Noquieronoquieronoquie…

Se golpeo la frente con fuerza contra la taza y un geiser de puro dolor helado entro en erupcion en su cabeza. Todo se volvio de color azul claro ante sus ojos. Sonrio y cayo de lado en el suelo, sobre la alfombra de bano que…

Costaba catorce noventa, pero la compre por diez coronas porque tenia un monton de pelos cuando la cajera le quito la etiqueta, y cuando sali de Ahlens en la plaza habia una paloma que picoteaba en una caja de carton en la que quedaban algunas patatas fritas, y la paloma era de color gris… y… azul… tenia…

… la luz de frente…

No sabia cuanto tiempo habia estado inconsciente. ?Un minuto, una hora? Quiza solo unos segundos. Pero algo habia cambiado. Estaba tranquila.

Alli tendida, sentia la suavidad de la pelusilla de la alfombra contra la mejilla mientras observaba el tubo con manchas de oxido que bajaba del lavabo hasta el suelo. Le parecia que el tubo tenia una forma bonita.

Un fuerte olor a orines. No era ella la que se habia orinado, porque lo que olia era… el pis de Lacke, que reconocia. Encogio el cuerpo, puso la cara en el suelo bajo la taza, olio. Lacke… y Morgan. No podia comprender como lo sabia, pero lo sabia. Morgan habia orinado fuera.

Pero Morgan no ha estado aqui.

Si, claro. Aquella tarde, la noche que la trajeron a casa. La tarde cuando fue atacada. Mordida. Si, claro. Todo coincidia. Morgan habia estado alli, habia hecho pis mientras ella permanecia tumbada en el sofa despues de haber sido mordida y ahora podia ver en la oscuridad y no soportaba la luz y necesitaba sangre y…

Vampira.

Eso era. No habia contraido ninguna enfermedad rara y desagradable que se pudiera curar en un hospital, o con psiquiatria, o con…

?Terapia de luz!

Se echo a reir; tosiendo, se puso boca arriba en el suelo; mirando al techo volvio a repasar todo lo que habia ocurrido. Las heridas que se curaban rapidamente, como le afectaba la luz del sol en la piel, la sangre… Lo dijo en voz alta:

– Soy una vampira.

No podia ser. No existen. Y sin embargo, todo parecia mas facil. Como si una presion dentro de su cabeza se aligerara. Como si se le quitara el peso de una culpa. No era culpa suya. Las fantasias repugnantes, las cosas terribles que se habia hecho a si misma durante toda la noche. Era algo de lo que ella no tenia la culpa.

Era algo… totalmente natural.

Se enderezo a medias, abrio el grifo, se sento en la taza y miro como salia el agua, como la banera se llenaba lentamente. Sono el telefono. Lo escucho como si fuera una senal sin importancia, un sonido mecanico. No significaba nada. De todas formas no podia hablar con nadie. Nadie podia hablar con ella.

Oskar no habia leido el periodico del sabado. Ahora lo tenia delante, encima de la mesa de la cocina. Lo habia mantenido abierto por la misma pagina desde hacia un buen rato y habia leido y releido el pie de texto de la foto. Una imagen que no se podia quitar de la cabeza.

El texto trataba del hombre que habian encontrado congelado en el hielo al lado del hospital de Blackeberg, de como habian realizado los trabajos de levantamiento. En una fotografia pequena se veia al maestro Avila; estaba alli, senalando la superficie de agua, el agujero en el hielo. En la reproduccion de las palabras del maestro, el periodista habia corregido su particular forma de hablar.

Todo aquello era ciertamente muy interesante y valia la pena recortarlo y guardarlo; sin embargo, no era lo que Oskar estaba mirando sin poder apartar la vista.

Era la foto del jersey.

Embutido bajo la cazadora del cadaver habian encontrado un jersey de nino manchado de sangre y ese era justamente el que salia en la foto, colocado sobre un fondo neutro. Oskar lo reconocio.

?No tienes frio?

En el articulo decia que el hombre muerto, Joakim Bengtsson, habia sido visto con vida por ultima vez el sabado 24 de octubre. Hacia dos semanas. Oskar recordo aquella tarde, cuando Eli hizo el cubo. Le habia acariciado la mejilla y su amiga habia desaparecido del patio. Por la noche, ella y su… el viejo… discutieron y el hombre se habia marchado.

?Fue aquella tarde cuando Eli lo hizo?

Si. Probablemente. Al dia siguiente ella tenia mucho mejor aspecto.

Miraba la foto. Era en blanco y negro, pero en el articulo decia que el jersey era de color rosa claro. El autor especulaba con la posibilidad de que el asesino tuviera ademas otra victima joven sobre su conciencia.

Espera ahi.

El asesino de Vallingby. Al parecer, apuntaba el periodico, la policia tenia indicios bastante consistentes de que al hombre del hielo lo hubiera matado el llamado asesino ritual, que habia sido detenido precisamente una semana antes en la piscina de Vallingby y ahora habia huido.

?Seria el… viejo? Pero… y el chico del bosque… ?por que?

Oskar podia ver a Tommy delante de el sentado en el banco, abajo, en el parque, el movimiento con el dedo.

Colgado en un arbol… con un corte en el cuello… zas.

Comprendio. Lo comprendio todo. Que todos aquellos articulos que habia recortado y guardado, la radio, la tele, todo lo que se habia hablado, todo el miedo…

Eli.

Oskar no sabia que hacer. Que debia hacer. Asi que fue hasta el frigorifico y saco un trozo de lasana que su madre le habia dejado. Se la comio fria mientras seguia mirando los articulos. Cuando termino de comer sonaron unos golpecitos en la pared. Cerro los ojos para oir mejor. Se sabia el codigo de memoria a esas alturas.

S.A.L.G.O.

Se levanto enseguida de la mesa, fue a su habitacion, se puso boca abajo en la cama y golpeo la respuesta.

V.E.N.A.Q.U.I. Una pausa. Despues: T.U.M.A.M.A. Oskar golpeo de nuevo. N.O.E.S.T.A.

Su madre no volveria hasta las diez, mas o menos. Tenian por lo menos tres horas por delante. Despues de marcar el ultimo mensaje Oskar apoyo la cabeza en la almohada. Por un momento, concentrado en golpear las palabras, lo habia olvidado.

El jersey… el periodico…

Se estremecio, penso en levantarse para recoger todos los periodicos que estaban alli, a la vista. Ella los iba a ver… y a saber que el…

Despues volvio a apoyar la cabeza en la almohada y lo mando a la porra.

Un silbido bajo fuera de la ventana. Se levanto de la cama, se acerco y se inclino contra el marco. Ella estaba alli abajo, con la cabeza vuelta hacia la luz. Llevaba puesta la camisa de cuadros que le quedaba demasiado grande.

Вы читаете Dejame entrar
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату