Como siempre, Seldte, el espabilado joven de la schupo, estaba de turno en el mostrador principal.

– Veo que llevas un carreron de vertigo.

– ?A que si? -dijo el-. Si me quedo aqui mucho tiempo mas, voy a acabar hecho un maniatico yo tambien. Si quiere hablar con Herr Trettin, lo he visto salir hace unos veinte minutos.

– Gracias, pero queria ver a Liebermann von Sonnenberg, si es posible.

– ?Quiere que llame a su despacho?

Quince minutos despues estaba sentado frente al jefe de la KRIPO de Berlin, fumando un puro Black Wisdom que no se lo saltaba ni Bernhard Weiss.

– Si es por el desafortunado incidente relacionado con August Krichbaum -dijo Von Sonnenberg-, no tienes de que preocuparte, Bernie. Tanto tu como los demas policias que estaban bajo sospecha habeis quedado limpios. Hemos cerrado el caso. Ha sido todo una sarta de tonterias, desde luego.

– ?Ah, vaya! ?Como es eso?

Intente disimular el alivio que sentia, pero, desde la marcha de Noreen, ya nada me importaba mucho. Al mismo tiempo, desee que no hubiesen colgado el muerto a otro. Habria sido muy indigesto de rumiar y me habria durado unos cuantos dias.

– Porque nos hemos quedado sin testigo fiable. El portero del hotel que vio al culpable era ex policia, como tal vez sepas; pues resulta que tambien es marica y comunista. Al parecer, por eso dejo la policia. Tanto es asi, que ahora sospechamos de los motivos de su testimonio; podria haberlo hecho por rencor contra las fuerzas del orden en general. De todos modos, tampoco importa ya, porque hacia meses que la Gestapo lo tenia en la lista negra, aunque el no lo sabia, por supuesto.

– Entonces, ?donde esta ahora?

– En el campo de concentracion de Lichtenberg.

Asenti y me pregunte si lo habrian obligado a firmar un D-11.

– Siento que tuvieras que pasar por eso, Bernie.

Me encogi de hombros.

– Y yo siento no haber podido hacer mas por Bomer, su protegido.

– Hiciste todo lo que pudiste, dadas las circunstancias.

– No me importaria volver a ayudarlo.

– Estos jovenes de hoy -dijo Von Sonnenberg-, van demasiado deprisa, en mi opinion.

– Esa impresion tengo yo tambien. Por cierto, hay un tipo muy despierto en el mostrador de la entrada de abajo, va de verde. Se llama Heinz Seldte. Quiza pueda usted darle un empujon. Vale demasiado para condenarlo a echar barriga, ahi en el mostrador.

– Gracias, Bernie, le tendre en cuenta. -Encendio un cigarrillo-. Y dime, ?has venido a tocar el acordeon o hay algo que podamos hacer entre los dos?

– Eso depende.

– ?De que?

– De la opinion que tenga del conde Von Helldorf.

– ?Por que no me preguntas si odio a Stalin?

– Me han dicho que el conde pretende rehabilitarse siguiendo la pista a todo el que haya tenido un enfrentamiento con las SA.

– Eso seria muy meritorio en lo tocante a lealtad, ?verdad?

– Puede que todavia quiera ser su jefe, aqui en Berlin.

– ?Sabes la manera de evitarlo con seguridad?

– Puede. -Chupe el puro y eche el humo hacia el alto techo-. ?Se acuerda del fiambre que tuvimos en el Adlon no hace mucho? El caso que encargo a Rust y Brandt.

– Claro. Muerte natural. Me acuerdo.

– Supongamos que no.

– ?Que te hace pensar otra cosa?

– Un comentario de Von Helldorf.

– No sabia que tuvieras tanta familiaridad con ese marica, Bernie.

– He gozado de su hospitalidad en la comisaria de Potsdam estos ultimos seis dias. Me gustaria devolverle el gesto, si es posible.

– Dicen que todavia guarda, a modo de poliza de seguros contra detenciones, algunas bazas de la mierda que salpico cuando lo de Hanussen: las peliculas que rodo en ese barco suyo, el Ursel. Tambien tengo entendido que parte de esa mierda es de unas muy importantes.

– ?De cuales, por ejemplo?

– ?No te has preguntado nunca como se las arreglo para meterse en el Comite Olimpico? No es por su aficion a montar, eso te lo aseguro.

– ?Von Tschammer und Osten?

– Ese pez es pequeno. No, fue Goebbels quien le proporciono el puesto.

– Pero fue el quien destrozo a Hanussen.

– Y quien salvo a Von Helldorf. De no haber sido por Joey, a Von Helldorf le habrian metido un tiro al mismo tiempo que a su carinoso amigo Ernst Rohm, cuando Hitler arreglo el lio de las SA. Es decir, Von Helldorf no ha perdido los contactos. Te ayudare a pillarlo, si es que puedes, pero tendras que buscarte a otro para clavarle la estaca en el corazon.

– De acuerdo. Su nombre no saldra a relucir.

– ?Que necesitas de mi?

– El expediente del caso Heinrich Rubusch. Me gustaria comprobar un par de cosas. Voy a ir a Wurzburgo a ver a la viuda.

– ?Wurzburgo?

– Tengo entendido que esta cerca de Regensburg.

– Se donde esta. ?Solo quiero recordar por que hostias lo se! -Liebermann von Sonnenberg apreto un boton del intercomunicador del escritorio para hablar con su secretaria-. ?Ida? ?Por que me suena tanto Wurzburgo?

– Por una solicitud que recibio de la Gestapo de Wurzburgo -respondio una voz femenina-. Le pedian que, en calidad de agente de enlace con la Interpol, se pusiera en contacto con el FBI a proposito de un sospechoso que vive aqui, en Alemania.

– ?Y lo hice?

– Si. Hace una semana les enviamos lo que nos mando el FBI.

– Un momento, Erich -dije-. Me da la impresion de que este hueso nos va a dar para bastante mas que una sopa. ?Ida? Le habla Bernie Gunther. ?Recuerda el nombre de ese sospechoso que interesaba a la Gestapo de Wurzburgo?

– Un momento. Creo que todavia tengo la carta de la Gestapo en la bandeja. No la he archivado aun. Si, aqui esta. El nombre del sospechoso es Max Reles.

Von Sonnenberg cerro la comunicacion y asintio.

– Sonries como si ese nombre te dijese algo, Bernie -observo.

– Max Reles se aloja en el Adlon y es buen amigo del conde.

– ?Ah, si? -Se encogio de hombros-. Quizas es que el mundo es muy pequeno, nada mas.

– Lo es, sin duda. Si fuese mayor, tendriamos que salir a la caza de pistas, como en las novelas. Tendriamos una lupa, un sombrero de caza y una coleccion completa de colillas.

Von Sonnenberg apago el cigarrillo en el atiborrado cenicero.

– ?Quien dice que no lo tengamos?

– ?Hay alguna posibilidad de que haya quedado por ahi una copia de la informacion que mando el FBI?

– Permiteme que te explique lo que significa ser agente de enlace con la Interpol, Bernie. Significa doble racion de chucrut. Tengo ya el plato mas que lleno de carne y patatas y no me hace ninguna falta mas chucrut. Se que esta en la mesa porque me lo dice Ida, pero en general es ella quien se lo come, ?entiendes? El caso es que si no le digo que guarde una copia de las noventa y cinco tesis de Lutero, ella no la guarda. ?Y que?

– Pues que ahora tengo dos motivos para ir a Wurzburgo.

– Tres, si incluyes el vino.

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