– True Romance. Eso es lo que llamo una pelicula de puta madre. -Al hizo un gesto a la azafata con el vaso y se rio de nuevo-. Eso es lo que un monton de esos tontos del culo playeros van buscando de verdad. El verdadero amor. Por sorprendente que parezca. En Costa Rica, las secciones de anuncios por palabras estan llenas de peticiones de norteamericanos cabezas huecas que buscan una bonita tica para sentar cabeza.

– Entonces, ?ya has estado antes?

– ?En CR? Si. Montones de veces.

– ?Y tu que andas buscando, Al?

– Yo me conformare con que me chupen la polla.

Dave miro por la ventana.

– ?Que pasa? -exigio Al-. ?Que hay de malo en eso?

– Nada, nada de nada.

– Ya sabes que la prostitucion es legal en CR. El pais es un supermercado legal de conos.

Dave saco el New Yorker que habia comprado en el aeropuerto de la bolsa del asiento y empezo a pasar las paginas.

Al fruncio el ceno y dijo:

– ?Sabes? La mayoria de tios que acaban de salir de Homestead estarian muy interesados en que se los follaran. ?Te has vuelto maricon o algo asi mientras tenias el culo metido alli?

– No, Al. No me he vuelto maricon mientras estaba alli. Pero la gente que se mete mucho con los maricones, por lo general, esta tratando de esconder su miedo a ser gay. ?Que me dices a eso, Al?

Al se encogio de hombros.

– Tienes razon, soy gay -dijo soltando otra risa soez-. Soy una lesbiana atrapada dentro del cuerpo de un hombre. Eso quiere decir que me interesa ver como se lo hacen dos tias una a otra, antes de hacermelo a mi. Me parece que con eso casi se cubre mi sexualidad.

Dave se echo a reir.

– Pues yo soy mas como uno de esos cabezas huecas de que hablabas, los de los anuncios por palabras. Los que buscan el verdadero amor. Me parece que eso cubriria mis necesidades.

– Tu te lo pierdes.

Al abrio un ejemplar de Penthouse que habia comprado en el aeropuerto y empezo a hurgarse la nariz. Se miro el dedo distraido y fruncio el ceno al ver que tenia sangre. En un instante empezo a brotarle mas sangre de la nariz, en goterones del tamano de agujeros de bala que iban cayendo sobre la revista y sobre su camisa y sus pantalones de color crema.

– Mierda de sangre -gruno.

Hizo un vano intento por detener la hemorragia utilizando primero su servilleta de papel y luego la de Dave, metiendose una en cada agujero de la nariz, pero no fue hasta que la azafata, que acudio con otra bebida y otra servilleta, puso el asiento de Al en posicion reclinada cuando la sangria se detuvo finalmente.

Dave miro al hombre tendido a su lado y suspiro, nostalgico.

– Mierda -dijo-. La primera vez que salgo de Estados Unidos y me toca viajar con Jake La Motta.

Fue en el taxi, yendo a la ciudad desde el aeropuerto Juan Santamaria, cuando Dave empezo a sentir los primeros recelos sobre el viaje.

– Mierda -dijo quejandose-. Acaba de picarme algo en la pierna.

– Sera un mosquito -dijo Al.

– ?Un mosquito?

Hasta ahora no se le habia ocurrido la idea de tomar ningun tipo de medicacion para el viaje, y Al tampoco le habia dicho nada. Pero Dave busco la Guia Fodor de Costa Rica que habia comprado en Miami, solo para estar seguro. La seccion de precauciones sanitarias no tuvo un efecto tranquilizador precisamente.

– Tu, maldito cabron -dijo cerrando el libro de golpe.

– ?Cual es el problema?

– Malaria -dijo, quejandose enfadado-. Este jodido sitio esta lleno de malaria. Por no hablar de un monton de otras enfermedades.

– ?Y?

Al mato un mosquito de una palmada contra su propia cara, que quedo manchada de sangre.

– Y no me he puesto ninguna inyeccion, Al. Y no quiero acabar con anemia, fallo renal, coma y la muerte.

