– ?Algo en concreto?

Pero Gennat ya se habia marchado arrastrando los pies como un pato, con la intencion de que lo siguiera. Mientras caminaba detras de el, pense que Gennat tenia los pies mas planos que habia visto en un policia, lo cual no era de extranar en vista de la masa que arrastraba. Debia de pesar al menos ciento cuarenta kilos. Caminaba con los brazos detras, lo cual tampoco era raro, teniendo en cuenta que gran parte de su cuerpo iba por delante.

Subimos las escaleras y recorrimos un pasillo mas silencioso, decorado con retratos de anteriores directores y subdirectores de la policia prusiana. Gennat llamo a la puerta de Izzy y la abrio sin esperar la respuesta. Entramos. La luz del sol entraba a raudales por los mugrientos ventanales de doble altura. Como de costumbre, Izzy estaba escribiendo. En el asiento empotrado bajo la ventana, como un gato bien calentito y con un leve olor a colonia, estaba Arthur Nebe.

– ?Que hace ese aqui? -masculle, mientras me sentaba en una de las sillas de madera dura. Gennat se sento en la silla de al lado, deseando que la suerte nos acompanase.

– Vamos, vamos, Bernie -dijo Izzy-. Arthur ha venido a ayudarnos.

– Acabo de llegar de la Feria de Ganado; Ha aparecido muerta una chica en uno de los rediles. Asesinada por los nazis, lo mas probable, porque tenia carne de roja. Que aplique el sus formidables cualidades a este caso, si quiere. Pero no hay nada politico en el asesinato de Anita Schwartz.

– Pense que habia quedado claro que si es un crimen politico -dijo Izzy, despues de dejar la pluma y reclinarse en el respaldo.

– El que mato a Anita Schwartz era un chiflado, no un nazi -dije-. Aunque reconozco que no es nada raro que estas dos caracteristicas sean concomitantes.

– Creo que el comisario Gunther ha expuesto mi tesis -dijo Nebe-. Con gran elocuencia, como de costumbre.

– ?Que tesis es esa, comisario Nebe?

– Mire, Bernie -dijo Izzy-. Hay agentes en el General…

– Yo no soy del General-dije-. Soy del Oficial.

– … que cuestionan su imparcialidad -continuo-. Creen que su abierta hostilidad al Partido Nacionalsocialista y sus adeptos podria obstaculizar la resolucion de este caso.

– ?Quien ha dicho que soy hostil al nazismo?

– Vamos, Bernie -dijo Nebe-. ?Despues de la conferencia de prensa? Todo el mundo sabe que eres del Frente de Hierro.

– De la conferencia de prensa mejor ni hablar -dijo Gennat-. Menudo desastre.

– De acuerdo -dije-. Mejor ni hablar. Al fin y al cabo, ?que tiene que ver eso con mi capacidad para encontrar al asesino?

– Los padres de la chica muerta, Herr y Frau Schwartz, han declarado que usted los trato con agresividad y poca comprension solo por su orientacion politica -dijo Izzy-. Y alegan que usted se fia de ciertos rumores maliciosos referentes al caracter moral de la chica.

– ?Quien ha dicho eso? Heinrich Grund, supongo.

– En realidad, hablaron conmigo -dijo Nebe.

– Era prostituta -le dije a Izzy-. Ocasional, es cierto, pero prostituta en cualquier caso. Llamenme anticuado, pero eso puede guardar relacion con el movil del asesinato. Como bien saben. Al fin y al cabo, han muerto asesinadas muchas prostitutas en esta ciudad. Y la mutilacion genital es algo que nos hemos encontrado en varios casos de crimenes lascivos. Hasta Arthur lo reconoceria, seguro. -Encendi un cigarrillo sin pedir permiso. No estaba de humor-. Pero si hablamos de politica, les recuerdo, sobre todo a ti, Arthur, que no contraviene el codigo policial ser miembro del Frente de Hierro. Contraviene el codigo policial ser miembro del Partido Nazi o del KPD.

– Yo no soy del Partido Nazi -dijo Nebe-. Si Bernie se refiere a mi pertenencia a la Asociacion Nacionalsocialista de Funcionarios, no tiene nada que ver. No hay que ser miembro de una cosa para serlo de la otra.

– Creo que nos estamos saliendo un poco del tema -dijo Izzy-. De lo que queria hablar con usted es de la posicion de Herr Schwartz como miembro de la familia de Kurt Daluege. Se habla de Daluege como el posible futuro director de la policia. Por ese motivo queremos evitar que se incomode por este caso.

