– ?Cuanto antes?
– No lo se seguro. Tan pronto como mejore el tiempo tendremos una idea mas precisa. Por cierto, ?como va el auricular?
Dave no dijo nada, preocupado por la informacion que acababa de recibir. Parecia que iban a tener que pasar mas tiempo en el barco de la escapada de lo que habia calculado. A partir de ahora tendria que vigilar de cerca su posicion con ayuda del receptor GPS del barco. Casi del mismo tamano que un telefono celular, el GPS podia decirte con precision donde estabas, que direccion seguias y lo rapido que ibas: cada vez que lo ponias en marcha, el receptor calculaba su posicion trazando las senales emitidas por los satelites de la constelacion GPS hasta haber reunido la suficiente informacion para determinar su propia posicion relativa.
Jock repitio la pregunta.
– Oh, sigue funcionando, gracias. ?Quieres una cerveza?
– ?Por que no? Ya que estoy mojado por fuera, lo menos que puedo hacer es mojarme por dentro.
Dave miro por la ventana. La lluvia azotaba el techo del
– Estupendo -dijo-. Ahi fuera recuerda a
– Es un poquito peligroso andar por las pasarelas del barco – admitio Jock-. Pero ni la mitad de malo de lo que esperabamos. El patron tenia razon. La tormenta no tardara en deshacerse.
Jock vacio de un trago la mitad de la botella. Al oir el fuerte ruido de alguien vomitando en las entranas del barco de Dave, echo una ojeada al hueco de la escalera.
– Alguien esta cambiando las pesetas, ?eh?
Dave fruncio momentaneamente el ceno mientras sus oidos y su cabeza trataban de penetrar el significado de las palabras del escoces. Finalmente, comprendio que queria decir.
– Si, es Al. No es buen marino.
Parecia despreocupado, pero cada vez se sentia mas inquieto por si tenia que acabar dando el golpe el solo. Lo unico bueno del mal tiempo era que quizas los tripulantes de los barcos de los rusos estarian tan mareados como Al.
– Pero tu estas bien, ?no? -dijo Jock.
– Si, estupendamente -respondio Dave-. ?No tendrias algo que pudiera darle? He probado con Kwells y otras cosas por el estilo, pero no parecen servir de nada.
Jock se acabo la cerveza e hizo una mueca.
– Eso es para ninos -dijo-. ?Que otras mierdas has probado?
– Antihistamina. Tampoco funciono. Solo hizo que durmiera un rato.
– ?Cuando se tomo la ultima dosis?
– Hace horas.
– Bueno, yo lo que hago es tomar hioscina. Bloquea el sistema nervioso autonomo del parasimpatico. Se utiliza generalmente como preanestesico para impedir la estimulacion vagal refleja del corazon.
– No hay nada simpatico en el sistema nervioso de Al -dijo Dave-. Ni siquiera estoy seguro de que tenga corazon -Encendio un cigarrillo-. ?Que eres tu, una especie de medico?
– En este barco si. Mi padre era veterinario. Aprendi mucho de el -Se encogio de hombros-. De cualquier modo, los hijos de puta que hay en este barco son todos animales, asi que no importa una puta mierda -Cogio uno de los cigarrillos que Dave le ofrecia-. ?Tu companero padece glaucoma?
Dave no tenia ni idea, pero sacudio la cabeza de todos modos, intuyendo que Jock estaba a punto de recetarle algo util. Hioscina, quizas.
– Bueno, veamos, tengo Scopoderm. Buen material, no se vende sin receta -Sujeto el cigarrillo en un extremo de los labios e inhalo a traves de los dientes apretados-. Pero es caro, si sabes lo que quiero decir.
Dave lo sabia y sonrio.
– Creo que si.
Jock tenia un aire de disculpa.
– Tu eres el que tiene el barco fardon, no yo. Yo solo trato de llegar a fin de mes.
– ?Cuanto?
– Cincuenta. Suficiente para capear el mal tiempo.
– Hecho.
Jock saco un pequeno paquete del bolsillo.
– ?Lo llevas encima?
– Hoy hay bastante gente que esta hecha una mierda -dijo Jock riendo-; el negocio va bien.
– Es un buen tingladillo -dijo Dave, alargandole los cinco billetes de diez.
– Uno se las arregla como puede.
– Por supuesto que si.
– Aqui hay pastillas y tiritas -explico Jock, al darle el paquete a Dave-; dale una tableta ahora y que se ponga una tirita en el brazo. Le costara orinar. Quizas vea un poco borroso. Y no sudara ni una gota.
– Me muero de ganas de verlo -dijo Dave-. ?Cuanto tarda esta mierda en hacer efecto?
– Es inmediato. En una hora tendria que estar de pie otra vez. Luego una pastilla y otra tirita cada seis horas. Eso si, que no lo mezcle con alcohol.
– Vale.
– Gracias por la cerveza.
– Es un placer hacer negocios contigo, Jock.
Jock se lanzo temerariamente hacia popa.
– Ah, si. Me olvidaba. El submarino. Me parece que se ha ido. Hace rato que nadie transmite y no hay nada en la sonda acustica. Deben de haberse aburrido y se han largado.
– Habra sido eso -dijo Dave.
– Estos viajes son asi -dijo Jock-. No se como pude pensar que navegar seria mas interesante que hacerme veterinario. Nunca pasa nada en este barco, joder.
– No, supongo que no.
Al estaba tendido en el suelo, rodeando con un brazo la taza del vater como si fuera su mejor amigo. Dave se arrodillo, se paso una de las anacondas que Al tenia por brazos alrededor del cuello y lo arrastro hasta el camarote.
– Hay una cosa que me gusta de ti, Al. Sabes cual es tu posicion en la vida. Ha sido un placer navegar contigo, ?sabes? Un tio como yo, que acaba de salir de la trena. Ha sido un gran consuelo tener cerca a alguien que esta mas bajo que yo.
– Que te jodan -gruno Al.
Dave lo dejo caer en la cama y, cogiendo una toalla, empezo a secar los brazos de Al concienzudamente.
– El doctor acaba de pasar y me ha dado algo para ti -dijo Dave-. Para ser totalmente sincero, en realidad es un veterinario. Pero sabia que no se lo tendrias en cuenta, siendo como eres un jodido gorila.
Dave desenvolvio la provision de Scopoderm y le puso una tirita en la parte interior de cada musculoso brazo.
– Normalmente ese tipo solo trata animales domesticos, pero yo lo convenci para que hiciera una excepcion contigo. Le dije que hiciera como si fueras un asno domestico y, ?sabes?, no tuvo ningun problema para convencerse.
Dave coloco una de las tabletas de Jock en la lengua de Al, que colgaba como un calcetin sucio, y luego le cerro las mandibulas antes de alargar la mano para coger el vaso de agua que estaba sobre la mesilla de noche. Lo cogio y casi lo dejo caer al suelo con asco, al darse cuenta de que en el agua habia una dentadura postiza.
– Joder, ?que es esto? -Luego se echo a reir y levanto el flaccido labio de Al con un dedo. Sonriendo, exhibiendo el brillo perfecto de sus dientes, Dave miro dentro de la boca vomitadora de Al-. Vaya, no hay ni un puto diente en todo el buzon.
Dave siguio mirando, fascinado y sintiendose como la perra que en
