Eli estaba parada con los brazos caidos a lo largo del cuerpo y mirando a Oskar. Este se rio, fue hasta la puerta, paso la mano por el aire entre el umbral y el marco, por delante de la cara de Eli.
– ?Como?
– No empieces.
– Pero en serio. ?Que pasa si
– NO- EMPIECES -Eli sonrio de mala gana-. ?Quieres verlo? ?No? ?Lo quieres?
Eli dijo aquello de una manera que evidentemente estaba pensada para hacer que Oskar dijera que no. Un augurio de algo terrible. Pero Oskar trago y dijo:
– Si. Si que quiero. A ver.
– Tu escribiste en el papel que…
– Si. Lo puse. Pero ahora vamos a ver. ?Que pasa?
Eli apreto los labios, se concentro un segundo y dio luego una zancada hacia delante, por encima del umbral. Oskar tenia todo el cuerpo en tension, esperaba algun rayo azul, que la puerta se girara, pasara a traves de Eli y se cerrara de nuevo, o algo parecido. Pero no ocurrio nada. Eli entro y cerro la puerta despues. Oskar se encogio de hombros.
– ?Eso era todo?
– No exactamente.
Eli se quedo igual que estaba al otro lado de la puerta. Parada con los brazos a lo largo del cuerpo y con los ojos fijos en Oskar. Oskar meneo la cabeza.
– ?Que pasa? Ya esta…
Oskar se interrumpio cuando asomo una lagrima en uno de los lagrimales de Eli; no, una en cada lagrimal. Aunque no parecia una lagrima, porque era de color oscuro. La piel de la cara de Eli empezo a enrojecer, se puso de color rosa, rojo claro, rojo oscuro y sus punos se cerraron al tiempo que los poros de la cara se abrian y pequenas perlas de sangre empezaban a aparecer como lunares en todo el rostro. Lo mismo en el cuello.
Los labios de Eli se retorcieron de dolor y una gota de sangre asomo por una de las comisuras y se fundio con las perlas de la cara, que se hacian cada vez mas grandes al llegar a la barbilla y se deslizaban hacia abajo para juntarse con las gotas del cuello.
Oskar se quedo sin fuerza en los brazos; los dejo caer y el disco se salio de su funda, reboto de canto en el suelo una vez y luego se estampo plano sobre la alfombra de la entrada. Su mirada se deslizo hacia las manos de Eli.
Tenia el dorso de las manos cubierto por una fina pelicula de sangre, y salia mas.
Volvio a mirar a Eli a los ojos, no la encontro. Parecia como si los ojos se hubieran hundido en sus cuencas: estaban llenos de sangre que los inundaba, corria a lo largo de la nariz y, cruzando los labios, entraba en la boca, de donde manaba mas sangre; dos hilillos le corrian desde las comisuras de la boca hasta el cuello, desapareciendo en la tirilla de su jersey, donde ahora empezaban a aparecer manchas mas oscuras.
Sangraba por todos los poros de su cuerpo. Oskar lanzo un resuello, grito:
– ?Puedes entrar, tu puedes… eres bienvenida, tu puedes… tu puedes estar aqui!
Eli se relajo. Sus punos cerrados se abrieron. La mueca de dolor desaparecio. Oskar creyo por un momento que hasta la sangre se iba a evaporar, que todo seria como si aquello
Pero no. Aunque dejo de salir, la cara y las manos de Eli estaban todavia de color rojo oscuro, y mientras ambos permanecian frente a frente sin decir nada, la sangre empezo a coagular despacio, formando lineas mas oscuras y costras en los sitios donde habia salido mas, y Oskar sintio un ligero olor a hospital.
Cogio el disco del suelo, lo puso de nuevo en la funda y dijo, sin mirar a Eli:
– Perdon, yo… yo no creia…
– Esta bien. Fui yo la que quiso. Pero creo que sera mejor que me de una ducha. ?Tienes una bolsa de plastico?
– ?Una bolsa de plastico?
– Si. Para la ropa.
Oskar asintio, fue a la cocina y rebusco bajo el fregadero una bolsa de plastico en la que ponia: ICA-Come, bebe y se feliz. Fue al cuarto de estar, puso el disco sobre la mesita del sofa y se detuvo con la bolsa haciendo ruido en la mano.
Hizo una pelota arrebujando la bolsa, abrio la mano y la bolsa salto, se cayo al suelo. La recogio, la lanzo hacia arriba, la cogio. Se oyeron los mandos de la ducha en el cuarto de bano.
Es
Fue hacia el cuarto de bano estirando la bolsa de plastico. Come, bebe y se feliz. Se oia el ruido del agua detras de la puerta cerrada. La cerradura estaba de color blanco. Llamo con cuidado.
– Eli…
– Si. Entra.
– No. Yo solo… la bolsa.
– No oigo lo que dices. Entra.
– No.
– Oskar, yo…
– Dejo la bolsa aqui.
Dejo la bolsa en la puerta y huyo al cuarto de estar. Saco el disco de la funda, lo coloco en el plato, puso en marcha el tocadiscos y situo la aguja en el tercer surco, su preferida.
Un comienzo demasiado largo, y luego la voz suave del cantante empezo a retumbar en los altavoces.
Eli entro en el cuarto de estar. Se habia atado una toalla alrededor de la cintura, en la mano llevaba la bolsa de plastico con su ropa. Ahora tenia la cara limpia y el pelo le caia a mechas sobre las mejillas, las orejas. Oskar cruzo los brazos segun estaba junto al tocadiscos, le hizo un gesto de aprobacion.