– Pense que tenian que pasar unas elecciones para que eso fuese siquiera una posibilidad, senor -dije-. De hecho, contaba con ello. Y creo que mucha otra gente tambien. Usted incluido, si no me equivoco. Pero puede que en esto tambien sea muy anticuado. Tenia la impresion de que nuestro trabajo consistia en salvaguardar la Republica, no la reputacion de matones como Daluege y Schwartz,

– No eres anticuado, Bernie -dijo Gennat-, pero quiza un poco ingenuo. Pase lo que pase en las elecciones de julio, este pais tendra que buscar algun tipo de acomodo con los nacionalsocialistas. Si no, no veo como se puede evitar la anarquia y el caos en Alemania.

– Solo queremos lo mejor para la policia de Berlin -anadio Izzy-. Creo que todos contribuimos a ello. Y por el bien de la policia de Berlin este asunto debe tratarse con gran delicadeza. -Izzy hizo un gesto negativo con la cabeza-. Pero usted, Bernie, es muy poco delicado. No es nada diplomatico. No se anda con pies de plomo.

– ?Quiere apartarme del caso, verdad? -pregunte.

– Nadie quiere apartarte del caso, Bernie -dijo Gennat-. Eres uno de los mejores detectives que tenemos. Bien lo se yo, que al fin y al cabo te forme.

– Pero creemos que sera util incluir a Arthur en el equipo -dijo Izzy-, para que se ocupe de los aspectos mas finos de las relaciones publicas.

– ?Quiere decir que se ocupara de hablar con cabrones como Otto Schwartz y su esposa? -dije.

– Exacto -dijo Izzy-. No podria haberlo dicho mejor.

– Bueno, agradeceria cualquier ayuda en ese aspecto -dije, sonriendo a Nebe-. Supongo que tendre que esforzarme para ocultar mis prejuicios cuando hable contigo, Arthur.

– Como los dos estamos del mismo bando… -dijo Nebe con su astuta sonrisa. Parecia imposible provocarle.

– Si, claro -murmure.

– Si no te importa, podrias contarnos lo que has descubierto hasta ahora.

No les conte todo, pero casi. Les conte lo de la autopsia y la pastilla de Protonsil y los quinientos marcos y que Anita Schwartz hacia la calle y que empezaba a sospechar que su asesino mas probable era un putero que tenia sifilis y queria ajustar cuentas con una puta y probablemente escogio a Anita Schwartz porque su discapacidad la convertia en victima facil, y que, en cuanto hablase con el doctor Kassner en la Clinica Urologica del Hospital Estatal, podria obtener una lista de posibles sospechosos. No mencione que ya la tenia. Y desde luego no mencione lo que habia descubierto sobre Joey el Cojo.

– No conseguiras sonsacarle nada a un medico -dijo Gennat-, ni siquiera con una orden judicial. Se escudara en ese gordo privilegio de la confidencialidad entre medico y paciente y te dira que te vayas a tomar por culo. - Esto sono muy bien en boca de un hombre cuyo grueso trasero habria sido la envidia de un acorazado de bolsillo-. Y estara en su derecho. Como sin duda sabras.

– Normalmente estaria de acuerdo con usted, senor -dije, mientras me levantaba y me inclinaba con una leve reverencia-. Pero creo que olvida una cosa.

– ?Ah, si? ?Y que es?

– Creo que olvida que Arthur no es el unico policia de Alex que puede hacerse pasar por un punetero principe azul. Yo tambien. Al menos, si la causa lo merece.

Llame a la Clinica Urologica para averiguar a que hora cerraban y me dijeron que a las cinco de la tarde. A las cuatro y media llene un termo y me desplace en coche a la casa de Kassner en Donhoff Platz. Al llegar, apague el motor, me servi un cafe y me puse a leer la prensa que habia comprado en Reichskanzlerplatz. Eran del dia anterior, pero no importaba gran cosa. En Berlin las noticias eran siempre iguales. Investidura de cancilleres alemanes. Derrocamiento de cancilleres alemanes. Y, entretanto, seguian engrosandose las filas del paro. Y Hitler recorria el pais en su Mercedes-Benz diciendole a la gente que el era la solucion de todos los problemas. Comprendo a las personas que creyeron en el. La mayor parte de los alemanes solo querian forjarse una esperanza de futuro. Conseguir un empleo. Tener un banco solvente. Un gobierno eficaz. Buenas escuelas. Calles seguras. Buenos hospitales. Unos cuantos polis honestos.

Вы читаете Una Llama Misteriosa
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату