente tan depravados como ella le habia dicho. Sindy era alta, negra y hermosa y solo de mirarla a Al se le ponia dura. Tony la llamaba su pez angel.

Entro en el edificio de la piscina.

– Buenos dias, Al -dijo Sindy sonriendo amablemente.

– Buenos dias, Sindy.

Casi lo primero que Al miro, despues del vello pubico de Sindy y sus tetas, fue su zumo de naranja. Tony no nadaba un numero determinado de largos, ni siquiera durante un periodo determinado; solo nadaba el tiempo que Sindy tardaba en hacer que se corriera en su boca. Si Sindy estaba bebiendo zumo de naranja, significaba que Tony y ella habian acabado.

– ?Se acabo la fiesta?

Sindy brindo por Al en silencio con el vaso de zumo y luego lo lamio provocadora. Los ojos de Al no se movian de sus labios y del zumo.

– ?Quieres un poco? -dijo ella ofreciendole el vaso.

– Esto, no, gracias, Sindy.

Ni a tiros pondria Al los labios en aquel vaso despues de lo que la boca de Sindy habia estado haciendo.

– ?Seguro? Esta recien… exprimido. ?Sabes que quiero decir?

– Seguro. Esto… yo… acabo de desayunar.

– Humm. Yo tambien -Sindy trago con aire pensativo-. Un buen monton, en realidad. Tony debe de estar tomando suplementos de zinc, o algo asi.

Riendose burlona de la evidente incomodidad de Al, Sindy le dio un golpecito en la nariz con una de sus unas, largas y de color escarlata, y en voz mas alta se dirigio al hombre de aspecto agotado que nadaba lentamente hacia el borde la piscina.

– Bueno, carino. Me marcho. ?Estas bien? ?Quieres que te ayude a salir?

– Estoy bien. Y ya me has ayudado bastante. Gracias, preciosa. Te llamare.

– Mas tarde.

Al contemplo el trasero desnudo de Sindy hasta que desaparecio en los vestuarios y luego sacudio la cabeza con impotente desesperacion.

– Tendria que aprender esa mierda de natacion.

– Tu lo has dicho, Mary Jo.

«Mary Jo» era el nombre que Tony le daba a Al siempre que surgia el tema de que Al no sabia nadar, por Mary Jo Kopechnie, la chica que se ahogo en Chappaquiddick cuando Ted Kennedy sobrevivio. «Mary Jo», o a veces «Conejito».

Nudelli se sumergio, impulsandose por debajo del agua hacia los peldanos de salida. Al tenia que admitirlo: Tony tenia muy buen aspecto para un hombre de su edad. Tenia los hombros y el pecho anchos y todavia conservaba todo el pelo, de un color gris plateado, parecido al de Cary Grant. A Nudelli le encantaba la comparacion.

– ?Me pasas ese albornoz, Al, por favor? -dijo saliendo a la superficie de nuevo y subiendo los peldanos.

Y bien dotado, ademas; como un caballo. Parecia que Sindy tenia un trabajo a medida. Para su edad, Tony tenia muchas cosas a su favor. Al cogio un albornoz del respaldo de una silla de rota blanca y se lo dio. Nudelli se lo puso. Mientras se sentaba hizo un gesto con la cabeza hacia el bar.

– Preparate algo de desayuno si quieres -dijo, poniendose las gafas y seleccionando un Cohibas grande del humidificador de palisandro que habia sobre la mesa de cristal grabado-. Hay fruta, y cafe y todo tipo de porquerias.

– Gracias, ya he tomado el desayuno.

Al empezo a reirse al recordar la anecdota que habia preparado para divertir a Tony.

– ?No quieres cafe?

– Si, cafe si, gracias. Espera, voy a buscarlo.

Al fue hasta el bar, cogio la cafetera Cona de la placa caliente y vertio cafe en dos tazas.

– ?Desayuno, digo! -dijo, acercandose con el cafe-. Ha sido el desayuno mas jodidamente extrano que he tomado nunca. Y eso incluye los que tome en Holanda.

Nudelli dio unas cuantas chupadas al puro hasta encenderlo bien y luego tiro la cerilla a la piscina, seguro de que el encargado de la limpieza la sacaria mas tarde.

– ?Que ha pasado?

– Desde que era nino siempre tengo que tomar un cuenco de cereales para desayunar.

– Me acuerdo -dijo Nudelli-. Cuando estabamos en Las Vegas no parabas de incordiar con eso.

– El desayuno de los campeones.

– No empieces otra vez con esa mierda. Si hay algo que odio es que me suelten un eslogan publicitario de buena manana. Es como encontrarse un zurullo en la taza del vater porque alguien no ha tirado de la cadena.

– Pues esta manana bajo a la cocina y Madonna esta alli con los ninos y, bueno, ya sabes, habia un jaleo de cojones. Yo lo unico que quiero es tomar mis cereales y salir cagando leches de alli antes de que me de una hemorragia cerebral con tanto ruido. Bueno, pues voy y cojo los cereales, los pongo en el cuenco, me siento y busco la leche, pero no queda en la jarra. No pasa nada. Veo que Madonna esta muy ocupada con los crios y el bebe y todo eso. A mi no me importa ir a buscarme la leche a la nevera. El problema es que no queda tampoco en la nevera, y entonces yo empiezo a soltar tacos. «?Que pasa?», dice ella. «Lo que pasa – le contesto- es que no hay leche para poner en los cereales.» «Lo siento, carino -dice ella-. Supongo que se nos ha acabado. Los ninos la beben como si nunca hubieran oido hablar de la Coca-Cola, y eso es bueno porque necesitan calcio.» «Que se ha acabado ya lo veo -digo-, pero ?que voy a hacer? Estoy jodido todo el dia si no salgo de casa con un cuenco de cereales en el estomago.» ?Y sabes que hizo?

– Sorprendeme.

– Veras, ella va andando arriba y abajo mientras le da de mamar al pequeno.

– Cono, puedes ir al zoo si quieres ver esa mierda.

– De pronto, le saca el pezon de la boca al bebe, se inclina por encima de mi jodido hombro y me echa un par de chorros de leche por encima de los cereales.

Al imito con gestos lo que estaba describiendo.

Tony empezo a reir.

– «?Que cono es esto?», le pregunto y ella me contesta: «Es leche». «Joder, ya lo veo que es leche» -le digo-. Lo que quiero saber es que crees que estas haciendo con tus jodidas tetas en mi desayuno.» «?Que pasa? ?Es que mi leche es suficientemente buena para tus hijos, pero no para ti?», me dice ella.

Tony se estaba riendo a carcajadas ahora y tosiendo, ademas, porque el humo del puro se le habia mezclado con el aire, de forma que sonaba como el motor de una pequena moto en marcha. Se quito las gafas y se apreto la parte alta de la nariz.

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