– Escucha ?quien necesita inyecciones? Ademas, la mayoria de esos medicamentos no funcionan. Lo he leido en el periodico. Solo tienen eso que llaman el efecto placebo. Eso quiere decir que para lo que sirven, igual puedes engullir M &Ms. Solo hacen que te sientas mejor mentalmente cuando estas con hispanos y bichos enfermos y toda esa mierda tropical. Por otro lado, los medicamentos que si que funcionan lo hacen a expensas de tu sistema. Si no, mira lo que les paso a aquellos mamones del ejercito despues de la Tormenta del Desierto. Tomaron todo tipo de medicinas y ahora muchos de ellos tienen unos problemas medicos de la leche. Asi que trata de tomartelo con calma. Ademas, tampoco vamos a estar aqui el tiempo suficiente como para que valga la pena tomar esa medicacion para el sur de la frontera.

– Dejate de mierdas. En cuanto llegue al hotel me voy a buscar una farmacia. Cono, no puedo creer que actues con tanta frialdad. Quiero decir, solo una picadura del anofeles es suficiente, tio.

– No hay pulgas en el hotel donde estamos. Te lo digo yo. El sitio tiene clase.

– No son pulgas. Es el anofeles. Es un mosquito, Al. Segun el libro, todo el pais esta plagado de ellos.

– Lees demasiados libros -Al hurgo en su bolsa de viaje-. Relajate, ?quieres? Naturalmente, he traido algo para mantener lejos a los bichos, solo para estar tranquilos.

Le alargo un tubo de crema olorosa a Dave.

– Aqui tienes. Untate ese culo cagado tuyo con un poco de esto.

Dave leyo la etiqueta con incredulidad.

– ?Crema hidratante Avon Skin-so-Soft? ?Esto?

– Eso te ira bien. Yo traigo un poco cada vez que vengo y todavia no me han picado.

– Al, yo quiero repeler los insectos, no ofrecerles una bonita y suave pista de aterrizaje en mi suave y jodida cara.

– Puedes creerme cuando te digo que funcionara. Los bichos no pueden soportarlo.

– ?Que es lo que no les gusta? ?La publicidad? ?La imagen de marca?

– No me preguntes por que, pero funciona ?vale? Los marines que vienen a estas zonas para prepararse para la guerra en la jungla llevan anos usandolo. Mejor que el DEET o que cualquiera de esos repelentes para insectos, dicen. Y no lo he leido en ninguna mierda de libro.

L'Ambiance era de propiedad norteamericana y comodo. Anteriormente mansion colonial, estaba situado en el Barrio Otaya de San Jose. La habitacion de Dave, amueblada con antiguedades, era mucho mas grande y mejor de lo que esperaba. Su unica critica era que cuando abria las puertaventanas que daban al balcon, podia oir y oler a los animales del zoo Simon Bolivar, que estaba una manzana mas al norte. En ese aspecto era como una segunda casa despues de Homestead.

Tan pronto como hubo deshecho el equipaje, Dave salio y compro mefloquina en la farmacia. Eso le hizo sentir mas tranquilo. Y mas tarde, despues de una buena cena y una excelente botella de vino, se sentia tan bien dispuesto tanto hacia el pais como hacia su companero de viaje que acepto acompanarlo a lo que Al insistio que era el mejor bar de San Jose.

Cayo Largo, con su salon al estilo del Oeste, su gran barra oval y su conjunto musical, estaba en otra hermosa mansion colonial. El lugar estaba lleno de gringos gregarios y lo que parecia un suministro inagotable de ticas con hambre de dolares, muchas de ellas adolescentes. Al encontro una mesa, pidio un par de botellas de guaro y dejo que Dave se empapara de ambiente mientras el iba en busca de compania femenina. Volvio al cabo de unos minutos con no una sino cuatro de las putas mas guapas que Dave habia visto nunca. Una de ellas, una rubia con un ajustado sueter de color rosa y unos pechos muy grandes, se sento a su lado y, sonriendole dulcemente, le dijo que se llamaba Victoria. Dave noto que los ojos se le salian de las orbitas y se le disparaban hasta el techo cuando una morena de aspecto languido se cogio de su otro brazo y le pidio un cigarrillo. Cuando los ojos bajaron de su viaje, se encontraron con la mirada de Al, que estaba ya llena de placer.

Вы читаете Plan Quinquenal
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату