al que yo amo tanto…

– ?Oskar?

– ?Si? -Oskar bajo el volumen, hizo un gesto con la cabeza senalando al tocadiscos-. ?Ridiculo, no? Eli nego con la cabeza.

– No, es muy buena. A mi me gusta esto.

– ?A ti?

– Si. Pero escucha… -Parecia como si Eli pensara anadir algo mas, pero solo dijo-: Ah -y deshizo el nudo de la toalla que llevaba atada alrededor de la cintura. La toalla cayo al suelo a sus pies y aparecio desnuda a unos pasos de Oskar. Eli hizo un movimiento envolvente con la mano sobre su cuerpo menudo y dijo:

– Bueno, ya sabes.

… abajo, junto al lago, dibujan en la arena.

Callados, se dicen el uno al otro:

eres mi amigo, es a ti a quien quiero.

La-lala-lalala…

Un corto pasaje instrumental y despues la cancion habia terminado. Un debil chisporroteo de los altavoces mientras la aguja giraba hasta el siguiente tema mientras Oskar miraba a Eli.

Los pequenos pezones parecian casi negros en contraste con su piel palida. La parte superior del cuerpo era delgada, recta y sin curvas. Solo la forma de las costillas se dibujaba claramente a la luz de la lampara del techo. Sus brazos y sus piernas, tan delgados que no parecian naturales segun salian del tronco; un arbol joven, recubierto con piel humana. Entre las piernas tenia… nada. Ninguna hendidura, ningun pene. Solo una superficie de piel lisa.

Oskar le paso la mano por el pelo, lo coloco ahuecado sobre la nuca. No queria pronunciar aquella palabra ridicula de su madre, pero se le escapo.

– Pero si no tienes… pito.

Eli inclino la nuca, se miro la entrepierna como si aquel fuera un descubrimiento totalmente nuevo. La cancion siguiente empezo y Oskar no oyo lo que Eli le contestaba. Apreto la palanca que accionaba el pick-up y la aguja se levanto del disco.

– ?Que has dicho?

– He dicho que lo he tenido.

– ?Que ha pasado entonces con el?

Eli se echo a reir y Oskar, que se dio cuenta de como sonaba la pregunta, se sonrojo un poco. Eli extendio los brazos y puso el labio inferior sobre el superior.

– Me lo deje en el metro.

– ?Bah! Que tonta eres.

Sin mirar a Eli, Oskar paso a su lado, hacia el cuarto de bano, para comprobar que no habia quedado ninguna huella.

El vapor caliente planeaba todavia en el aire, el espejo estaba empanado. La banera, tan blanca como antes, solo una debil linea amarillenta de vieja suciedad que no salia nunca destacaba cerca del borde. El lavabo, limpio.

No ha ocurrido.

Eli ha entrado en el bano para guardar las apariencias, cediendo a la ilusion. Pero no: el jabon. Lo levanto: tenia lineas de color rosa y en el pequeno hueco del lavabo debajo de el, en el agua, habia una masa de algo que parecia como un renacuajo, si: vivo, y el se estremecio cuando empezo

a nadar

a moverse, a mover la cola y a arrastrarse hacia el hueco, cayo en el lavabo, se quedo trabado en el borde. Pero alli se quedo quieto, sin moverse. Oskar abrio el grifo y echo agua para que saliera por el desague, enjuago el jabon y limpio el hueco. Despues cogio su bata del colgador, volvio al cuarto de estar y se la dio a Eli, que todavia estaba desnuda en mitad del suelo, mirando a su alrededor.

– Gracias. ?Cuando vuelve tu madre?

– En un par de horas -Oskar alzo en su mano la bolsa con la ropa de ella-. ?Lo tiro?

Eli se puso la bata, se anudo el cinturon.

– No. Luego me lo llevo -y dandole un toque a Oskar en el hombro-: ?Tu? Sabes que no soy una chica, que no… Oskar dio un paso hacia atras.

– ?Por Dios, que pesada! Ya lo se de sobra. Ya me lo has dicho.

– Eso no es verdad.

– Claro que lo has dicho.

– A ver, ?cuando?

Oskar se quedo pensando.

– No me acuerdo, pero lo sabia de todas las formas. Lo he sabido desde hace mucho tiempo. -?Estas… triste?

– ?Por que iba a estarlo?

– Porque… no se. Porque te parezca que es… un rollo. Tus amigos…

– ?Dejalo! Dejalo. Tu estas mal de la cabeza. Dejalo.

– Vale.

Eli se puso a jugar con el cinturon de la bata, luego fue hacia el tocadiscos y se quedo observando como giraba el disco. Se volvio y se puso a mirar a su alrededor.

– ?Sabes? Hace mucho tiempo que no estaba… asi en casa de alguien. No se muy bien… lo que hay que hacer.

– Yo tampoco.

Eli dejo caer los hombros, se metio las manos en los bolsillos de la bata, mirando hipnotizada el agujero oscuro del LP. Abrio la boca para decir algo y la cerro de nuevo. Saco la mano derecha del bolsillo, la acerco hasta el disco y lo apreto con el dedo indice de manera que este se detuvo.

– Cuidado. Se puede… rayar.

– Perdon.

Eli quito rapidamente el dedo y el disco cogio velocidad, siguio dando vueltas. Oskar vio que el dedo habia dejado una mancha de humedad que se veria cada vez que el disco diera vueltas bajo la luz de la lampara del techo. Eli volvio a meter la mano en el bolsillo de la bata, miro el disco como si intentara escuchar la musica estudiando los surcos.

– Esto, claro, suena a… pero… -a Eli le temblaban las comisuras de los labios-, yo no he tenido ningun… amigo normal desde hace doscientos anos.

Miro a Oskar con una sonrisa en la que se leia: perdona-que-diga- cosas-tan-tontas. Oskar abrio los ojos.

– ?Eres tan viejo?

– Si. No. Naci hace aproximadamente doscientos anos, pero la mitad del tiempo he estado dormido.

– Eso me pasa a mi tambien. O por lo menos… ocho horas… que sale… una tercera parte.

– Si. Aunque… cuando yo digo dormir me refiero a que pasan varios meses en los que no… me levanto en absoluto. Y luego otros meses en los que… vivo.

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