– La tormenta ha amainado -dijo.
– Eso es lo que baje a decirte -dijo Al-. Ha pasado asi, sin mas.
– Bueno, algo es algo.
– ?Sigues queriendo hacerlo del modo dificil? -pregunto Al.
– ?Que quieres decir?
– Sin matar a nadie.
– Mas que nunca.
– Estas siendo un pelin pejiguero, ?no? Estos tios no van a cooperar mas que los tres que acabamos de cargarnos.
– Al, entiendo que eres un pistolero profesional. Pero yo, yo soy un aficionado del monton. Como te dije antes, no queria matar a nadie. Y ahora que he matado a dos personas -las dos primeras personas que he matado nunca- todavia tengo menos ganas de convertirme en un pistolero. Lo que he hecho antes hace que sienta ganas de vomitar.
– Ey, no dejes que te estropee la noche. Aquello fue en defensa propia. Eran ellos o tu, como tu dijiste. Es la intencion lo que cuenta. Incluso la ley lo sabe. Un federal de verdad los habria despachado igual que hiciste tu. Asi que si estan muertos es culpa suya, no tuya. Fueron unos estupidos de mierda. Tenian que ser estupidos para pensar que podian sacar un arma contra alguien con la artilleria que tu llevabas.
– Uno era una chica, Al.
– De eso me di cuenta. Y guapa; con buenas tetas. Pero una tia guapa con buenas tetas y una pistola. Eso lo cambia todo en este mundo, joder. Y del otro tambien, si me apuras -Al se encogio de hombros-. Sigo pensando que tendriamos que cargarnos a estos cabrones. Por eso llevamos silenciadores.
– Te dire lo que vamos a hacer, Al. Hare un trato contigo. Si podemos evitar mas derramamiento de sangre, puedes quedarte con la mitad de mi parte.
Al lo penso un momento. Dado que estaba planeando matar a Dave en cuanto viera acercarse al
– De acuerdo, acepto el trato. La mitad de tu parte y no mas tragedias humanas.
– Dispararemos solo en defensa propia.
– De acuerdo -suspiro Al-. Pero no te me ablandes, Dave. Recuerda que es a mi a quien se le supone una conciencia, no a ti. El catolico soy yo. Tu… tu eres ateo. Tu no crees en una puta mierda.
Al cayo en la cuenta de por que no encontraron ninguna resistencia en el
Primero, un monton de bebida. Aunque pocos, si alguno habia, en la tripulacion eran realmente rusos, parecia como si la idea de lo ruso hubiera ejercido un efecto tan poderoso sobre aquellos hombres que se hubieran sentido en la obligacion de hacer honor a la fama de bebedores de que disfrutaban sus patronos. Segundo, la idea de jugar una ultima partida de Monopoly, con parte del dinero en billetes que se iba a entrar de contrabando en Rusia. Y tercero, mucha mas cantidad de bebida. Uno de los tripulantes yacia inconsciente en el sofa y otro, en el suelo de uno de los banos. A un tercero lo encontraron borracho como una cuba en la timonera, acurrucado como un bebe en la silla del puente. El resto de las tres tripulaciones la estaba durmiendo en los camarotes del
– Pero mira a estos hijos de puta borrachos -dijo Al riendo, despues de atar al ultimo hombre en su camarote-. Pasara un buen rato antes de que se enteren de que hemos estado y nos hemos ido. Joder, se han montado partida de Monopoly de la hostia ahi arriba. Debe de haber doscientos mil dolares en el tablero – Se puso de pie, comprobo los nudos y luego le dio una patada en el trasero al hombre atado, que gruno y se dio tranquilamente media vuelta-. ?Cuantos son con este?
Dave estaba comprobando las tres tripulaciones con la lista de supernumerarios del buque. Asintio y dijo:
– Estan todos.
– Apuesto a que querrias no haber hecho el trato, ?eh? -dijo Al con aspereza-. Ha sido pan comido -Cogio una botella de vodka medio vacia, desenrosco el tapon y tomo un sorbo directamente de la botella-, ?verdad?
Dave no dijo nada y fue entonces cuando Al observo la navaja que el mas joven llevaba en la mano. La pistola de Al estaba en la mesa de cafe, a un par de metros. Trago saliva nervioso pensando en el trato que habia hecho y en lo facilmente que parecian haber conseguido su objetivo. Puede que hubiera tentado demasiado la suerte. Le ofrecio la botella a Dave.
– ?Quieres?
Dave penso que probablemente necesitara un trago. Desde que habia matado a los dos de la cama, tenia el estomago revuelto, como si hubiera comido algo en mal estado. Quizas un poco de vodka ayudaria. Cogio la botella, echo un trago y se la devolvio a Al. Luego, tiro de la cama de un empujon al hombre que habia atado, le echo el colchon encima y hundio la navaja en la costura del divan que habia debajo. Arranco la funda y dejo al descubierto dos metros cuadrados de algo ligeramente verde cubierto por una gruesa lamina de polietileno. La navaja ataco de nuevo y los dos hombres se quedaron mirando fijamente a una enorme cama de dinero envuelto en paquetes mas pequenos, del tamano de almohadas.
– ?No te lo dije? -pregunto Dave sonriendo.
– Tenias razon.
– Joder, ?no te lo dije?
– ?Cuanto calculas que puede haber?
Dave cogio uno de los paquetes, corto el filo de polietileno con la navaja y echo una ojeada a un paquete de usados billetes.
– Es dificil decirlo con exactitud. Estan mezclados. Hay billetes de cien, de cincuenta y de veinte. Nada mas pequeno. No se, ?quizas un par de millones?
– Hay cinco camarotes en el barco -musito Al-. ?Sabes cuanto es eso?
– ?Cinco por dos? Estoy seguro de que puedes calcularlo, si lo intentas, Al.
Pero el espectaculo de tanto dinero habia vuelto a Al impermeable al sarcasmo de Dave y, en lugar de soltar un juramento, dijo:
– Ese trato que hicimos… olvidalo -Lo ultimo que queria ahora era que Dave se pusiera furioso con el. Si estaba furioso, podia ser un poco mas dificil matarlo cuando llegara el momento-. Tu te quedas tu parte; te la has ganado.
– ?No te lo dije? -repitio Dave. Ahora habia un acento de triunfo en su voz.
– Voy a buscar los sacos -dijo Al-. Tu encuentra el resto del dinero.
Unos minutos despues, Al volvio llevando sobre cada hombro un paquete plano de bolsas de deporte Nike compradas al por mayor. Dave ya habia rasgado los otros cuatro divanes asi como el tresillo de piel de la sala del
Riendo como si se hubiera vuelto loco, Al relleno una de las fuertes bolsas de nailon con paquetes de dinero. Y luego otra.
– Pero, ?has visto todo este monton de pasta?
Dave cerro la cremallera de dos bolsas llenas, se colgo una de cada hombro y se puso de pie. La riqueza no podia tener un aspecto o producir una sensacion mas pesada. Se alegraba de llevar los guantes y la chaqueta acolchada, porque las bolsas pesaban mas de veinte kilos cada una.
Al subia ya tambaleandose escaleras arriba, resoplando bajo el peso de las dos bolsas que llevaba tambien el.
