vimos eran de edad avanzada, con el pelo cano. Supongo que pensaron lo mismo del coronel y de mi.

Volvimos al coche y nos dirigimos a la Casa Rosada. Yo llevaba tiempo sin conducir, aunque nadie se habria dado cuenta. Solo habia visto peores conductores que los portenos en Ben-Hur. Ramon Novarro y Francis X. Bushman se habrian sentido a sus anchas en las calles de Buenos Aires.

– Que practico para el presidente tener la sede de la policia secreta en la Casa Rosada -comente, al ver de nuevo el inconfundible edificio rosa.

– Tiene algunas ventajas. Casualmente, ya ha conocido al jefe. El hombre joven del traje de rayas que estaba con nosotros cuando conocio a Peron, ?se acuerda? Es el, Rodolfo Freude. Nunca se aleja mucho del presidente.

– ?Freude? Von Bader menciono a un banquero llamado Ludwig Freude. ?Son parientes?

– Es el padre de Rodolfo.

– ?Por eso consiguio ese puesto?

– Es una larga historia, pero si, en efecto.

– ?Estaba tambien en el Abwehr?

– ?Quien? ?Rodolfo? No, pero el numero dos de Rodolfo, si. Werner Koennecke. Werner esta casado con la hermana de Rodolfo, Lily.

– Que intimo parece todo.

– Buenos Aires es asi. Es como el cementerio de Recoleta. Hay que conocer a alguien para entrar.

– ?Ya quien conoce usted, coronel?

– Rodolfo conoce a gente importante, es cierto. Pero yo conozco a gente muy importante. Conozco a una italiana que es la mejor puta de la ciudad. Conozco a un chef que hace la mejor pasta de Sudamerica y conozco a un hombre que puede matar y fingir que es un suicidio, sin que nadie sospeche nada. Esas son las cosas importantes que conviene saber en nuestra extrana profesion, Herr Hausner. ?Esta de acuerdo?

– No suelo despertarme con la sensacion de que necesito encargar un asesinato, coronel. Si fuera asi, probablemente me ocuparia personalmente, pero supongo que en eso soy un poco raro. Ademas, soy demasiado viejo para que me impresionen esas cosas. Salvo lo de la italiana. Siempre me han gustado las italianas. Y eso que no he estado nunca en Italia.

CAPITULO 8

BERLIN. 1932

El Departamento 4, la policia criminal ordinaria, en teoria era independiente del Departamento la, la policia politica. El D1a se encargaba de investigar todos los crimenes politicos, pero no operaba en secreto. La policia politica debia trabajar con discrecion para impedir la violencia politica de todas las tendencias. Debido a la compleja situacion de Alemania en aquellos anos, era facil comprender por que el gobierno de Weimar considero necesario crear dicha fuerza policial. Sin embargo, en la practica, la existencia de la policia politica no era del agrado del cuerpo policial regular ni de los ciudadanos alemanes: y el D1a resulto ser un fracaso estrepitoso en la prevencion de la violencia politica. Es mas, la idea de tener dos departamentos de policia independientes era un sinsentido, pues la mayoria de los crimenes que investigabamos tenian tambien cierto caracter politico: un soldado de las tropas de asalto asesinaba a un comunista, o viceversa. Por lo tanto, el D1a luchaba por consolidar su propia jurisdiccion para justificar su continuidad. Los verdaderos republicanos consideraban que las funciones de ese departamento eran poco democraticas y potencialmente propicias para la explotacion de cualquier gobierno poco escrupuloso, que quisiera instaurar un estado policial. Por ese motivo el profesor Hans Illmann, el patologo encargado del caso Schwartz, prefirio que nos reuniesemos fuera de Alex, en su laboratorio y en su despacho del Instituto de Ciencias Policiales, en Charlottenburg. Aunque el Departamento 4 y el la tuviesen sus respectivas sedes en pisos distintos de Alex, era una cercania excesiva para el sensible olfato politico del principal cientifico forense del Kripo.

Encontre a Illmann asomado a una ventana, contemplando un jardin que nada tenia que ver con la policia ni con la patologia. Aquel espacio y la villa circundante pertenecian a una epoca anterior, mas distinguida, en la que los cientificos tenian mas pelo en las mejillas que un mandril. No costaba mucho imaginar por que preferia estar ahi en vez de trabajar en Alex. Hasta con un par de cadaveres en el sotano, aquel lugar parecia mas una residencia de ancianos que un instituto cientifico forense. El profesor era flaco como un bisturi. Llevaba gafas sin montura y una perilla holandesa que lo asemejaban al prototipo de artista. Toulouse-Lautrec en sus mejores tiempos.

