– Seria la primera vez.

– En Franconia hay buenos vinos -dijo Von Sonnenberg-; si te gustan dulces, claro.

– Hay agentes provinciales de la Gestapo -dije- que son cualquier cosa menos dulces.

– No he visto que sus homologos de la gran ciudad ayuden a las ancianitas a cruzar la calle.

– Mira, Erich, siento darte mas chucrut, pero una carta de presentacion tuya o una simple llamada telefonica a ese hombre de la Gestapo lo pondria firme y no se moveria aunque le apretase los huevos.

Von Sonnenberg sonrio.

– Sera un placer. No hay nada que me guste mas que recortar la cola a esos cachorritos de la Gestapo.

– Creo que se me daria bien ese trabajo.

– Puede que seas la primera persona que disfruta de una estancia en Wurzburgo.

– Es una posibilidad.

27

Lei la carta en el tren a Wurzburgo.

Hotel Adlon, Unter den Linden, 1

Berlin

Mi queridisimo Bernie:

No hay palabras que puedan expresar el dolor que siento por no poder despedirme de ti personalmente, pero los de la oficina del jefe de policia de Potsdam me han dicho que no te soltaran hasta que me vaya de Alemania.

Parece que esto sera para siempre, me temo (al menos, mientras los nazis sigan en el poder), porque el Ministerio de Exteriores me ha comunicado que no volveran a darme el visado.

Por si fuera poco, un funcionario del Ministerio de Propaganda me ha advertido que si publico el articulo que pensaba escribir y pido al Comite Olimpico de mi pais que boicotee las Olimpiadas alemanas, podrian mandarte a un campo de concentracion; puesto que no quiero exponerte a semejante amenaza, respira tranquilo, mi querido Bernie, porque el articulo no se publicara.

Quiza pienses que para mi es una tragedia, pero, aunque lamento que me hayan prohibido la posibilidad de oponerme al demonio del nacionalsocialismo de la mejor manera que se, la mayor tragedia, tal como yo entiendo esa palabra, es la absoluta imposibilidad de volver a verte en el futuro proximo… ?Ni nunca, quiza!

De haber tenido mas tiempo, te habria hablado de amor y tal vez tambien tu a mi. Con lo tentador que es para una escritora poner palabras en boca ajena, esta carta la escribo yo y debo limitarme a las mias propias, que son: Te quiero, lo se. Si ahora parece que haya puesto el punto final, es solo porque la felicidad que podria haber sentido por haberme enamorado otra vez (para mi no es nada facil) se mezcla con el profundo dolor de la partida y la separacion.

Hay un cuadro de Caspar David Friedrich que condensa el estado de animo que tengo en estos momentos. Se titula El viajero ante un mar de niebla y, si alguna vez vas a Hamburgo, vete a verlo a la galeria de arte de la ciudad. Si no conoces el cuadro, es un hombre solitario que contempla un paisaje de picos lejanos y penas escabrosas desde la cima de una montana. Imaginame en una posicion parecida, en la popa del SSManhattan, que me devuelve a Nueva York, mirando todo el tiempo hacia una Alemania agreste, escabrosa y cada vez mas lejana en la que te has quedado tu, mi amor.

Si quieres imaginarte mi corazon, piensa en otro cuadro de Friedrich. Se titula El mar de hielo y se ve un barco, bueno, casi no se ve, aplastado entre grandes placas de hielo, en un paisaje mas desolador que la superficie de la Luna. No se donde esta expuesto ese cuadro, porque yo solo lo he visto en un libro. Sin embargo, representa muy bien la helada devastacion en la que me encuentro ahora.

Me parece que no me seria dificil maldecir la suerte que me ha hecho enamorarme de ti; sin embargo, a pesar de todo, se que no lo lamento ni un poquito, porque en adelante, cada vez que lea algo sobre las horribles hazanas o la politica criminal de ese fanfarron de uniforme estupido, pensare en ti, Bernie, y me acordare de que hay muchos alemanes valiosos, valientes y de buen corazon (aunque creo que nadie pueda tenerlo tan valeroso y bueno como tu). Y eso esta bien, porque si Hitler nos ensena algo, es la estupidez de juzgar a toda una raza como si fuera una sola persona. Hay judios buenos y malos, igual que hay alemanes buenos y malos.

