Debe de haber mantenido activas a algunas de esas galerias de Nueva York el solo. Moderno, pero nada de basura, ?sabeis? Quiero decir que no se nada de arte, pero incluso yo pude ver que algunos de aquellos artistas tenian verdadero talento. Un monton de cosas de Escocia, de Glasgow, que me gustaron, claro. El mamon seguro que creia que Glasgow era un fabricante de cristaleras dobles. Tambien un monton de cosas de Sudamerica. Supongo que eso si lo conocia. Frida Kahlo, Diego Rivera. Lo que querais. El hijo de puta lo tenia todo en una estructura con luz desde arriba. Algo muy particular; como si no pudiera clavar una mierda de clavo en la pared. Tenia los cuadros colocados como si el fuera un puto experto. Se dice que una vez le dio una paliza a la ninera de sus hijos porque rozo por descuido una de esas telas. Y cuando digo que le dio una paliza, quiero decir una paliza. Por lo visto, utilizo una de esas especie de porras Romitron -ya sabeis, eso que lleva una bola y una cadena de plastico- para pegarle en las manos. Estuvo a punto de dejarla lisiada. Nadie tocaba esos cuadros mas que el mismisimo hijo de puta.
Desde la central, en la Segunda Avenida, Noroeste, solo habia un par de minutos en coche hasta el edificio de apartamentos en la Isla Williams donde estaba el hogar de Kate. Por lo menos, habia sido su hogar hasta que se divorcio. Howard, su marido, y socio de uno de los bufetes de abogados mas importantes de Miami, habia pagado 900.000 dolares por el piso. Los abogados de Kate le habian dicho que era posible que el apartamento llegara a ser suyo como parte del acuerdo. Pero a ella no le parecia justo que el no se quedara con la mitad. Ademas, no le apetecia precisamente quedarse alli, teniendo en cuenta todas las secretarias del bufete que Howard se habia ido follando alli cuando, como ahora, Kate tenia que trabajar hasta tarde.
– Esta informacion tiene que haber llegado a alguien de uno de los otros carteles -continuo Bowen, mirando de reojo a Kate-. Alguien que queria ver al cabron muerto. Podeis escoger. Joder, hay mas que suficientes. Bueno, fuera quien fuese, actuaron con mucha inteligencia. Lo prepararon todo mientras el cabron estaba en Bogota. La finca estaba bien guardada por el lado de la carretera. Camaras, sensores, el equipo de seguridad al completo. Pero no tanto por el lado del mar. Como si el pringado no supiera que existen los barcos. Como sea, la lancha numero siete de los Guardacostas de Delray informa que vieron una especie de lancha deportiva de alta velocidad anclada a unos tres kilometros de la costa, frente a la playa municipal, la noche antes de que le dieran al cabron. Sam Brockman cree que dejaron a un submarinista en el agua y que nado hasta la orilla y se colo en la finca Suarez, amparandose en la oscuridad de la noche. Solo habia un vigilante en la playa. Y dice que no vio nada. ?Kate?
Kent Bowen queria su atencion y aprobacion por encima de todo. Era uno de los agentes mas brillantes de la comisaria de Miami, eso sin mencionar que era tambien una de sus mayores bellezas y que estaba colado por ella. Kate devolvio su atencion a Bowen y a su interminable historia.
– Y aqui viene lo mas ingenioso -dijo-. El tipo se mete en la casa. Un autentico profesional. Escoge su cuadro -ni idea de cual era-, lo descuelga y extiende una fina capa de 250 gramos de plastico C
Bowen sacudio la cabeza, como si todavia le asombrara el ingenio del asesino.
– Como siempre, primero entra el perro de rastreo, pero no le llega el olor de los explosivos porque el cuadro esta a un metro y medio de alto. El cabron entra en la sala y ve el cuadro tan torcido como la polla de Quasimodo. Y maniatico como es, no tarda un segundo en ir a enderezarlo.
Bowen se recosto en la silla, sonriendo con sadismo, saboreando el climax de su historia.
– La esfera rueda por el tubo, toca las dos puntas de las agujas, completa el circuito, y ?catapum!, le arranca la cabeza limpiamente de sus jodidos hombros.
