sexuales con una prostituta. ?En que cabeza cabe?
– Con el debido respeto, senor, precisamente asi se propaga la enfermedad venerea.
– Y eso de que Anita Schwartz era puta es otro sinsentido. Se lo digo con sinceridad, Gunther, lo que yo creo, y lo que creen varios detectives importantes de Alex, es que usted se ha inventado toda esa linea de investigacion para avergonzar a la familia Schwartz. Por motivos politicos.
– Eso no es cierto, senor.
– ?Acaso niega que eludio la supervision del agente politico que se asigno a este caso?
– ?Arthur Nebe? No, no lo niego. No pense que fuera necesario. En mi mente tenia la satisfaccion de no haber actuado ni remotamente de forma tendenciosa contra la familia Schwartz. Lo unico que queria hacer es atrapar al lunatico que mato a su hija.
– Bien, pues yo no estoy satisfecho. Y usted no va a atrapar a su asesino. Lo aparto del caso, Gunther.
– Si me lo permite, senor, esta cometiendo un grave error. Solo yo puedo atrapar a ese hombre. Si me autorizase a ver los expedientes de Herzefelde, senor, estoy seguro de que podria resolver este caso en menos de una semana.
– Ha tenido ya su tiempo para resolverlo, Gunther. Lo siento, pero asi es. Queda apartado del caso. Ademas, voy a reasignarlo. Voy a expulsarlo del cuerpo de inspectores A.
– ?Me expulsa de homicidios? ?Por que? Se me da bien este trabajo, senor. -Mire a Gennat-. Digaselo, Ernst. No se quede ahi mirando como un pastel de carne. Usted sabe que se me da bien. Usted me formo.
Gennat movio incomodamente en la silla su enorme culo. Parecia afligido, como si le diesen guerra las hemorroides.
– No esta en mi mano, Bernie -dijo-. Lo siento. De verdad que lo siento. La decision esta tomada.
– Claro, ya entiendo. Quiere llevar una vida tranquila, Ernst. Sin problemas. Sin politica. Por cierto, ?es verdad que fue usted uno de los detectives que se presentaron en el despacho de Izzy con una botella de vino para brindar con el doctor Mosle? ?Cuando se quedo con el trabajo de Izzy?
– No fue asi, Bernie -insistio Gennat-. Conozco a Mosle desde hace mas tiempo que tu. Es buena persona.
– Tambien lo era Izzy.
– Eso esta por ver, creo yo -dijo Melcher-. Su opinion no nos importa aqui. Lo transfiero del cuerpo de inspectores A al J. Con efectos inmediatos.
– ?Al J? Es el departamento de antecedentes penales. Ni siquiera es propiamente un cuerpo de inspectores, maldita sea. Es un cuerpo auxiliar.
– Es un traslado temporal-dijo Melcher-. Mientras decido en cual de los demas cuerpos de inspectores puede encajar un hombre con su experiencia de investigacion. Hasta entonces, quiero que dedique su experiencia a sugerir mejoras en el departamento de antecedentes penales. Al parecer, el problema de los archivos de ese departamento es que no tienen muy en cuenta como funciona una investigacion. Usted se encargara de enmendar eso, Gunther. ?Esta claro?
Normalmente habria discutido mas. Hasta puede que hubiera presentado mi dimision. Pero estaba cansado despues del viaje en tren desde Munich y muy dolorido por la paliza que me habian dado. Lo que queria era irme a casa, darme un bano, tomarme una copa y dormir en una cama de verdad. Ademas, todavia quedaba el «pequeno escollo» de las elecciones generales, previstas para pocos dias despues, el 31 de julio. Todavia albergaba esperanzas de que el pueblo aleman entrase en razon y escogiese a los socialdemocratas como el partido con mayor representacion en el Reichstag. Despues de lo cual el ejercito no tendria otra opcion que restaurar el gobierno prusiano y expulsar a tipos como Papen y Bracht y Mosle de sus cargos ocupados de forma ilegal.
– Si, senor -dije.
– Eso es todo, Gunther.
– Si fuera posible, me gustaria tomarme una semana de permiso, senor.
– Concedido.
Sali caminando muy despacio, mientras Ernst Gennat levantaba el culo. Mosle se quedo en lo que fue, durante un tiempo, el despacho de Melcher.
– Lo siento, Bernie -dijo Gennat-, pero no podia hacer nada.
– Pero podia hablar, a fin de cuentas.
