– Yo tambien tendria que estar en casa ya, pero, segun dicen, el crimen no tiene horario de oficina.

– ?Eso dicen?

– Ha aparecido otro cadaver. Un tal Irving Goldstein, en un apartamento de Vedado.

– No he oido hablar de el.

– Trabajaba en el Saratoga. Era un jefe del casino.

– Ya.

– Esperaba que pudiese acompanarme al apartamento, ya que es usted un detective tan famoso, por no recordarle al que podriamos llamar el jefe de usted.

– Claro, ?por que no? El unico plan que tenia era meterme en la cama y dormir doce horas seguidas.

– Excelente.

– Deme un minuto para cambiarme, ?de acuerdo?

– Lo espero abajo, senor.

19

A la manana siguiente me desperto el telefono.

Era Robert Freeman. Me ofrecia un contrato de seis meses en la J. Frankau para abrir el mercado de puros habanos en Alemania Occidental.

– Sin embargo, Hamburgo no me parece que sea el mejor sitio para que te instales, Carlos -me dijo-. En mi opinion, Bonn seria mucho mejor. Entre otras cosas, es la capital de Alemania Occidental, por supuesto. Las dos camaras del Parlamento se encuentran alli, por no hablar de las instituciones gubernamentales y embajadas extranjeras, que es precisamente el mercado de categoria que necesitamos. Por otra parte, se encuentra en la zona ocupada por los britanicos, lo que deberia facilitarnos las cosas, puesto que somos una compania britanica. Ademas, esta a menos de cuarenta kilometros de Colonia, una de las mayores ciudades del pais.

Lo unico que sabia yo de Bonn es que era la ciudad natal de Beethoven y que, antes de la guerra, vivia alli Konrad Adenauer, el primer canciller de la Republica Federal de Alemania. Cuando Berlin dejo de ser capital de algo, salvo de la guerra fria, y Alemania Occidental necesitaba una nueva, Adenauer, para mayor comodidad suya, eligio esa tranquila y pequena ciudad, en la que habia pasado los anos del Tercer Reich sin mayores inconvenientes. Casualmente yo habia ido a Bonn una vez. Por error. Sin embargo, antes de 1949, poca gente habia oido hablar de esa ciudad ni, menos aun, sabia donde se encontraba. Todavia ahora la llamaban, en broma, «el pueblo federal». Bonn era pequena, insignificante y, sobre todo, estaba apartada; no comprendia como no se me habia ocurrido antes ir alli a vivir. Parecia el lugar idoneo para un hombre empenado en vivir en el mas absoluto anonimato, como yo.

Enseguida le dije que Bonn me parecia bien y que empezaria a hacer los preparativos del traslado cuanto antes. Freeman, por su parte, dijo que empezaria a redactar mis importantisimas credenciales para el negocio.

Volvia a casa. Despues de un exilio de casi cinco anos, volvia a Alemania. Con dinero en los bolsillos. No podia dar credito a mi suerte.

Por un lado, eso y, por el otro, los acontecimientos de la vispera en un apartamento de Vedado.

En cuanto me hube aseado y vestido, me fui al Nacional y subi a la espaciosa suite del piso de ejecutivos a informar a los hermanos Lansky de que habia «resuelto» el caso de Reles, aunque en realidad no merecia el nombre de «caso». Habria sido mas adecuado llamarlo ejercicio de relaciones publicas, si se consideran publicos los atestados casinos y hoteles de La Habana.

– ?Quieres decir que ya tienes un nombre?

La voz de Meyer sono profunda como la de un jefe indio de pelicula del Oeste. Jeff Chandler, por ejemplo. Su rostro era igualmente inescrutable y la nariz, identica, sin la menor duda.

Igual que la vez anterior, nos sentamos en el balcon ante la misma panoramica del mar, salvo que ahora se veia el agua, ademas de oirse y olerse. Iba a echar de menos el rechinar de ese oceano.

Meyer llevaba pantalones de gabardina, chaqueta de punto a juego, camisa deportiva blanca y unas gafas de sol de montura gruesa, que mas parecian de contable de que gangster. Jake tambien llevaba un atuendo informal: camisa afelpada suelta y un pequeno sombrero Stetson de encuadernador con una cinta tan apretada y estrecha como sus labios. Por el fondo deambulaba la figura alta y angulosa de Vincent Alo, mas conocido por el nombre de Jimmy Ojos Azules. Alo llevaba pantalones grises de franela, chaqueta de punto de moher con un cuello enorme y corbata estampada de seda. La chaqueta abultaba, pero no lo suficiente para ocultar la costilla de mas que llevaba bajo el brazo. Respondia perfectamente a la idea general de playboy italiano, siempre y cuando fuese un personaje de tragedia romana de venganza escrita por Seneca para entretenimiento del emperador Neron.

Tomabamos cafe en tacitas, al estilo italiano, con el pulgar estirado.

– Tengo el nombre -les dije.

– Oigamoslo.

– Irving Goldstein.

– ?El que se ha suicidado?

Goldstein era un jefe de casino del Saratoga, se sentaba en un taburete alto que dominaba la mesa de craps. Procedia de Miami y habia aprendido las artes del croupier en Tampa, en diversos establecimientos ilegales de apuestas, antes de llegar a La Habana, en abril de 1953. A continuacion, se produjo la deportacion de Cuba de trece manipuladores de cartas nacidos en los Estados Unidos y empleados de los casinos del Saratoga, el Sans Souci, el Montmartre y el Tropicana.

– Registre su apartamento de Vedado anoche, con la ayuda del capitan Sanchez, y encontramos esto.

Pase a Lansky un dibujo tecnico y estuvo un rato mirandolo.

– Goldstein mantenia relaciones con un hombre que hacia de mujer en el club Palette. Segun la informacion de que dispongo, antes de morir, Max lo habia descubierto y, nada conforme con que Goldstein fuese homosexual, le dijo que se buscara empleo en otro casino. Nunez, el director del casino del Saratoga, confirmo que, poco antes de su muerte, Max habia tenido una discusion con Goldstein, aunque no sabe el motivo. En mi opinion, discutieron por ese asunto y Goldstein lo mato en venganza por el despido. Es decir, ese fue el movil del crimen. Casi con toda seguridad, tambien se le presento la ocasion: segun Nunez, la noche del homicidio, Goldstein empezo su descanso en torno a las dos de la madrugada y tardo una media hora en volver a las mesas de craps.

– ?Y… esto es la prueba que lo demuestra? -dijo Lansky agitando en el aire el papel que le habia dado-. Por mas vueltas que le de, sigo sin saber que demonios es. ?Jake?

Lansky paso el papel a su hermano y este lo miro sin comprender, como si fuera el proyecto de un sistema nuevo de orientacion de misiles.

– Es un dibujo muy exacto y preciso de un silenciador Bramit -dije-, de confeccion casera y hecho a medida para un revolver Nagant. Como dije en otra ocasion, el sistema de fuego cerrado del Nagant…

– ?Que significa eso? -pregunto Jake-. Lo de sistema de fuego cerrado. Lo unico que se de pistolas es dispararlas, y hasta eso me pone nervioso.

– Sobre todo dispararlas -puntualizo Meyer. Sacudio la cabeza-. No me gustan las pistolas.

– ?Que significa? Sencillamente, que en el mecanismo del Nagant, cuando se arma el martillo, primero gira el tambor y luego lo empuja hacia adelante y cierra el espacio que, en todos los demas revolveres, queda entre el propio tambor y el canon. Al quedar cerrado ese hueco, aumenta la velocidad del tiro y, lo que es mas importante, convierte al Nagant en el unico revolver que se puede silenciar por completo. Goldstein estuvo en el ejercito durante la guerra y posteriormente lo destinaron a Alemania. Supongo que cambiaria el arma con un soldado del Ejercito Rojo, como hicieron muchos soldados.

– ?Y crees que ese faygele fabrico el silenciador con sus propias manos? ?Es eso lo que quieres decir?

– Era homosexual, Mister Lansky -dije-, pero eso no le impedia manipular con precision las herramientas de trabajar metales.

– Entendido -musito Alo.

Sacudi la cabeza.

– El dibujo estaba escondido en su escritorio y, si le digo la verdad, no creo que pueda encontrar mejor prueba.

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