ventilada sala estaba recalentado y humedo, y los unicos que no se quejaban eran los del equipo de la television italiana: decian que estaban acostumbrados a peores situaciones.

Pasaron a una sala mas grande y a las ocho en punto entro el inspector jefe de Estocolmo, flanqueado por el comisario responsable de la investigacion del caso -y que ademas habia hablado con el asesino ritual en el hospital- y por el jefe de la patrulla que habia dirigido la operacion en el bosque de Judarn durante el dia.

No temian ser destrozados por los periodistas, puesto que habian decidido echarles un trozo de carnaza.

La policia disponia de una fotografia del hombre.

La pista del reloj finalmente habia dado resultados. Un relojero de Karlskoga se habia molestado el sabado por la manana en repasar las tarjetas con la garantia ya caducada y habia encontrado el numero que la policia habia pedido a todos los relojeros que buscaran.

Llamo a la comisaria y les dio el nombre, la direccion y el numero de telefono del hombre que aparecia registrado como comprador. La policia de Estocolmo busco ese nombre en su registro y pidio a la delegacion de Karlskoga que fuera a aquella direccion a ver lo que podian hallar.

En la comisaria se produjo un cierto alboroto cuando se demostro que el hombre, de hecho, habia sido condenado siete anos atras por un caso de violacion a un nino de nueve. Declarado enfermo psiquico habia pasado tres anos en una institucion. Despues le habian dado el alta medica y lo habian soltado.

Pero la policia de Karlskoga habia encontrado al hombre en casa, bien de salud.

Si, el habia tenido un reloj asi. No, no se acordaba de donde habia ido a parar. Les llevo dos horas de interrogatorio en la comisaria de Karlskoga, recordandole que un alta medica psiquiatrica siempre podia ser objeto de nuevas revisiones, antes de que el hombre recordara a quien le habia vendido el reloj.

Hakan Bengtsson, Karlstad. Se habian encontrado en algun sitio y habian hecho algo, no podia recordar que. El le habia vendido el reloj, pero no tenia ninguna direccion y solo podia dar una vaga descripcion y… ?se podia marchar ya a casa?

El nombre de Hakan Bengtsson no daba nada concluyente en el registro. Encontraron veinticuatro Hakan Bengtsson en la region de Karlstad. La mitad, por la edad, podian quedar descartados. Empezaron a llamar al resto. La busqueda se simplifico sobremanera por el hecho de que si alguien podia hablar, quedaba descalificado como candidato.

Hacia las nueve de la noche habian tachado de la lista a todos menos a uno. Un Hakan Bengtsson que habia trabajado como profesor de sueco en los cursos superiores de la ensenanza basica y que se habia mudado de Karlstad cuando su casa ardio en circunstancias poco claras.

Llamaron al director de la escuela y pudieron saber que si, que habia habido rumores de que a Hakan Bengtsson le gustaban los ninos de una forma inadecuada. Consiguieron tambien que el director fuera a la escuela un sabado por la tarde y sacara del archivo una antigua foto de Bengtsson, tomada para el anuario escolar de 1976.

Un policia de Karlstad que iba a ir a Estocolmo el domingo por otros asuntos envio una copia por fax y luego condujo hasta la ciudad con la foto original el sabado por la noche. Llego a la comisaria de Estocolmo a la una de la madrugada del domingo, es decir, media hora larga despues de que el hombre en cuestion cayera desde la ventana de su habitacion en el hospital y fuera declarado muerto.

El domingo por la manana lo dedicaron a verificar por medio de las historias clinicas de los dentistas y de los medicos que el hombre de la foto era el mismo que hasta la noche anterior habia permanecido atado a su cama en el hospital, y si: era el.

El domingo por la tarde mantuvieron una reunion en la comisaria. Habian contado con ir descubriendo poco a poco lo que el individuo habia hecho desde que abandono Karlstad, ver si sus actuaciones coincidian con otras en un contexto mas amplio, si habia dejado mas victimas a su paso.

Pero ahora la situacion era distinta.

El hombre aun estaba vivo, en libertad, y en esos momentos parecia que lo mas importante era averiguar donde habia vivido, puesto que existia la posibilidad de que intentara volver alli. Su desplazamiento hacia la Zona Oeste podia indicarlo.

Por tanto, decidieron que si el hombre no habia sido detenido antes de la conferencia de prensa recurririan al sabueso, poco fiable, pero ?ay! con cuantas cabezas, que era la ciudadania.

Cabia la posibilidad de que alguien lo hubiera visto cuando aun tenia el mismo aspecto que en la foto y supiera algo de el. Ademas, y claro esta que esto era menos importante, necesitaban carnaza para lanzar a los medios de comunicacion.

Asi que ahora los tres agentes se encontraban sentados ante la larga mesa situada encima de la tarima y, efectivamente, se oyo un murmullo entre los periodistas reunidos cuando el jefe de policia, con un gesto premeditadamente sencillo que consideraba mas eficaz desde el punto de vista de la puesta en escena, mantuvo en alto la foto ampliada de la escuela de Hakan Bengtsson y anuncio:

– El hombre a quien buscamos se llama Hakan Bengtsson, y antes de que su cara estuviera deformada tenia… este aspecto.

El jefe de la policia hizo una pausa mientras las camaras disparaban, y los flashes tuvieron tiempo para convertirse por unos minutos en un estroboscopio.

Claro esta que habia copias de la borrosa instantanea para repartirlas entre los reporteros, pero, sobre todo los periodicos extranjeros, elegirian con toda probabilidad la imagen, mas impactante emocionalmente, del jefe de la policia con el asesino -por asi decirlo- en su mano.

Cuando todos tuvieron sus fotos y los responsables de la investigacion y de la operacion de busqueda terminaron de exponer sus razonamientos llego el turno de las preguntas. El primero que hizo uso de la palabra fue un periodista de Dagens Nyheter.

– ?Cuando calculan que podran detenerlo?

El jefe de la policia tomo aire profundamente, decidio poner en juego su prestigio, se acerco al microfono y dijo:

– Manana, a mas tardar.

– Buenas.

– Hola.

Oskar paso al cuarto de estar delante de Eli para buscar un disco. Rebusco en la escasa coleccion de su madre y lo encontro: Vikingarna. Todo el grupo estaba reunido en lo que parecia el esqueleto de una nave vikinga, fuera de ambiente con sus trajes relucientes.

Eli no paso. Con el disco en la mano, Oskar volvio a la entrada. Ella estaba todavia fuera, en la puerta.

– Oskar, tienes que invitarme a pasar.

– Pero… por la ventana. Tu ya has…

– Esta es una entrada nueva.

– Bueno. Puedes…

Oskar se detuvo, pasandose la lengua por los labios. Miro el disco. La fotografia de la caratula habia sido tomada en la oscuridad, con flashes, y el conjunto de los Vikingarna resplandecia como si fueran un grupo de santos a punto de tomar tierra. Dio un paso hacia Eli y le enseno la funda.

– Mira. Parece como si estuvieran en la tripa de una ballena o algo asi.

– Oskar…

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