te envenenaras tu mismo. ?Sabes cual era? Un tio venia y te torturaba hasta la muerte. Lo hacia de la siguiente manera: te ataba y te daba alguna clase de droga para que se te relajara el culo. Amilnitrato, o su equivalente antiguo, lo mas probable. Lo mismo que hacen esos
– Hijoputa.
– Exacto. Otro escritor… vas a oirme hablar de un monton de figuras literarias, si te quedas un rato conmigo,
– Que
Dave tiro de los pies de Willy.
–
Dave volvio la cabeza.
– Pero antes de hacerlo, ?hay algun secreto que tu quieras compartir conmigo? ?Una especie de
– …
– ?No eres aficionado a Chandler? ?Que lastima! Te gustaria. Es un tio duro. Como los huevos cocidos, y un poco como esos pies tuyos. Asi que, ?que me dices?
Willy Barizon tosio con dificultad.
– Mire senor, se ha equivocado de tio. Yo no se nada. Nadie me ha enviado. Mi ojo. Ha habido un error.
–
Dave empezo a meter las cerillas del hotel entre los dedos malolientes y pegajosos de Willy Barizon como si se estuviera preparando para pintarle las unas.
– ?Puaj! Recuerdame que me lave las manos cuando acabe.
– ?Que estas haciendo?
– Es lo que te estaba contando,
– ?Socorro! -chillo
Pero Dave tenia preparada una toalla y la metio en la boca con forma de chuleta de Willy Barizon.
–
Dave coloco un cenicero delante de la cara de Willy Barizon. Luego le saco uno de los libritos de cerillas de entre los dedos de los pies, lo abrio y lo encendio con el encendedor de plata que habia comprado aquella misma tarde en la tienda de Porsche. La tapa del librito ardio con desgana durante un momento y luego se apago. Dave le dio al encendedor y volvio a encenderlo. Esta vez prendio bien y al segundo las cerillas estallaron en medio de una espectacular nube de humo azul, con olor acre.
– ?Guau! -dijo Dave riendo entre dientes-. La jodida llama olimpica. ?Huy! Eso tiene aspecto de doler. ?Que me dices, Willy? ?Te parece que dolera?
Willy cabeceo asintiendo como un loco.
– ?Listo para tener aquella charla que deciamos?
Willy siguio asintiendo.
– Buen chico.
Dave saco la toalla de la boca de Willy.
– Bueno, ?quien te envio?
– Fue Tony Nudelli.
Eso cogio a Dave por sorpresa.
– ?Tony? ?Por que? ?Que cono tiene contra mi?
– Queria que te recordara que mantuvieras la boca cerrada sobre lo que sea que tu ya sabes.
Dave fruncio el ceno mientras trataba de encontrar sentido a la informacion.
– Me he pasado los ultimos cinco anos en la trena con la boca cerrada -sacudio la cabeza-. No tiene sentido.
– Te juro que es la verdad.
– ?Y como ibas a recordarmelo exactamente? Quiero decir, ?ibas a dejarme caer una palabrita al oido, o se suponia que iba a sentir esa necesidad de silencio en alguna parte no esencial de mi cuerpo?
– Solo tenia que pegarte una paliza, eso es todo. Puede que romperte unos cuantos dedos. Nada grave.
– He tenido novias que podrian estar en desacuerdo con eso, Willy.
– Te juro por Dios que es la verdad.
– Calla un momento mientras pienso.
Dave penso en silencio durante un minuto mientras sopesaba lo que Willy acababa de decirle. Era posible que Tony Nudelli estuviera lo bastante preocupado por lo que Dave sabia de el como para enviarle al maton sobre el que ahora estaba sentado. Solo que Tony solia arreglar las cosas de un modo bastante mas definitivo que unos cuantos dedos rotos o un labio partido. Eso Dave lo habia visto personalmente. Pero mientras lo pensaba, se le ocurrio que quizas habia una manera de sacar partido a la situacion. Una manera de demostrarle a Tony su lealtad. Un preludio util para lo que vendria a continuacion.
– No -dijo lentamente-. No me trago esa historia, Willy.
– Oye, tienes que creerme…
– ?Por que querria Tony hacerme papilla?
– Yo no dije eso, dije hacerte dano, no papilla.
– Despues de cinco anos, lo que esta claro es que Tony sabe que no me voy a ir de la lengua con nadie.
– Mira, yo solo soy un mandado. Ya lo sabes. No soy el psicoanalista de Tony. No se lo que tiene en la cabeza. Le debo un favor. Ya sabes que asi es como funciona. El me dice que haga algo, yo lo hago y no busco ninguna