– Llevo en el cuerpo mas de treinta anos, Bernie -dijo con una sonrisa algo cansina-. Me nombraron comisario en 1906. Si he aprendido algo en todo este tiempo es a distinguir entre las batallas por las que vale la pena luchar y las que estan perdidas de antemano. No tiene sentido discutir con estos cabrones, como tampoco tiene sentido enfrentarse al ejercito. Solo nos queda esperar y rezar para que el resultado electoral nos sea favorable. Tras lo cual podras volver a ser detective de homicidios. Puede que Izzy y los demas tambien. Aunque, despues de lo que ocurrio con tu amigo Herzefelde en Munich, me temo que no tiene muchas opciones. Sospecho que la ley marcial se levantara dentro de unos dias. No se atreveran a celebrar las elecciones con el ejercito en las calles. Y los cargos contra Weiss y Heimannsberg se retiraran por falta de pruebas. Grezinski ya esta preparando una serie de mitines por la ciudad para defender su politica de la no violencia. Asi que vete a casa. Recuperate. Confia en la democracia alemana. Y reza para que Hindenburg permanezca con vida.
CAPITULO 13
Me quede trabajando hasta tarde en mi despacho de la Casa Rosada. Era poco mas que una mesa y un archivador y un perchero en un rincon de la oficina de la SIDE que daba a Irigoyen, justo enfrente del Ministerio de Finanzas. Mis presuntos colegas me hacian bastante el vacio, cosa que me recordaba a la mesa de Paul Herzefelde en la sala de detectives de la jefatura de Munich. No es que pensasen que yo era judio, pero sencillamente no confiaban en mi y, hasta cierto punto, era comprensible. No se que les habria dicho el coronel Montalban sobre mi. Seguramente nada. Seguramente todo. Seguramente algo un tanto equivoco. Es lo que tiene ser espia. Resulta facil sospechar que a uno tambien lo espian.
Encima de mi mesa tenia abiertos los expedientes del Kripo de Berlin. El archivador que los contenia era lo mas parecido a una maquina del tiempo que me podia imaginar. Todo parecia tan antiguo… Y sin embargo es como si hubiera sido ayer. ?Como era lo que decia Herr Adlon? La maldicion confuciana. Ojala vivas tiempos interesantes. Si, que duda cabe, aquellos lo fueron. Al menos eso lo habia hecho bien. Mi vida habia sido mas interesante que la mayoria.
Tenia ya un recuerdo claro de todo lo que habia ocurrido durante los ultimos meses de la Republica de Weimar, y me parecia evidente que el unico motivo por el que no pude resolver entonces el crimen de Anita Schwartz era que, despues de mi reunion con Kurt Melcher, no volvi a trabajar en homicidios. Cuando regrese a la jefatura, despues de una semana de permiso, ocupe mi nuevo puesto en el Departamento de Antecedentes Penales, con la vana esperanza de que, de alguna manera, el SPD cambiase el curso de las cosas y se restaurase una Republica en plenitud de facultades. No fue asi.
En las elecciones del 31 de julio de 1932 los nazis obtuvieron mas escanos en el Reichstag, pero no alcanzaron la mayoria absoluta con la que Hitler habria podido formar gobierno. Por increible que parezca, los comunistas se aliaron con los nazis en el Parlamento para aprobar una mocion de censura contra el desventurado gobierno de Papen. A partir de entonces, aborreci a los comunistas aun mas que a los nazis.
Se disolvio el Reichstag una vez mas. Y una vez mas se convocaron elecciones, en este caso para el 6 de noviembre. Y de nuevo la Republica se resistio a caer, porque los nazis no alcanzaron la mayoria absoluta. Schleicher intento ser canciller de Alemania. Duro dos meses. Se preveia un nuevo golpe de estado. Y Hindenburg, desesperado porque alguien gobernase en Alemania con autoridad, expulso al incompetente de Schleicher y pidio a Adolf Hitler, el unico lider de partido que no habia tenido ocasion de ser canciller, que formase gobierno.
En menos de treinta dias, Hitler declaro que no habria mas elecciones infructiferas. El 27 de febrero de 1933 quemo el Reichstag. Asi comenzo la revolucion nazi. Poco despues deje la policia y me fui a trabajar al Hotel Adlon. Me olvide por completo de Anita Schwartz. y no volvi a hablar con Ernst Gennat. Ni siquiera cuando, cinco
