Cruzamos la puerta del hotel y seguimos hasta la cafeteria, donde pedimos cafe y tarta.

– Cuando vuelva a Berlin -le dije-, vere lo que se puede hacer. Por cierto, conozco a una persona de la Gestapo. Es jefe de un departamento de Prinz-Albrecht Strasse. Es posible que pueda ayudarlo. Si, es posible que si, siempre y cuando usted me ayude a mi.

Asi funcionaban las cosas en Alemania en esos tiempos. Tal vez fuera la unica forma de prosperar, para ratas como Othman Weinberger, y aunque personalmente lo consideraba una cosa que tenia que despegarme con cuidado de la suela de mis Salamander, no me extranaba que quisiera marcharse de Wurzburgo. Yo solo llevaba veinticuatro horas y ya lo deseaba mas que el perro perdido del judio errante.

– Pero, ya sabe -dije-: primero, el caso. Es posible que los dos saquemos algo en limpio, algo que podria ser el trampolin para una carrera profesional. Puede que no tenga que pedir favores a nadie, si consigue impresionar a sus superiores con esto.

Weinberger sonrio con ironia y miro de arriba abajo, lentamente, a la camarera que nos sirvio cafe y tarta.

– ?Usted cree? Yo lo dudo. Aqui, a nadie parecio interesarle lo que tenia que decir sobre Max Reles.

– No he venido a llenarme los oidos de cafe, capitan. Cuentemelo.

Sin prestar atencion al cafe y a la excelente tarta, Weinberger se inclino emocionado hacia adelante.

– Ese hombre es un autentico gangster -dijo-, como Al Capone y todos esos matones de Chicago. El FBI…

– Un momento. Empiece por el principio.

– Bien, en tal caso, le conviene saber que Wurzburgo es la capital de la industria de las canteras. Los arquitectos de todo el pais tienen en gran estima nuestra piedra caliza, pero en realidad, solo hay cuatro empresas suministradoras. Una es Calizas del Jura Wurzburg, propiedad de un ciudadano importante que se llama Roland Rothenberger. -Se encogio de hombros con pesar-. Digame si le parece un apellido menos judio que el mio.

– Siga.

– Rothenberger es amigo de mi padre. Mi padre es medico y concejal del ayuntamiento. Hace unos meses, precisamente por motivos de su cargo, fue a verlo Rothenberger y le dijo que lo estaba intimidando un tal Krempel. Gerhard Krempel, un ex SA que ahora es maton de Max Reles. El caso es que, segun Rothenberger, el tal Max Reles le habia hecho una oferta de compra de participaciones en su empresa y Krempel empezo a ponerse violento cuando Rothenberger le dijo que no queria vender. Por eso me puse a investigar, pero apenas habia abierto el expediente, cuando Rothenberger se puso en contacto conmigo y me dijo que deseaba retirar la queja, que Reles le habia subido la oferta sustanciosamente, que no habia sido mas que un malentendido y que ahora Max Reles era accionista de Calizas del Jura Wurzburg. En resumen, que me olvidase de todo.

»Pero me temo que el aburrimiento pudo conmigo y me propuse averiguar mas cosas sobre Reles. Descubri enseguida que era ciudadano estadounidense y, por tanto, solo por eso se habia cometido un delito. Como probablemente sabra, las unicas empresas que pueden presentarse para los contratos de los Juegos Olimpicos son las alemanas y resulto que Calizas Wurzburg acababa de desbancar a la competencia de aqui en el suministro de piedra para el nuevo estadio de Berlin. Tambien averigue que Reles parecia tener relaciones muy importantes aqui, en Alemania, de modo que investigue lo que se sabia de el en los Estados Unidos. Por eso me puse en contacto con Liebermann von Sonnenberg.

– ?Que le conto el FBI?

– Mucho mas de lo que esperaba, la verdad. Lo suficiente para convencerme de que debia hacer comprobaciones en la KRIPO de Viena. La idea que tengo de Reles se basa en dos fuentes de informacion diferentes, mas lo que he podido averiguar por mi cuenta.

– Ha trabajado mucho.

– Max Reles es de Brownsville (Nueva York) y es judio germanohungaro. Solo con eso ya seria suficiente, pero hay mas. Su padre, Theodor Reles, se fue de Viena a America a principios de siglo, muy probablemente huyendo de una acusacion de homicidio. La KRIPO de Viena tenia grandes sospechas de que habia matado a un hombre al menos con un picahielo. Al parecer, era una tecnica secreta que le habia ensenado un doctor judio de Viena, un tal Arnstein. Una vez instalado en America, Theodor se caso y tuvo dos hijos: Max y Abraham, el menor.

»Bien. Max no cree en nada, aunque, durante la Ley Seca, participo en el mercado negro, asi como en estafas financieras y en apuestas. Desde marzo del ano pasado, cuando derogaron esa ley, ha establecido conexiones con el hampa de Chicago. Abraham, su hermano menor, fue condenado por el tribunal de menores por un delito y tambien esta involucrado en las redes del crimen organizado. Lo consideran uno de los homicidas mas frios de la mafia de Brooklyn y es famoso por el arma que emplea: un picahielo, como su padre. Al parecer, es tanta su habilidad con esa arma que no deja rastro alguno.

– ?Como funciona? -pregunte-. Si se puede matar a un hombre con un pincho, lo normal es dejar algo mas que un aranazo.

Weinberger sonreia.

– Eso era lo que pensaba yo. En cualquier caso, en la informacion que llego del FBI no habia nada respecto al funcionamiento de la tecnica. Sin embargo, la KRIPO de Viena conserva el expediente de Theodor Reles. El padre, ya sabe. Al parecer, lo que hacia era clavar el pincho a la victima directamente en el cerebro por el oido y lo hacia con tanta precision que a muchas de sus victimas les diagnosticaban muerte por hemorragia cerebral. Una muerte natural, en resumen.

– Dios -musite-, asi es como Reles debio de acabar con Rubusch.

– ?Que ha dicho?

Le conte lo que sabia sobre la muerte de Heinrich Rubusch y la venta de su empresa a Calizas del Jura Wurzburg.

– Segun usted, Max Reles ha establecido contactos con el hampa de Chicago -dije-. ?Con quien, por ejemplo?

– Hasta hace poco, el dueno de Chicago era el propio Al Capone, que tambien era de Brooklyn. Sin embargo, ahora esta en la carcel y la organizacion de Chicago ha copado otras areas de actividad, como la construccion y el control de la mano de obra. El FBI sospecha que en 1932 el hampa de Chicago manipulo la licitacion de las obras de las Olimpiadas de Los Angeles.

– Eso encaja. Max Reles tiene un buen amigo en el Comite Olimpico de los Estados Unidos que tambien es propietario de una constructora de Chicago. Un tal Brundage. Creo que se ha dejado sobornar de una forma u otra por nuestro propio comite a cambio de hundir el boicot estadounidense.

– ?Por dinero?

– No. Le mandan con cuentagotas objetos de arte oriental que formaban parte de la coleccion que un viejo judio habia donado al Museo Etnologico de Berlin.

Asenti con agradecimiento.

– Como ya le he dicho, capitan, ha trabajado usted mucho. Es impresionante la cantidad de informacion que ha reunido. Francamente, creo que al subcomisario tambien le impresionara mucho. Con su talento, puede que tenga usted que pensar en una carrera policial de verdad. En la KRIPO.

– ?La KRIPO? -Weinberger sacudio la cabeza-. No, gracias -dijo-. La policia del futuro es la Gestapo. Tal como lo veo yo, a la larga, la Gestapo y las SS absorberan la KRIPO. No, no, le agradezco el cumplido, pero, desde el punto de vista de mi carrera, tengo que seguir en la Gestapo, y preferiblemente en Berlin, claro esta.

– Claro.

– Digame, Herr Gunther, no le parecera que queremos enmendar la plana a los de la capital, ?verdad? Quiero decir, ese Reles puede ser judio y gangster, pero tiene amigos muy importantes en Berlin.

– Ya he hablado con Frau Rubusch sobre la exhumacion del cadaver de su marido, con lo cual demostraremos que fue un homicidio. Creo que hasta incluso podre hacerme con el arma del delito. A Reles, como a muchos Amis, le gusta tomar el alcohol con hielo. En el aparador de su habitacion del hotel hay un picahielo que da miedo. Por si fuera poco, ademas es judio, como ha dicho usted. Me gustaria saber lo que opinan de eso sus importantes amigos del Partido. No me gusta mucho esta partida de domino, pero es posible que, al final, no haya otra forma de pillar a ese cabron. A Liebermann von Sonnenberg lo nombro Hermann Goering personalmente. Puede que tengamos que presentarle a el todos los hechos principales. Puesto que Goering no esta en el Comite Olimpico, no me imagino que quiera pasar por alto la corrupcion entre los miembros del comite, aunque lo quieran otros.

– Mas vale que este bien seguro de todas las pruebas antes de dar el paso. ?Como dice el dicho? Quien da la

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