– No solo Anita Schwartz. Tambien Elizabeth Bremer. La chica de Munich, ?se acuerda?

– No es lo que piensa -declaro.

– ?No? ?Entonces que fue? ?Dadaismo? Creo recordar que era un movimiento bastante popular antes de los nazis. Veamos. Usted eviscero a las dos chicas porque era un artista que pretendia encontrar el significado a traves del caos. Utilizo sus entranas para un collage. O quiza para una fotografia. Estaban usted y Max Ernst y Kurt Schwitters. ?No? ?Y que le parece esto? Usted era estudiante de medicina y decidio sacarse un dinero extra practicando abortos ilegales a chicas menores de edad. Lo que no tengo tan claro son los pormenores. El cuando y el como.

– Si se lo cuento, ?me dejara en paz?

– Si no me lo cuenta le disparare. -Le apunte al pie-. Y luego lo dejare en paz. Desangrandose.

– Vale, vale.

– Empecemos por Munich. Con Elizabeth Bremer.

Mengele nego con la cabeza hasta que, al ver que le apuntaba de nuevo al pie, ondeo las manos.

– No, no, solo estoy intentando hacer memoria. Pero me cuesta. Han pasado muchas cosas desde entonces. No tiene ni idea de lo irrelevante que es todo esto para un hombre como yo. Me habla de dos muertes accidentales que ocurrieron hace casi veinte anos. -Se rio con amargura-. Yo estuve en Auschwitz, ?sabe? Y lo que ocurrio alli fue, por supuesto, bastante extraordinario. Tal vez lo mas extraordinario que ha ocurrido jamas. Hubo tres millones de muertos en Auschwitz. Tres millones. Y usted solo quiere hablar de dos muchachitas.

– No estoy aqui para juzgarle. Estoy aqui para hacer una investigacion.

– Pero mire como habla. Si parece uno de esos vaqueros canadienses de tres al cuarto. ?Como los llaman? ?La Policia Montada? Esos siempre encuentran al hombre que buscan. ?Es por eso? ?Por orgullo profesional? ?O es otra cosa que me pierdo?

– Aqui pregunto yo, doctor. Pero da la casualidad de que conservo algo de orgullo profesional, si, senor. Estoy seguro de que sabe a que me refiero, siendo usted tambien un profesional. Me apartaron de este caso por motivos politicos. Porque no era nazi. Ni me gusto entonces ni me gusta ahora. Asi que empecemos por Walter Pieck. Lo conocia bastante bien,.?verdad? De Gunzburgo

– Claro. En Gunzburg todo el mundo se conoce. Es una ciudad pequena muy catolica. Walter y yo fuimos juntos al colegio. Al menus hasta que suspendio el Abitur. Siempre le intereso mas el deporte, sobre todo los deportes de invierno. Era un esquiador y un patinador increible. Se lo digo yo, que tambien esquio bastante bien. Total, discutio con su padre y se fue a trabajar a Munich. Yo aprobe el Abitur y fui a estudiar a Munich. Llevabamos vidas independientes pero de vez en cuando quedabamos para tomar una cerveza. Hasta le preste algo de dinero en alguna ocasion.

»Mi familia era bastante rica para la media de Gunzburg. Todavia hoy, Gunzburg es la familia Mengele. Pero mi padre, Karl, era un personaje frio y de alguna manera estaba celoso de mi. Quiza por ese motivo, no me daba mucho dinero durante mis estudios de medicina y decidi sacarme unos ingresos extra. Sucedio tambien que otra vieja amiga estaba embarazada y, como habia leido algo sobre obstetricia y ginecologia como estudiante, le ofreci ayudarle a deshacerse del embarazo. En realidad, es un procedimiento bastante sencillo. En poco tiempo practique varios abortos. Gane bastante dinero. Hasta me compre un coche pequeno con lo recaudado.

»Luego la novia de Walther se quedo embarazada. Elizabeth era una chica preciosa. Demasiado buena para Walther. De todos modos, estaba decidida a no tener el hijo. Queria ir a la universidad para estudiar medicina. - Mengele fruncio el ceno con un gesto de contrariedad-. Yo pretendia ayudarla, pero hubo complicaciones. Una hemorragia. Habria muerto hasta en una camilla de hospital, ?entiende?, pero ocurrio en mi apartamento de Munich. Y no tenia modo alguno de salvarla. Se desangro en la mesa de mi cocina. -Hizo una pausa y en aquel momento casi parecia atormentado por el recuerdo-. Como recordara, yo era todavia joven, con todo el futuro por delante. Queria ayudar a la gente. Como medico, claro. De todos modos, me entro panico. Tenia un cadaver en mis manos, y cualquier patologo habria visto que se habia practicado un aborto. Estaba desesperado por ocultar mis huellas.

»En realidad fue idea de Walther lo de extirpar todos los organos sexuales. Se habian publicado detalles escabrosos de un crimen lascivo en una revista que habia leido y me dijo que, si aparentaba que la muerte de Elizabeth era un caso similar, al menos me aseguraria de que la policia no viniese en busca de un abortista ilegal. Acepte. Asi que la abri, como en una clase de anatomia, y Walther se deshizo del cadaver. En Gunzburg, su padre le aporto una coartada. Dijo que estaba en casa cuando ocurrio la muerte de Elizabeth. Solia hacer esas cosas por Walther. Pero despues de aquello Walther tuvo que acatar la disciplina, hacer lo que le decia su padre. Por eso acabo en las SS. Para que su padre no le diese la vara. -Mengele se rio-. Que ironico, bien pensado. Los americanos le dispararon en Dachau. -Nego con la cabeza-. Pero yo no queria matar a aquella pobre chica. Era preciosa. Toda una belleza aria. Solo intentaba ayudarla. ?Por que no iba a hacerlo? La chica cometio un error, eso es todo. Sucede muchas veces. Y en las mejores familias.

– Hableme de Kassner. ?Como lo conocio? -pregunte.

– En Munich. Alli vivia su mujer, de la que estaba separado.

Intentaba convencerla de que volviese con el. Sin exito. Alguien nos presento en una fiesta. Y resulto que teniamos muchos intereses comunes. La antropologia, la genetica humana, la investigacion medica y el nacionalsocialismo. Era amigo de Goebbels, ?sabe? De todos modos, yo iba de vez en cuando a visitarlo a Berlin. A gastar en antros de perdicion parte de lo que ganaba practicando abortos. Fueron los mejores tiempos de mi vida. No tengo que contarle como era Berlin en aquella epoca. Habia total y absoluta permisividad sexual.

– Y por eso contrajo la sifilis.

– Exacto. ?Como lo sabia?

– Y Kassner lo trato con la nueva «bala magica» que estaba probando para el I.G. Farben. Protonsil.

– Si. -Mengele parecia impresionado-. Eso tambien es cierto. Ya veo que la reputacion del cuerpo policial de Berlin era bien merecida.

– ?Sabe que Kassner tambien trataba a Goebbels de una enfermedad venerea? Sospecho que es uno de los motivos por los que me apartaron del caso. Porque alguien penso que podia averiguarlo. Cosa que ocurrio, por supuesto.

– Sabia que trataba. a alguien conocido, pero no sabia que fuera Goebbels. De hecho, pensaba que era Hitler. Corrian rumores de que el Fuhrer era sifilitico. ?Asi que era Goebbels? -Mengele se encogio de hombros-. De todos modos, el Protonsil era bastante efectivo. Hasta la aparicion de la penicilina, creo que fue el farmaco mas eficaz que tuvo el Sindicato de la Industria Colorante. Llegue a conocer bastante bien esa empresa cuando Kassner empezo a colaborar con ella. En Auschwitz probe numerosos farmacos de esa compania. Fue un trabajo importante. Aunque hoy nadie se acuerda de eso. Solo les interesan los percances medicos que eran una consecuencia inevitable, dadas las exigencias de la vida cientifica y medica en tiempo de guerra.

– Bonita manera clinica de describir los asesinatos masivos -dije.

– Y supongo que usted esta aqui en Argentina por la carne -dijo.

– Eso no viene al caso. Hableme de Anita Schwartz.

– No me puedo creer que malgaste mi tiempo con esta mierda.

– Si no me cree, entonces crease esto. -Blandi el arma por un segundo, y pregunte-: ?Como la conocio?

– Conoci a su padre cuando empece a ir a Berlin. Estaba en las SA. Mas tarde, cuando lo nombraron juez, entablamos mas relacion. De todos modos, alguien nos presento. Creo que fue Kurt Daluege. Yo le habia practicado un aborto a la amante de Daluege, sin complicaciones. De hecho, era su segundo aborto y pregunte a Daluege si habia pensado en las ventajas de esterilizarla. No lo habia pensado, claro. Pero al final la convencio.

– Que locura.

– En absoluto. Se trata sencillamente de ligar las trompas de Falopio. De todos modos, Daluege se lo comento a su cunado, Otto Schwartz. Como una posibilidad para su hija.

Movi la cabeza atonito y horrorizado por lo que me estaba contando Mengele, aunque, teniendo en cuenta como reacciono Otto Schwartz cuando le dijimos que su hija discapacitada habia muerto, la explicacion del medico parecia perversamente coherente.

– ?Me esta diciendo que esterilizo a una nina de quince anos?

– Mire, esa chica no era como Elizabeth Bremer. En absoluto. Anita Schwartz era discapacitada y, a pesar de su corta edad, tambien se dedicaba de vez en cuando a la prostitucion. Tenia sentido esterilizarla. No solo por el bien de sus propios padres, sino por la salud genetica del pais. Era bastante inepta para la reproduccion.

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