los hospitales mentales de Munich. Como en los viejos tiempos. Tambien eran prescindibles, ?no?
– Eso fue una estupidez -dijo Jacobs-. No tenian por que correr ese riesgo.
– Bueno, yo puedo entenderlo -dije-. Por algo son criminales. Fanaticos. Pero tu no, Jacobs. Se que sabes lo que hicieron durante la guerra. He visto el expediente en la Kom mandatura rusa de Viena. Experimentos con prisioneros en los campos de concentracion. Muchos de ellos eran judios, como tu. ?No te indigna aunque sea un poco?
– Eso forma parte del pasado -dijo-. Estamos en el presente. Y lo mas importante, vamos hacia el futuro.
– Hablas como uno que yo me se -dije-. Un nazi empedernido.
– Tal vez tarden un ano o dos -dijo inclinandose contra la pared, relajandose lo suficiente para que yo pensara que tenia una minima oportunidad. Tal vez esperaba que fuera a por el, asi tendria una buena excusa para dispararme. Si es que le hacia falta una-. Pero una vacuna para la malaria es mas importante que cualquier confuso sentimiento de justicia y resarcimiento. ?Sabes lo que podria valer una vacuna para la malaria?
– No hay nada mas importante que el resarcimiento -dije-. No para mi.
– Que suerte la tuya, Gunther -dijo-, porque te ha tocado el papel estelar en una corte de justicia retributiva, aqui mismo, en Garmisch. No se si los alemanes teneis una palabra para eso. Nosotros lo llamamos juicio canguro. No me preguntes por que. Se refiere a los tribunales no autorizados que se saltan el procedimiento legal habitual. Los israelies los llaman tribunales de Nakam. Nakam significa «venganza». ?Sabes?, entre la sentencia y su ejecucion no suelen mediar mas de un par de minutos. -Volvio a apuntarme con la pistola-. En pie, Gunther.
Me levante.
– Da la vuelta a la mesa y ve al pasillo. Yo ire detras.
Me dejo pasar. Rece para que fuera sucediera algo que le hiciera apartar la vista de mi medio segundo. Pero el lo sabia, por supuesto, y estaria listo para reaccionar llegado el caso.
– Voy a encerrarte en un lugar muy calido -dijo, haciendome avanzar por el pasillo-. Abre esa puerta y baja las escaleras.
Segui haciendo exactamente lo que me decia. Podia sentir la mirilla del 38 en la nuca. A una distancia de un metro, una bala del 38 me habria atravesado dejandome un agujero del diametro de una moneda de dos chelines.
– En cuanto estes a buen recaudo -dijo, bajando las escaleras tras de mi y encendiendo las luces segun avanzaba-, voy a telefonear a unos amigos de Linz. Uno de ellos trabajo para la CIA, pero ahora esta en la In teligencia israeli. Bueno, asi es como les gusta llamarse. Para mi son asesinos. Y por eso voy a llamarlos.
– Supongo que son los que mataron a la verdadera frau Warzok -dije.
– No derramaria una sola lagrima por ella, Gunther -afirmo-. ?Despues de lo que hizo? Se lo merecia.
– ?Y la ex novia de Gruen, Vera Messmann? -pregunte-. ?Tambien la mataron a ella?
– Exacto.
– Pero ella no era una criminal -observe-. ?Por que, entonces?
– Les dije que habia sido celadora en Ravensbruck -aseguro-. Las SS tenian alli una base de adiestramiento para formar supervisoras. ?No lo sabias? Los britanicos colgaron a unas cuantas en Ravensbruck. Irma Grese, por ejemplo, tenia solo veintiun anos. Otras escaparon. Les dije a los del Nakam que VeraMessmann les echaba los perros a los judios para que los despedazaran. Cosas de esas. En general, la informacion que les paso es veridica, pero de vez en cuando cuelo a alguien en la lista aunque no sea nazi. Por ejemplo, a Vera Messmann. O como tu, Gunther. Estaran encantados de encontrarte. Hace tiempo que andan tras los pasos de Eric Gruen. De hecho, disponen de documentos que prueban que tu eres Gruen. Por si creias que parlamentando saldrias de esta. Lo ideal hubiera sido entregarte a un tribunal aliado, pero el gobierno aleman no esta haciendo muchos esfuerzos por condenar a los criminales de guerra. Ni siquiera los Aliados. Tenemos asuntos mas importantes. Como los rojos. No, los unicos que ponen los cinco sentidos en perseguir y ejecutar a los criminales de guerra son los israelies. Cuando den por muerto a Eric Gruen, los Aliados daremos carpetazo. Y los rusos. Y asi, el verdadero Eric Gruen estara limpio. Aqui es donde intervienes tu, Gunther. Tu pagaras por el. -Habiamos llegado al final de las escaleras-. Abre la puerta que tienes delante y entra.