Tu eres un buen aleman, Bernie. Te proteges con una gruesa coraza de cinismo, pero se que en el fondo eres un hombre bueno. Sin embargo, temo por todos los alemanes buenos y no se que decisiones horribles tendras y tendreis que tomar en adelante ni que compromisos espantosos os vereis obligados a aceptar.

Por eso ahora quiero ayudarte a que ayudes a los demas de la unica manera que me permiten.

Habras encontrado ya el cheque adjunto y, seguramente, lo primero que pienses, al ver que es mucho mas de lo acordado, es que no lo presentaras para cobrarlo. Seria un error. Considero que debes aceptarlo como regalo mio y poner en marcha la agencia de detective privado de la que me hablaste, por una buena razon: en una sociedad fundada en mentiras, cada vez sera mas importante descubrir la verdad. Probablemente te cause problemas, pero, conociendote, sospecho que sabras arreglartelas a tu manera. Y por encima de todo, espero que puedas acudir en ayuda de otros que necesiten tu ayuda, como hiciste conmigo, y que hagas lo que no deberias porque es peligroso pero correcto al mismo tiempo.

No se si me he expresado con claridad. Aunque hable bien aleman, apenas tengo practica en escribirlo. Espero que esta carta no resulte muy formal. Dicen que el emperador Carlos V hablaba con Dios en espanol, en italiano con las mujeres, en frances con los hombres y en aleman con su caballo. Sin embargo, ?sabes una cosa? Creo que ese caballo debio de ser lo que mas amaba en el mundo, un ser valiente y brioso, igual que tu, y no se me ocurre ningun otro idioma mas acorde con tu temperamento, Bernie. Desde luego, el ingles no, ?con tantos matices de significado! Nunca he conocido a un hombre tan directo como tu y ese es uno de los motivos por los que te quiero tanto.

Corren tiempos peligrosos, tendras que ir a sitios peligrosos y relacionarte con gente que se ha vuelto peligrosa, pero tu eres mi caballero celestial, mi Galahad, y estoy convencida de que sabras superar todas las pruebas sin volverte peligroso tu tambien. Y nunca dejes de pensar que lo que haces no es en balde, aunque a veces te lo parezca.

Un beso. Noreen. xx

Wurzburgo no era feo, aunque los francos habian hecho todo lo posible por convertir su capital en un autentico templo del nazismo y habian conseguido afear una ciudad medieval de tejados rojos, asentada en un agradable y espacioso valle fluvial. Practicamente todos los escaparates lucian una fotografia de Hitler o un cartel de aviso a los judios -que no se acercaran o se atuviesen a las consecuencias-, o ambas cosas, en algunos casos. A su lado, Berlin parecia un modelo de verdadera democracia representativa.

La antigua ciudadela de Marienberg dominaba el paisaje de la orilla izquierda del rio; la habian mandado construir los principes obispos de Wurzburgo, paladines de la Contrarreforma en otra epoca peligrosa de la historia del pais, pero resultaba igual de facil imaginarse ahora el imponente castillo blanco habitado por cientificos perversos que ejercian una influencia poderosa y maligna sobre Wurzburgo, desencadenando entre los confiados campesinos unos poderes elementales que los convertian en monstruos. Los habitantes eran, en general, personas normales, aunque habia alguno que otro con la frente cuadrada, prominentes cicatrices quirurgicas y abrigo poco adecuado, que habria dado que pensar hasta al mas acerrimo seguidor del galvanismo. Yo mismo tenia la sensacion de no ser humano y me fui andando hacia el sur desde la estacion de tren hasta Adolf-Hitler Strasse con las piernas entumecidas y el paso torpe, como un muerto, aunque tambien podia deberse a las secuelas de la carta de Noreen.

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