– Tiene un aspecto estupendo -admitio Dave.
– Pero este buque… este buque no podria dejar atras ni a Orson Welles.
– No estaba mal lo que corria en
Stanford parpadeo y bufo de nuevo.
– No lo suficiente, me parece recordar. Ademas, por lo que he leido sobre la pelicula, a Welles no le gustaba meterse en aquellas cloacas y la mayoria de escenas las hizo un doble.
Al observar la decepcion que empano la cara de Dave, Stanford anadio:
– Es un negocio muy falso, ese del cine. Nada es nunca lo que parece. Y nadie es nunca quien se supone que es.
Dave desecho sus ilusiones rotas y dijo:
– Entonces, en eso, me parece que el cine es como la vida misma.
16
Dave se tropezo con Jock, el radiotelegrafista del
– Tenia que haber ido a arreglarle el micro de su radio, ?no? -reconocio Jock.
– No se preocupe -dijo Dave-. Lo he arreglado yo mismo. Y, ?que hay del huracan? ?Creen que nos alcanzara?
– Ahora ibamos a la sala de radio para ver el ultimo informe meteorologico -dijo Niven-. Puede venir con nosotros, si lo desea, senor.
– Gracias, si que me gustaria.
Dave siguio a los dos hombres por el corredor hasta la sala de radio.
Mientras Jock esperaba que la maquina de fax imprimiera un mapa meteorologico detallado, Niven dijo:
– Si fuera usted, yo no me preocuparia por la tormenta. Mi trabajo consiste en trazar rumbos y tener en cuenta cualquier imprevisto de la navegacion. Eso incluye las tormentas. Si parece que el huracan
El comentario de Niven envio a la cabeza de Dave una pequena senal de peligro respecto al lugar de la cita.
– ?En cuanto cree que tendriamos que alterar el rumbo? – pregunto.
– Eso depende, senor -dijo Niven.
– Fuerza de la tormenta, nueve -dijo Jock leyendo el mapa. Lo arranco de la maquina de fax y se lo paso a Niven-. Se dirige al noroeste, hacia la Meseta del Atlantico Norte. Viene derecha hacia nosotros.
– Sera mejor que vaya a darle esto al capitan -dijo Niven-. Siempre que no cambie de direccion, podremos esquivarla sin muchos problemas -anadio mientras salia de la sala.
Dave asintio, aunque esta ultima informacion no lo habia tranquilizado demasiado.
– El segundo oficial tiene razon, senor -dijo Jock-. Probablemente nos desplazaremos un poco mas hacia el sur, eso es todo. Quizas nos retrase un poco, pero le aseguro que no le gustaria estar en este barco durante una tormenta, senor. Es por la altura, ?sabe? El
– ?Francobordo?
– En la zona de los tropicos siempre se espera un tiempo excelente, asi que se embarca mas carga, con la consiguiente reduccion de francobordo -explico Jock-. Un mayor francobordo aumenta la seguridad del barco durante el mal tiempo. Y viceversa. Ademas, estamos trabajando en la linea de carga de verano; y eso tambien disminuye nuestro francobordo -Jock sonrio y empezo a liar un cigarrillo-. Bah, no se preocupe. Si tenemos algun problema siempre podemos telegrafiar a ese submarino.
– ?De verdad cree que esta ahi?
Jock encendio el cigarrillo, le dio al boton de cambio de canales en la radio y Dave oyo el sonido que habia oido antes.
– Ahi esta, y transmitiendo ahora mismo -dijo Jock.
Dave recordo a Keach tonteando con la antena de su Tracvision y se pregunto si la senal tendria algo que ver con el
– Un momento -dijo-. Antes dijo que pensaba que el submarino era solo una posibilidad. Que el que estuviera transmitiendo podria ser uno de los barcos que llevamos.
– Exacto, senor; esa era la primera posibilidad. El submarino era la segunda. Y ahora que lo pienso, tambien hay una tercera.
– ?Cual?
– Uno de los barcos que llevamos esta transmitiendo al submarino -dijo Jock aspirando de su cigarrillo con lenta precision y tragandose a medias el humo.
– Cree de verdad que esta ahi, ?no? -insistio Dave como un tonto.
– No soy un experto en sonar -dijo Jock-. Pero habia algo aqui la ultima vez que comprobe la sonda acustica. Claro que no es muy preciso. Lo unico que hace es dar la profundidad de mar abierto que hay por debajo del casco. Pero cualquiera podia ver que tenia que haber mas agua de la que indicaba la sonda. Por supuesto, a lo mejor era un arrecife, o incluso una ballena amistosa.
– Pero en realidad no cree eso, ?verdad, Jock?
– No senor, creo que es un submarino.
– ?Y el capitan que piensa?
– ?El viejo? -Jock se echo a reir-. Lo unico que le importa es su jardin y esa mujer del
– Pero, ?por que? -dijo Dave-. ?Por que querria nadie espiar un buque como este.
– Ah, bueno; esa es la cuestion ?verdad, senor? ?Por que?
Jack Jellicoe estaba tomando el sol en su jardin. Este estaba formado por varias macetas de terracota llenas de lobelias y geranios de olor, colocadas encima del puente, alrededor de una de las torres de maquinas de proa. Echado en su tumbona, con una nevera portatil llena de ginebras rosa ya mezcladas y una novela de P.D. James, el capitan se sentia en su elemento. Pero en cuanto vio acercarse a su segundo oficial, supo que algo iba mal. Niven era un oficial competente y nunca lo habria molestado a menos que fuera importante.
– ?Que pasa? -grito furioso.
Niven le dio el fax.
– El mapa del tiempo, senor. He pensado que tenia que verlo enseguida.
– Gracias, segundo oficial -Jellicoe estudio el mapa atentamente.
– El huracan
– Ya lo veo -dijo Jellicoe, cortante-. El unico problema de este nuevo rumbo es que nos lleva derechos al Tropico de Cancer.
– Si, senor. He pensado que lo mejor seria mantenernos al sur, ya que la tormenta seguramente pasara mas al norte, en direccion a las Azores.
– ?Y en que punto propone que nosotros pongamos rumbo al norte para dirigirnos hacia Gibraltar y el Mediterraneo? Despues de todo, ese es nuestro destino final.
– Bien, senor, justo al norte de las Islas Canarias.
– Justo al norte de las Canarias, ?eh? -Jellicoe sonrio, glacial, y senalo los dos canones de bronce que apuntaban al mar-. ?Y que hacemos con esos?
– ?Que quiere decir, senor?
– Por si lo ha olvidado, los robamos de la isla de Lanzarote; que, si la memoria no me engana, es una de las