– ?Como? -dije mientras nos dabamos la mano, senalando con la barbilla un ejemplar del Der Angriff que tenia en la mesa-. ?No me digas que te estas volviendo nazi? ?Como es que lees esa mierda?

– Si hubiera mas gente que leyese esa basura, no votarian a esos pigmeos intelectuales. O al menos sabrian lo que le espera a Alemania si llegan al poder. No, no, Bernie, todo el mundo deberia leer esto. Sobre todo tu. Te han fichado, amigo republicano y lo han aireado en publico. Bienvenido al club.

Cogio el periodico y empezo a leer en voz alta:

– «El simbolo del Frente de Hierro, que fue disenado por un judio ruso, son tres flechas que apuntan hacia el sudeste dentro de un circulo. El significado de las flechas ha sido interpretado de diversos modos. Unos dicen que las tres flechas representan a los adversarios del Frente de Hierro: el comunismo, el monarquismo y el nacionalsocialismo. Otros dicen que las flechas simbolizan las tres columnas del movimiento obrero aleman: el partido, el sindicato y la Reichsbanner. Pero nosotros decimos que representa solo una cosa: el Frente de Hierro es una alianza politica llena de vergas.

»Entre las vergas del Frente de Hierro que contaminan el cuerpo policial de Berlin destacan el director de la policia, Grezinski; su numero dos, el judio Bernhard Weiss; y su lacayo del Kripo, Bernhard Gunther. Son los policias que presuntamente investigan al asesino de Anita Schwartz. Cabria suponer que no van a escatimar ningun esfuerzo para detener a ese monstruo. ?Pues de eso nada! El comisario Gunther, en la conferencia de prensa celebrada ayer, sorprendio a todos los presentes al comunicar a este atonito periodista que, por su parte, confiaba en que no se condenase a muerte al asesino.

»Que se entere el Comisario Gunther: si el o sus colegas liberales tuvieran la competencia suficiente para capturar al asesino de Anita Schwartz, solo habra una sentencia que satisfaga al pueblo aleman. La muerte. Lo cierto es que en este pais solo se respeta la brutalidad. El pueblo aleman exige que los criminales sientan un miedo saludable. ?A que viene tanto alboroto por la ejecucion y la tortura de un punado de transgresores de la ley? Asi lo exigen las masas. El pueblo reclama algo que infunda a los criminales autentico respeto a la ley. Por eso necesitamos el firme dominio del nacionalsocialismo frente a este gobierno del SPD, defensor de causas perdidas, que tiene miedo de su propia sombra corrupta. Si el comisario Gunther se preocupase mas por atrapar a los asesinos y menos por los derechos de los criminales, tal vez esta ciudad no fuese el antro de iniquidad que es hoy.»

Illmann me lanzo el period.ico desde el otro lado de la mesa y se puso a liar un cigarrillo perfecto con los dedos de una mano.

– Que se vayan a la, mierda esos cabrones -dije-.Me trae sin cuidado.

– ?Estas seguro? Pues deberia preocuparte. Si las elecciones de julio no son concluyentes en algun sentido, puede haber otro golpe de estado. Y tu y yo podriamos acabar flotando en el canal Landwehr, igual que la, pobre Rosa Luxemburgo. Andate con cuidado, amigo. Mucho cuidado,

– No llegara la sangre al rio -replique-. El ejercito no lo consentira.

– Lamento decirte que no comparto esa fe enternecedora en nuestras fuerzas armadas. Es tan probable que respalden a los nazis como que defiendan a la Republica. -Hizo un gesto de contrariedad y sonrio-. No, para que se salve la Republica solo se puede hacer una cosa. Tienes que resolver este crimen antes del 31 de julio.

– Bueno, ya esta bien, Hans. ?Que has averiguado?

– La muerte fue por asfixia, a causa del cloroformo. Anita Schwartz se trago la lengua. He encontrado rastros de cloroformo en el pelo y en la boca. Es una muerte bastante habitual en los hospitales. Los anestesistas ineptos han matado a mas de un paciente de ese modo.

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