edificios de alrededor.

– No dices mas que tonterias. Tu eres… normal.

– Me esfuerzo. Y, ademas, ahora me han puesto sangre. Pero me puedo debilitar. En cualquier momento me puedo debilitar. Y entonces, el toma el control. Lo se. Me ha pasado. - Virginia respiro profundamente unas cuantas veces, continuo-: Tu estas ahi. Te veo. Y quiero… morderte.

Lacke no sabia si era la contractura de su nuca u otra cosa lo que se deslizaba por su espalda. Se sintio de pronto desprotegido. Rapidamente apago el pitillo contra la pared y lanzo la colilla con los dedos dibujando un arco. Se volvio hacia dentro, hacia la habitacion.

– Esto es una locura.

– Si. Pero es asi.

Lacke se cruzo de brazos. Con una sonrisa grave pregunto:

– Entonces ?que quieres que haga?

– Quiero que… destroces mi corazon.

– ?Que dices? ?Como?

– Como quieras.

Lacke alzo los ojos.

– ?Pero tu te oyes? ?Como suena? Es una locura. ?Como? ?Voy a… clavarte una estaca, o que?

– Si.

– No, no, no. Puedes ir olvidandote de eso, ya lo sabes. Tendras que buscarte algo mejor.

Lacke se reia meneando la cabeza. Virginia lo miraba mientras iba de un lado a otro de la habitacion, todavia con los brazos cruzados. Despues ella, sosegada, asintio:

– De acuerdo.

El se le acerco, tomo su mano. Era ridiculo que la tuviera… sujeta. Apenas tenia espacio para cogersela entre las suyas. La mano de su amiga era calida, acariciaba la suya. Con la que tenia libre le rozo la mejilla.

– ?No quieres que te quite estos cinturones?

– No. Puede… venir.

– Te vas a poner bien. Todo esto se va a arreglar. Yo solo te tengo a ti. ?Quieres que te cuente un secreto?

Sin soltar la mano de Virginia, se sento en la butaca y empezo a contarselo. Todo. Los sellos, el leon, Noruega, el dinero. La casita que iban a tener. Pintada del tradicional color rojo de Falun. Explayandose en imaginaciones acerca de como iba a ser el jardin, que flores iban a plantar y como podrian sacar fuera una mesa pequena, hacer un cenador en el que se pudieran sentar y…

En algun momento en medio de todo empezaron a caer lagrimas de los ojos de Virginia. Perlas silenciosas y transparentes que le corrieron por las mejillas y mojaron el almohadon. Sin hipidos, solo lagrimas que caian, ?joyas de tristeza… o de alegria?

Lacke se callo. Virginia apreto su mano con fuerza.

Despues Lacke salio al pasillo, consiguio con una buena dosis de persuasion y una buena dosis de ruegos hacer que el personal pusiera una cama extra en la habitacion. Lacke la movio de manera que quedo justo al lado de la de Virginia. Luego apago la luz, se quito la ropa y se metio bajo las tiesas sabanas, busco y encontro la mano de ella.

Estuvieron asi, en silencio, mucho tiempo. Luego vinieron las palabras:

– Lacke. Te quiero.

Y Lacke no contesto. Dejo que las palabras flotaran en el aire. Que se inflamaran y crecieran hasta convertirse en una manta grande y roja que planeara sobre la habitacion, se posara sobre el y lo mantuviera caliente toda la noche.

4.23, lunes por la manana, plaza de Islandstorget.

Algunas personas proximas a la calle Bjornsonsgatan son despertadas por unos fuertes gritos. Alguien llama a la policia creyendo que es un bebe el que grita. Cuando la policia llega al lugar, diez minutos mas tarde, los gritos han dejado de oirse. Registran la zona y encuentran varios gatos muertos. Algunos aparecen con las extremidades separadas del cuerpo. La policia anota el nombre y el numero de telefono de los gatos que llevan collar con la intencion de ponerse en contacto con sus duenos. Llaman a los servicios de limpieza del ayuntamiento para que despejen la zona.

Media hora hasta la salida del sol.

Eli esta sentado en el sofa del cuarto de estar. Ha permanecido en casa toda la noche, la madrugada. Ha empaquetado lo que se puede empaquetar.

Manana por la tarde, tan pronto como oscurezca, ira a una cabina, pedira un taxi. Desconoce a que numero tiene que llamar, pero probablemente eso es algo que todo el mundo sabe. No tiene mas que preguntar. Cuando llegue el taxi cargara sus tres cajas en el maletero y le pedira al taxista que le lleve…

?Adonde?

Eli cierra los ojos, intenta imaginarse un lugar en el que le gustaria estar.

Como siempre, lo primero que aparece es la imagen de la casita en donde vivia con sus padres, sus hermanos. Pero ha desaparecido. En las afueras de Norrkoping, en el lugar donde estaba, hay ahora una rotonda. El arroyo en el que su madre aclaraba la ropa se ha secado, se ha convertido en una hondonada al lado del arcen.

Eli tiene mucho dinero. Podria pedirle al taxista que condujera a cualquier sitio, tan lejos como la oscuridad se lo permitiera. Hacia el norte. Hacia el sur. Sentarse en el asiento de atras y decirle que condujera hacia el norte por dos mil coronas. Luego bajarse del taxi. Empezar de nuevo. Encontrar a alguien que…

Eli echa la cabeza para atras, gritando hacia el techo:

– ?No quiero!

Las polvorientas telaranas se balancean un poco con el aire que expulsa al gritar. El sonido se ahoga en la habitacion cerrada. Eli se lleva las manos a la cara, apretando las yemas de los dedos contra los parpados. Siente en el cuerpo la proximidad del amanecer como un desasosiego. Susurra:

– Dios. ?Dios? ?Por que no puedo yo tener nada? ?Por que no puedo…?

Lleva anos repitiendo la misma pregunta.

?Por que no puedo vivir? Porque deberias estar muerto.

Solamente una vez desde que se contagio habia encontrado a otra persona portadora. Una mujer mayor. Igual de cinica y de estropeada que el hombre de la peluca. Pero Eli tuvo entonces respuesta a una pregunta que le habia tenido preocupado.

– ?Somos muchos?

La mujer, meneando la cabeza, dijo con fingida tristeza:

– No. Somos muy pocos, muy pocos.

– ?Por que?

– ?Por que? Pues porque la mayoria se suicida, claro. Eso te lo puedes imaginar. Tan duuuro de sobrellevar, huy, huy, huy -agito las manos y anadio con voz chillona-: Ooooh, yo no puedo tener muertos sobre mi conciencia.

– ?Podemos morir?

Вы читаете Dejame entrar
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату