El le hizo una senal con el dedo:
– No le digas que estoy alli, ?vale?
Yvonne hizo una mueca expulsando el humo por la comisura de los labios en direccion a la ventana entreabierta, no dijo nada. Tommy resoplo.
– ?Por que fumas asi, echando el humo por la ventana?
Tenia ya tanta ceniza en el cigarro que habia empezado a curvarse. Tommy se lo senalo haciendo un gesto con el dedo indice. Ella lo ignoro.
– Porque no le gusta a Staffan, ?no? El olor a tabaco.
Tommy se echo para atras en la silla de la cocina mirando la ceniza y preguntandose la razon de que aun mantuviera su forma; agito la mano delante de la cara.
– A mi
La ceniza cayo en la pierna de Yvonne. Ella la sacudio y se formo una raya de color gris en su pantalon. Amenazando con la mano que sujetaba el cigarro, dijo:
Tommy sonrio burlonamente.
– No, no lo fue. Piensa si se hubiera desatado el panico. Si la gente… y ese recipiente, la…
– La pila bautismal.
– Eso, la pila bautismal. El cura estaba totalmente desesperado, era como una… costra negra en toda la… Staffan tuvo que…
– Staffan, Staffan…
– Tu comprenderas.
– ?Que es lo que tengo que comprender?
– Que es a si mismo a quien protege.
– No fue
– Piensalo bien.
Yvonne dio una ultima calada profunda al cigarrillo, lo apago en el cenicero y encendio otro.
– Era… antigua. Ahora tendran que mandarla restaurar.
– Y fue el hijastro de Staffan el que lo hizo. ?Como sonaria eso?
– Tu no eres su hijastro.
– No, pero ya sabes. Si yo le hubiera dicho a Staffan que habia pensado ir a decirle al curita que lo habia hecho yo, que me llamaba Tommy y que Staffan es… el novio de mi madre, ?crees que le habria gustado?
– Tendras que preguntarselo tu mismo.
– No. Hoy por lo menos no.
– No te atreves.
– Lo dices como un nino.
– Tu te comportas como un nino.
– No, Tommy. No fue nada divertido.
Tommy suspiro. No era tan tonto como para no dar por hecho que su madre tambien se iba a enfadar, pero a pesar de ello habia pensado que ella, de alguna manera, veria
De manera que el problema, el
Asi que fue a su habitacion y cogio el edredon y la almohada de la cama mientras Yvonne seguia sentada fumando y mirando por la ventana de la cocina. Despues aparecio en el umbral con la almohada debajo de un brazo y el edredon enrollado debajo del otro.
– Bueno, ya me voy. No le digas que estoy ahi, por favor.
Yvonne se volvio hacia el. Tenia lagrimas en los ojos. Le sonrio.
– Pareces como cuando… cuando viniste e ibas…
Se le hizo un nudo en la garganta. Tommy se quedo parado. Yvonne trago, se aclaro la garganta y lo miro con los ojos totalmente limpios, y dijo en voz baja:
– Tommy, ?que vas a hacer?
– No se.
– ?Tendre que…?
– No. Por mi no. Las cosas son como son.
Yvonne asintio. Tommy noto que tambien el estaba a punto de ponerse muy triste, que tenia que marcharse ya, antes de que fuera tarde.
– ?Oye? No digas que…
– No, no. No lo digo.
– Bien. Gracias.
Yvonne se levanto y se acerco a Tommy. Lo abrazo. Olia mucho al humo de los cigarros. Si Tommy hubiera tenido libres los brazos tambien la habria abrazado. Pero los tenia ocupados, asi que solo apoyo la cabeza en el hombro de su madre y permanecieron asi un rato.
Despues, Tommy se fue.
Lo mejor seria que lo mataran.
Pero Staffan no era de los que… no, no. Mas bien al contrario, de los que harian diana en la frente del asesino. Recibiria una caja de bombones de sus companeros maderos. El heroe. Luego vendria aqui a buscar a Tommy. Quiza.
Cogio la llave, salio al pasillo y abrio la puerta del refugio; se llevo la cadena. Con el encendedor como lampara avanzo por el pequeno corredor que tenia dos trasteros a cada lado. En los trasteros habia alimentos secos, conservas, viejos juegos de mesa, cocinas de gasoleo y otras cosas por el estilo, para que uno pudiera arreglarselas en caso de asedio.
Abrio una puerta, tiro dentro la cadena. Bueno. Tenia una salida de emergencia.
Antes de abandonar el refugio bajo el trofeo de tiro, lo sopeso con la mano. Dos kilos por lo menos. A lo mejor se podia
Observo la cara del tirador de pistola. ?No guardaba cierto parecido