Kate miro a Bowen y sonrio friamente mientras el y el resto de los tios se reian de nuevo.
– La unidad de investigacion que fue a la escena del crimen tardo cuarenta y cinco minutos en encontrar la cabeza de Bolivar. Empezaban a pensar que se la habria llevado como recuerdo uno de los colombianos cuando la vieron flotando en el jodido acuario. La explosion la habia lanzado al otro lado de la sala, como si fuera una pelota de baloncesto.
Bowen hizo como si encestara.
– Canasta, dos puntos.
Siguio riendose un poco mas, se seco una lagrima del ojo y se le ocurrio otro chiste:
– Eso es lo que yo llamo un cuadro que te hace estallar la cabeza.
Bowen solto una risotada y se sirvio un vaso de agua, como si acabara de contar una anecdota realmente graciosa sobre Jay Leno. Con unos cincuenta anos y una calva incipiente, a Kate Bowen le recordaba mucho el coronel Kilgore, de
– El asesinato de Bolivar Suarez… -empezo.
– Ey, ?donde se encuentran dos sesos y ninguna cabeza? -dijo Bowen con una risita cloqueante-. El asesinato de Bolivar Suarez.
– Dado que la muerte parece dejar a Rocky Envigado como Ciudadano Cocaina indiscutible -persistio Kate-, puede que no tengamos que buscar mas lejos al autor.
– Eso es lo que se llama perder la cabeza con el arte moderno -dijo alguien y Bowen se esforzo por que no se le escapara la risa ante la actitud mas profesional de Kate.
– Ciudadano Cocaina -repitio-. Me gusta. ?Se te ocurrio a ti?
Kate, consciente de que podia haberse quedado con el merito, replico:
– No, me parece que lo lei en un periodico britanico, cuando estuve en Inglaterra de vacaciones el ano pasado.
Habia veces, lo sabia, en que podia pasarse de honrada, incluso segun los parametros del FBI.
Era la unica vez que habia salido de Estados Unidos y la ultima vez que lo habia pasado bien con Howard. Y eso que solo habian sido vacaciones en parte. El proposito principal del viaje a Londres y Paris habia sido reunirse con las fuerzas de policia britanica y francesa, que estaban preocupadas por la cantidad de cocaina que ahora llegaba a Europa desde Colombia, via Florida. Pero despues de Miami, habian parecido vacaciones.
– Perdon -dijo-, queria decir cuando fui a ver a los de la NCIS y la Interpol.
– ?Aha! -dijo Bowen con una sonrisita-. Ahora nos enteramos de la verdad, agente Furey. Te fuiste de vacaciones a expensas del contribuyente norteamericano.
Kate sonrio cortesmente y confio en que pudieran continuar con la reunion. Su proposito era compartir la nueva informacion que tenia sobre los traficantes de drogas que utilizaban el sur de Florida como centro de almacenamiento de sus productos. Informacion que habian recibido de otros organismos, tanto del pais como de fuera. Ahora que Kent Bowen habia contado su historia, podria poner sobre la mesa lo que sabia y luego, quizas, irse a casa y sumergirse en la banera. Habia sido un dia muy largo.
– He almorzado con Peter van der Velden hoy y…
– ?Que tal esta el holandes?
Van der Velden era inspector del BVD holandes, y habia sido asignado como oficial de enlace especial en el consulado de los Paises Bajos en Miami para los dos anos siguientes.
– Bien.
– ?Fuisteis a algun sitio bonito?
– No se preocupe, pago el.
– Apuesto a que adivino adonde fuisteis. A ese sitio en Coral Gables. Le Festival. Al holandes le encanta ese sitio.
– Si, Le Festival.
Muy a su pesar, Kate noto que se sonrojaba ligeramente.
– ?Es bueno?
Era el agente especial Chris Ochao, un medio cubano que llevaba el brazo en cabestrillo.
– Excelente -contesto Bowen-. Los mejores souffles de la ciudad. -Arqueo las cejas, con gesto sugerente, y anadio-: Y romantico.
– De eso no me di cuenta -dijo Kate.
– ?No?