Me detuve.
– Si lo prefieres, puedo pegarte un tiro en la pierna y esperar que no te desangres en las tres o cuatro horas que tardaran en venir desde Linz. Elige.
Abri la puerta del sotano y entre. Antes de la guerra me hubiera enfrentado a el, pero entonces yo estaba mas agil. Mas agil y mas joven.
– Ahora sientate y pon las manos sobre la cabeza.
Obedeci una vez mas. Oi como la puerta se cerraba tras de mi y por un momento me quede en la oscuridad mas absoluta. Una llave dio vuelta a la cerradura y luego Jacobs encendio la luz desde fuera.
– Te dire algo para que pienses -dijo desde el otro lado de la puerta-: para cuando lleguen, nosotros ya estaremos de camino al aeropuerto. A medianoche, Gruen, Henkell y las senoras estaran de camino a Norteamerica. Y tu estaras con la cara pegada al fondo de una fosa en alguna parte.
No dije nada. No habia nada que decir. Por lo menos, no a el. Solo esperaba que los israelies que vinieran de Linz hablaran buen aleman.
40
Oi las pisadas de Jacobs en el piso de arriba durante un rato, y despues todo quedo en silencio. Me levante y le di una patada a la puerta, lo que me sirvio para liberar algo de la rabia y la frustracion que llevaba dentro, pero no para encontrar una via de salida. La puerta del sotano era de roble, podria haberme pasado el dia dandole patadas y no le habria hecho ni un rasguno. Mire alrededor en busca de herramientas de cualquier clase.
No habia ventanas ni mas puerta que aquella. Habia un radiador del tamano de una anaconda enroscada y caliente como una bombilla. El suelo era de hormigon, y tambien las paredes. En un rincon habia amontonados unos cuantos aparatos de cocina, lo que me hizo suponer que parte del laboratorio debio de ser antes la cocina de la casa. Habia varios pares de esquis, botas y bastones; un viejo trineo; patines de hielo; una bicicleta sin neumaticos. Intente utilizar uno de los esquis a modo de pica y llegue a la conclusion de que podria resultar un arma util en el caso de que los israelies vinieran armados solo con la palabra del Senor. Si traian pistolas, la cosa se complicaba. Descarte la idea de utilizar la cuchilla de los patines por la misma razon.
Junto a todos estos cachivaches habia tambien un botellero con algunas polvorientas botellas de Riesling. Rompi el cuello de una y bebi sin muchas ganas. No hay nada peor que el Riesling caliente. A estas alturas, incluso yo tenia calor. Me saque el abrigo y la chaqueta, me fume un cigarrillo y me fije en una serie de embalajes de gran tamano que habia a lado y lado del radiador. Todos iban dirigidos a la atencion del mayor Jacobs y llevaban una etiqueta que ponia: «Gobierno de EE. UU. Especimenes de laboratorio urgentes». En otraetiqueta se leia: «Maxima precaucion. Manipular con cuidado. Almacenar en lugar calido. Riesgo de enfermedad infecciosa. Contiene insectos vivos. Solo debe ser abierto por entomologo con experiencia».
Tuve serias dudas de que un par de escuadrones de mosquitos pudieran evitar mi muerte a manos de un escuadron de israelies, pero a pesar de ello abri el embalaje de uno de los paquetes. Dentro habia mucha paja y, entre la paja, un insectario portatil con los amiguitos de Henkell y Gruen. En un par de folios habia un inventario con el contenido. Habia sido redactado por alguien de la Co mision de Ciencias Medicas del Departamento de Defensa del Pentagono, en Washington DC. Ponia lo siguiente: «El insectario contiene huevos, larvas, pupas y especimenes adultos de anofeles y Culex, tanto machos como hembras. Los adultos y los huevos van en cajas. El insectario contiene asimismo tubos de succion para extraer los mosquitos de la caja y raciones de sangre para alimentar a los insectos hasta un maximo de treinta dias».
El contenido de dos de los otros embalajes era similar. El cuarto contenia «microscopios de diseccion y compuestos, forceps, portaobjetos, cubreobjetos, cuentagotas, placas de Petri, solucion piretrina, pipetas, unidades de ensayo biologico, redes antiinsectos y cloroformo». Esto ultimo me hizo pensar si podria cloroformizar a alguno de los israelies, pero una vez mas cai en la cuenta de que no es facil atacar a alguien que te encanona con una pistola.
