con el rostro vuelto hacia el. Pero la cara estaba demasiado quieta. Ni un gesto de reconocimiento, de alegria… nada. Los ojos no parpadeaban.
Lacke se levanto de la butaca y algo se le quebro en la nuca. Se tiro de rodillas delante de la cama, se agarro a las barras de acero y acerco su rostro al de Virginia como si quisiera, con su presencia, obligar al alma a que volviera de las profundidades a la cara de su amiga.
– ?Ginja! ?Me oyes?
Nada. Sin embargo podria jurar que sus ojos, de alguna manera, veian en los ojos de el, que no estaban muertos. La busco a traves de ellos; lanzaba ganchos de abordaje desde si mismo hasta los agujeros que eran las pupilas de Virginia para alli, en la oscuridad, agarrarse si…
Las
Sus pupilas no eran redondas. Las tenia alargadas en sentido vertical, estiradas en punta. Hizo una mueca cuando un hilillo frio de dolor se deshizo en su nuca, se echo la mano y se froto.
Virginia parpadeo. Abrio los ojos de nuevo. Y estaba alli.
Lacke abrio la boca como un tonto, se siguio frotando la nuca con la mano de forma mecanica.
Un crujido como de madera cuando Virginia le pregunto:
– ?Te duele?
Lacke retiro la mano de la nuca, como si lo hubieran sorprendido haciendo algo feo.
– No, yo solo… creia que estabas…
– Estoy atada.
– Si… peleaste un poco antes. Espera, voy a… -Lacke metio la mano entre dos barras de la cama, empezo a aflojar los cinturones.
– No.
– ?Que?
– Dejalo como esta.
Lacke vacilo con la correa entre los dedos.
– ?Vas a pelear mas, o que? Virginia cerro un poco los ojos.
– Dejalo como esta.
Lacke solto el cinturon, no sabia que hacer con las manos privadas de su tarea. Sin levantarse, girando las rodillas, arrimo, con un nuevo latigazo de dolor en la nuca como consecuencia, la pequena butaca a la cama y se subio torpemente a ella.
Virginia asintio casi imperceptiblemente.
– ?Has llamado a Lena?
– No. Puedo…
– Bien.
– ?No quieres que…?
– No.
Entre los dos se hizo el silencio. Un silencio que es especial de los hospitales y que se deriva de la propia situacion -uno en la cama, herido o enfermo, y el otro sano al lado- que en realidad lo explica todo. Las palabras se vuelven pequenas, superficiales. Solo se puede decir lo mas importante. Se estuvieron mirando un rato. Se dijeron lo que se podian haber dicho, sin palabras. Despues Virginia volvio la cabeza, se quedo mirando al techo.
– Tienes que ayudarme.
– Lo que haga falta.
Virginia se humedecio los labios, tomo aliento y solto el aire con un suspiro tan profundo y tan largo que parecia que expulsara reservas ocultas en su cuerpo. Despues deslizo su mirada sobre el cuerpo de Lacke. Escrutando, como si estuviera dando el ultimo adios al cadaver de un ser querido y quisiera grabar su imagen en la memoria. Se froto los labios y por fin consiguio pronunciar las palabras.
– Soy vampira.
Las comisuras de los labios de Lacke quisieron dibujar una mueca de burla; la boca, algun comentario que allanara la situacion, preferiblemente algo comico. Pero las comisuras no se movieron y el comentario se esfumo, no llego nunca hasta los labios. En vez de eso le salio solo un «no».
Se llevo la mano a la nuca para cambiar de posicion, la inmovilidad que convertia todas las palabras en verdades. Virginia hablo con calma, contenida.
– Me fui a por Gosta. Para matarlo. Si no hubiera pasado… lo que paso, lo habria hecho. Y luego… hubiera bebido su sangre. Lo habria hecho. Era mi intencion. Con todo. ?Entiendes?
La mirada de Lacke vagaba por las paredes de la habitacion como si buscara un mosquito, la causa del doloroso, silbante sonido que en silencio cosquilleaba en su cerebro haciendole imposible pensar. Se paro finalmente en los tubos fluorescentes del techo.
– Putos tubos, que manera de zumbar.
Virginia miro el tubo, y dijo:
– No soporto la luz. No puedo comer nada. Tengo unos pensamientos terribles. Voy a hacer dano a la gente. A ti. No quiero vivir. Por fin algo concreto, algo a lo que se podia contestar.
– No digas eso -dijo Lacke-. ?Me oyes? No digas eso. ?Lo oyes?
– No entiendes.
– No, claro que no lo entiendo. Pero tu no te vas a morir, joder. ?Lo sabes? Ahora estas aqui ingresada, hablas, estas… es normal.
Lacke se levanto de la butaca, dio unos pasos al tuntun extendiendo la mano.
– Es que no puedes… no puedes decir eso.
– Lacke. ?Lacke?
– Si.
– Lo sabes. Sabes que es verdad. ?No es asi?
– ?El que?
– Lo que te estoy diciendo.
Lacke resoplo, sacudio la cabeza mientras se daba palmadas en el cuerpo, en los bolsillos.
– Tengo que fumarme un cigarro. Esto…
Busco el arrugado paquete, el encendedor. Consiguio sacar el ultimo pitillo, se lo puso en la boca. Despues se dio cuenta de donde estaba. Se guardo el cigarro.
– Joder, me echaran de aqui de cabeza si…
– Abre la ventana.
– Quieres decir que me tire yo solo.
Virginia sonrio. Lacke se acerco a la ventana, la abrio de par en par y saco el cuerpo todo lo que pudo.
La enfermera con la que habia hablado seguro que podia notar el humo a diez kilometros. Encendio el cigarrillo y dio una calada profunda, esforzandose por echar el humo de manera que no entrara por la ventana, mientras contemplaba las estrellas. Detras de el, Virginia comenzo a hablar de nuevo:
– Fue ese nino. Me contagio. Y luego… no ha hecho mas que crecer. Se donde esta. En el corazon. En todo el corazon. Como el cancer. No puedo controlarlo.
Lacke expulso un poco de humo. Su voz retumbo entre los altos
