con Staffan, mirandolo bien? Entonces era la fundicion lo que le esperaba.

Cremacion. Definitivamente.

Le dio la risa.

Lo mejor de todo seria fundir todo menos la cabeza y despues devolverselo a Staffan. Una balsa de metal endurecido solo con aquella cabecilla encima. Probablemente no se podria hacer. Por desgracia.

Volvio a colocar la escultura en su sitio, salio y cerro la puerta sin girar el volante. Ahora podria entrar alli si fuera necesario. Lo que no creia que llegara a ocurrir.

Solo por si acaso.

Lacke dejo que dieran diez senales antes de colgar. Gosta, que estaba sentado en el sofa acariciandole la cabeza a un gato con rayas anaranjadas, pregunto sin levantar la vista:

– ?No hay nadie en casa?

Lacke se paso la mano por la cara y contesto irritado:

– Si, joder. ?No has oido que estabamos hablando?

– ?Quieres tomar otro?

Lacke se ablando, intento sonreir.

Sorry, no queria… si, joder. Gracias.

Costa se inclino sobre la mesa con tan poco cuidado que aplasto al gato que tenia en sus rodillas. El gato pego un bufido y se escurrio al suelo, se sento y miro ofendido a Gosta, que estaba echando un chorrito de tonica y una buena dosis de ginebra en el vaso de Lacke y que, acercandose a este, le dijo:

– Ten. No te preocupes, ella solo estara… si…

– Ingresada. Gracias. Ha ido al hospital y la han ingresado.

– Si… eso es.

– Pues dilo, entonces.

– ?Que?

– Ah, no era nada. Salud.

– Salud.

Bebieron los dos. Despues de un rato Gosta empezo a hurgarse la nariz. Lacke lo miro y Gosta retiro el dedo y sonrio como para disculparse. No estaba acostumbrado a la compania.

Un gato gordo de color gris estaba espatarrado en el suelo, parecia como si apenas tuviera fuerzas para levantar la cabeza. Gosta movio la cabeza dirigiendose a el.

– Miriam va a tener gatitos pronto.

Lacke pego un buen trago, hizo una mueca. Por cada gota de adormecimiento que el alcohol le proporcionaba, menos sentia el olor del apartamento.

– ?Que haces con ellos?

– ?Con quienes?

– Con los gatillos. ?Que haces con ellos? Los dejas que vivan, ?no?

– Si, aunque normalmente nacen muertos. Ultimamente.

– Asi que… como. Esa gorda, ?como la llamaste…?, ?Miriam?… la tripa, ?solo hay… una lechigada de crias muertas ahi dentro?

– Si.

Lacke se bebio todo lo que quedaba en el vaso, lo dejo en la mesa. Gosta le pregunto con un gesto senalando la botella de ginebra. Lacke nego con la cabeza.

– No. Esperare un poco.

Bajo la cabeza. Una alfombra de color naranja tan llena de pelos de gato que parecia que estuviera hecha de ellos. Gatos y mas gatos por todas partes. ?Cuantos habia? Empezo a contar. Llego hasta dieciocho. Solo en aquel cuarto.

– No has pensado nunca en… hacer algo con ellos. Me refiero a castrarlos, o como se dice… ?esterilizarlos? Seria suficiente con dejar un solo sexo.

Gosta le miraba sin comprender.

– ?Y eso como se hace? No, claro.

Lacke se imagino a Gosta yendo en el metro con unos… veinticinco gatos. En una caja. No. En una bolsa, en un saco. Llegando a casa del veterinario y soltandolos alli a todos: «Castrenlos, por favor». Se ahogaba de la risa. Gosta volvio la cabeza.

– ?Que pasa?

– Nada, solo pensaba… que a lo mejor os hacen rebaja de grupo. A Gosta no le hizo gracia la broma y Lacke daba manotazos en el aire.

– No, sorry. Yo solo… ah, estoy totalmente… con esto de Virginia, yo…

De pronto se enderezo, golpeo la mesa con la mano.

– No quiero estar mas tiempo aqui.

Gosta salto en el sofa. Los gatos que estaban delante de los pies de Lacke salieron corriendo y se escondieron debajo del sofa. De algun sitio del cuarto llego un silbido. Gosta se revolvia, daba vueltas a su vaso.

– No te preocupes. Al menos, no por mi…

– No es eso. Aqui. Aqui. Toda la mierda. Blackeberg. Todo. Estas casas, las calles por las que andamos, los sitios, las personas, todo no es mas que… una unica gran enfermedad endiablada, ?entiendes? Hay algo que esta mal. Se imaginaron el sitio, planificaron todo para que fuera… perfecto, ?no? Y de alguna jodida manera se equivocaron. Alguna mierda.

«Como si… no puedo explicarlo… como si hubieran tenido una idea de los angulos, o lo que sea, joder, angulos en los que tuvieran que estar las casas, en relacion con las demas, ?no? Para que hubiera armonia o algo asi. Y entonces hubieran tenido algun fallo con la vara de medir, la escuadra o lo que cojones usen, y entonces se produjo un pequeno fallo desde el principio y despues se hizo mas grande. De manera que uno va por aqui entre las casas y no piensa mas que… no. No, no, no. Aqui no tiene uno que estar. Aqui hay algo que no funciona, ?entiendes?

«Aunque no son los angulos, es alguna otra cosa, algo que solo… como una enfermedad que esta en… las paredes, y yo no quiero permanecer mas tiempo aqui.

Un tintineo cuando Gosta, sin que nadie se lo dijera, echo otro cubata en el vaso de Lacke. El lo tomo agradecido. La descarga habia propiciado un agradable sosiego en su cuerpo, un sosiego que el alcohol llenaba ahora de calor. Se echo hacia atras en el sofa, respirando con tranquilidad.

Permanecieron en silencio hasta que llamaron a la puerta. Lacke pregunto:

– ?Estas esperando a alguien?

Gosta meneo la cabeza mientras se levantaba trabajosamente.

– No. Menuda afluencia de trafico esta tarde.

Lacke sonrio burlonamente y levanto su vaso hacia Gosta al pasar. Ya se sentia mejor. Se sentia bien, realmente.

Se abrio la puerta de la calle. Alguien desde fuera dijo algo y Gosta contesto:

– Se bienvenida.

Tumbada en la banera, en el agua caliente que se tino de rosa cuando la sangre reseca de su piel se diluyo, Virginia se decidio. Gosta.

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