uno de los hombros de Hakan. Luego tomo impulso apoyandose contra la pared y se arrojo hacia delante haciendo todo lo posible para que Hakan perdiera el equilibrio.

Lo consiguio.

Hakan dio un pequeno paso hacia un lado y cayo contra la puerta del refugio. La rendija que Eli habia visto como una linea negra se ensancho mientras la puerta se abria hacia dentro y Hakan rodaba buscando apoyo con las manos dentro de aquella oscuridad. Al mismo tiempo, Eli se cayo boca abajo en el pasillo, consiguiendo frenar antes de que su cara chocara contra el suelo; despues se arrastro hacia la puerta y agarro el volante inferior del cierre.

Hakan estaba tendido en el suelo cuando Eli empujo la puerta y giro los volantes, cerrando. Luego se arrastro hasta el local del sotano, busco el palo y lo trabo entre las ruedas para que no se pudiera abrir desde dentro.

Eli siguio concentrando todas sus energias en curarse y comenzo con bastante dificultad a tratar de salir del sotano. Un reguero de la sangre que salia de su oreja le seguia desde el refugio. Cuando alcanzo la puerta se encontraba ya tan restablecido que pudo levantarse. Enderezo el cuerpo y, con las piernas temblorosas, subio las escaleras.

Descansar, Descansar, Descansar.

Empujo la puerta y se encontro a la luz del farol del portal. Estaba destrozado, humillado y la salida del sol amenazaba en el horizonte.

Descansar, Descansar, Descansar.

Pero tenia que… exterminarlo. Y habia solamente una manera de que aquello funcionara: Fuego. Tambaleandose, salio del patio hasta el unico lugar donde sabia que el no podia encontrarle.

7.34, lunes por la manana, Blackeberg.

Salta la alarma del supermercado ICA en la calle Arvid Mornes. La policia llega once minutos mas tarde y se encuentra el cristal del escaparate roto. El dueno de la tienda, que vive al lado, se halla presente. Manifiesta que, desde su ventana, ha visto abandonar el lugar corriendo a una persona muy joven, morena. Se inspecciona la tienda sin que al parecer falte nada.

7.36, amanece.

Las persianas del hospital eran mucho mejores, cerraban mejor que las suyas. Solo por un sitio estaban las lamas un poco estropeadas y dejaban filtrar un hilo de la luz de la manana que dibujaba un angulo de color gris sucio en el techo oscuro.

Virginia estaba tendida, rigida, en la cama mirando la linea gris que oscilaba cada vez que un golpe de viento hacia vibrar la ventana. Luz tenue, reflejada. No mas que una leve irritacion, un grano de arena en el ojo.

Lacke sorbia mocos y roncaba en la cama de al lado. Habian permanecido despiertos mucho tiempo, hablando. Recuerdos, mas que nada. Hacia las cuatro de la manana Lacke se habia quedado finalmente dormido, todavia con la mano de ella en la suya.

Habia tenido que liberar su mano de la de Lacke una hora mas tarde, cuando entro una enfermera para controlar la presion de la sangre; le parecio que todo estaba bien y los dejo, echando una mirada de reojo bastante tierna a Lacke. Virginia habia oido como habia insistido Lacke para poder quedarse, la razon que habia dado. De ahi, probablemente, la tierna mirada.

Virginia estaba ahora con las manos cruzadas sobre el pecho, luchando contra el impulso de su cuerpo de… cerrarse. Dormir no era siquiera la palabra apropiada. Tan pronto como dejaba de concentrarse conscientemente en la respiracion, esta se paraba. Necesitaba estar despierta.

Esperaba que entrara una enfermera antes de que Lacke se despertara. Si. Lo mejor seria que el pudiera dormir hasta que todo hubiera pasado.

Pero eso seria esperar demasiado.

El sol alcanzo a Eli a la entrada del patio, una tenaza al rojo que agarro su oreja lacerada. De forma instintiva se echo hacia atras para permanecer dentro de la sombra del arco, abrazando las tres botellas de alcohol de quemar contra el pecho, como para protegerlas tambien a ellas del sol.

Diez pasos mas alla estaba su portal. A veinte, el de Oskar, y a treinta, el de Tommy.

Imposible.

No. Si hubiera estado fuerte y sano posiblemente se hubiera atrevido a intentar entrar por el portal de Oskar atravesando el chorro de luz que aumentaba su potencia a cada segundo que esperaba. Pero por el de Tommy no. Y menos ahora.

Diez pasos. Despues estare en el portal. La ventana grande de la escalera. Y si tropiezo… Si el sol…

Eli echo a correr.

El sol se lanzo sobre el como un leon hambriento, mordiendole la espalda. A punto estuvo de perder el equilibrio empujado por la fuerza fisica, ensordecedora del sol. La naturaleza escupia su aversion hacia su transgresion. No exponerse a la luz del sol ni siquiera por un instante

Quemaba. La espalda de Eli borboteaba como el aceite caliente cuando alcanzo el portal y abrio. El dolor casi le hizo desmayarse y subio las escaleras a ciegas, como drogado; no se atrevia a abrir los ojos por miedo a que se le derritieran.

Se le cayo una de las botellas, la oyo rodar por el suelo. Nada que hacer. Con la cabeza agachada, una mano abrazando las dos que quedaban, la otra en el pasamanos, subio las escaleras cojeando. Llego al rellano. Quedaba un tramo.

A traves de la ventana el sol le dio un ultimo zarpazo en la nuca; trato de morderlo, lo mordio despues en las piernas, las pantorrillas, los talones mientras subia los peldanos. Estaba ardiendo. Lo unico que faltaba eran las llamas. Consiguio abrir su puerta, cayo en la agradable, fresca oscuridad que habia dentro. Cerro de golpe. Pero no estaba del todo oscuro.

La puerta de la cocina estaba abierta y alli no habia mantas en la ventana. Esta luz era, a pesar de todo, mas debil y mas gris que aquella otra a la que acababa de exponerse y, sin dudarlo, tiro las botellas al suelo y siguio. La luz le aranaba la espalda de una forma relativamente carinosa mientras se arrastraba a lo largo del pasillo hacia el cuarto de bano y el hedor a carne quemada le llenaba la nariz.

Nunca volvere a estar entero.

Estiro el brazo, abrio la puerta del cuarto de bano y se deslizo dentro de la compacta oscuridad. Aparto unos bidones de plastico, cerro y echo el pestillo.

Antes de meterse en la banera alcanzo a pensar:

No he cerrado la puerta de fuera.

Pero era demasiado tarde. El sueno lo desconecto en el mismo instante en que se sumergio en la humeda oscuridad. De todos modos, no habria tenido fuerzas.

Tommy estaba sentado sin moverse, apretado contra el rincon. Contuvo la respiracion hasta que empezaron a zumbarle los oidos y una lluvia de estrellas cruzo la noche ante sus ojos. Cuando oyo la puerta del sotano golpear de nuevo se atrevio a soltar el aire en un jadeo prolongado que reboto a lo largo de las paredes de hormigon, como un eco.

Todo estaba en silencio. La oscuridad era tan grande que tenia masa, peso.

Se llevo una mano a la cara. Nada. Ninguna diferencia. Se froto la cara como para asegurarse de que realmente existia. Si. Bajo los dedos sintio su nariz, sus labios. Irreales. Aparecian bajo sus dedos, desaparecian.

La pequena figura que tenia en la otra mano parecia mas viva, mas

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