Virginia, agarro piel que se deslizaba sobre musculos tensos, retiro pequenos cuerpos y la blusa de Virginia se rasgo, ella estaba gritando y…

Esta llorando.

No; era sangre que le corria por las mejillas. Lacke agarro al gato que tenia en la cabeza pero este clavo aun mas las unas, estaba como cosido. Su cabeza cabia en la mano de Lacke y este tiraba hacia delante y hacia atras hasta que, en medio del jaleo, oyo un

Crac.

Y cuando solto la cabeza, esta cayo sin vida sobre la coronilla de Virginia. Asomaba una gota de sangre en el hocico del gato.

– ?Aaaay! Mi pequena…

Gosta llego hasta donde estaba Virginia y, con lagrimas en los ojos, empezo a acariciar a la gata, que, incluso muerta, seguia aferrada a la piel de la mujer.

– Pequena, carino…

Lacke bajo la mirada y sus ojos se encontraron con los de su amiga.

Volvia a ser ella.

Virginia.

Dejadme marchar.

A traves del doble tunel que eran sus ojos, Virginia veia lo que le estaba pasando a su cuerpo, los esfuerzos de Lacke para ayudarla. Dejalo.

No era ella la que se defendia, la que se los quitaba de encima. Era aquel otro, el que queria vivir, queria que su… casero viviera. Ella habia renunciado al ver el cuello de Gosta, al sentir la hediondez del apartamento. Iba a ser asi. Y no queria participar.

El dolor. Sintio el dolor, los aranazos. Pero pasaria pronto.

Asi que… no te preocupes.

Lacke lo vio. Pero no lo aceptaba.

La granja… dos casitas… el jardin…

En un ataque de panico intento quitar los gatos de encima de Virginia. Estaban pegados, unos manojos de musculos cubiertos de piel. Los pocos que consiguio arrancar se llevaban consigo tiras de la ropa y dejaban profundos surcos en la piel que habia debajo, pero la mayoria seguian adheridos como sanguijuelas. Lacke intento golpearlos, oyo el chasquido de los huesos, pero quitaba uno y llegaba otro, porque los gatos trepaban los unos por encima de los otros en su empeno por…

Negro.

Recibio un golpe en la cara y se tambaleo un metro hacia atras; a punto estuvo de caer, pero busco apoyo en la pared, parpadeo. Gosta estaba al lado de Virginia con los punos cerrados, mirandole con los ojos llenos de lagrimas y de rabia.

– ?Les estas haciendo dano! ?Les estas haciendo dano!

Al lado de Gosta, Virginia no era mas que una masa hirviente de pieles que bufaban y maullaban. Miriam se arrastro trabajosamente por el suelo, se levanto sobre las patas traseras y mordio la pantorrilla de Virginia. Gosta lo vio, se agacho y la amonesto con el dedo.

– No puedes hacer eso, carino. Eso duele.

Lacke perdio los estribos. Dio dos pasos hacia delante y asesto una patada a Miriam. El pie se hundio en el abultado vientre de la gata y Lacke no sintio repugnancia alguna, solo satisfaccion cuando el saco con las entranas salio despedido de su pie y se estampo contra el radiador.

Cogio a Virginia por el brazo

Vamos, tenemos que salir de aqui

yla arrastro hasta la puerta de la calle.

Virginia intento resistirse, pero la fuerza de Lacke y la del contagio querian la misma cosa, y eran mas fuertes que ella. A traves de los tuneles que salian de su cabeza vio a Gosta cayendo de rodillas en el suelo, oyo el grito de pena cuando cogio a un gato muerto en sus manos, acariciandole el lomo.

Perdoname, perdoname.

Despues Lacke tiro de ella y dejo de ver cuando un gato le trepo hasta la cara, la mordio y todo fue dolor, agujas vivas que se le clavaron en la piel; luego perdio el equilibrio, cayo, sintio como era arrastrada por el suelo.

Dejame marchar.

Pero el gato que tenia delante de los ojos cambio de posicion y vio que la puerta del apartamento se abria delante de ella, la mano de Lacke, de color rojo oscuro, que la arrastro consigo, y vio el hueco de la escalera, las escaleras, se volvio a poner de pie, se abrio camino, dentro de su propia conciencia tomo el mando y…

Virginia solto su brazo de la mano de Lacke.

Este se volvio hacia la palpitante masa de pelos que era el cuerpo de su amiga para cogerla de nuevo, para

?Que? ?Que?

fuera. Para salir.

Pero Virginia se revolvio contra el y, en un segundo, el lomo tembloroso de un gato se estampo contra su cara. Luego la mujer desaparecio en el rellano, donde los maullidos de los gatos se propagaban como cuchicheos excitados y

Nonono

Lacke trato de llegar para impedirselo, pero como alguien convencido de que va a caer en blando, o como si le diera igual caer sobre duro, Virginia se volco extenuada hacia delante, se dejo caer escaleras abajo.

Los gatos aplastados maullaban mientras Virginia rodaba, rebotando contra los peldanos de hormigon. Crujidos humedos al romperse las patas, golpes mas fuertes, que hicieron estremecerse a Lacke, cuando la cabeza de Virginia…

Algo paso por encima de su pie.

Un gatillo de color gris con algun problema en las patas traseras se deslizaba hacia arriba; desde lo mas alto de la escalera maullo lleno de pena.

Virginia estaba tendida en el rellano de abajo. Los gatos que habian sobrevivido a la caida la abandonaron, subieron de vuelta los peldanos. Llegaron hasta la entrada y empezaron a limpiarse.

Solo el gatito de color gris se quedo sentado, apenado por no haber podido participar.

La policia ofrecio una rueda de prensa el domingo por la tarde.

Habian elegido una sala de conferencias dentro de la comisaria con sitio para cuarenta personas, pero se demostro que era demasiado pequena. Aparecieron reporteros de la mayoria de los periodicos y de las cadenas de television europeas. El hecho de que el hombre no hubiera sido detenido durante todo el dia habia aumentado el interes por la noticia, y un periodista britanico hizo quiza el mejor analisis de por que todo esto despertaba tanto interes:

– Es la caza del Monstruo. Por su aspecto, por lo que ha hecho. Es el Monstruo del que tratan los cuentos. Y cada vez que lo apresamos, hacemos como si fuera para siempre.

Ya quince minutos antes de la hora prevista, el ambiente de la mal

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