cuando aun se hallaba a medio camino del lanzamiento que…
… y cuando la afilada esquina de piedra golpeo la sien de aquel ser con una fuerza que se convirtio en un calambre a lo largo del brazo de Tommy, el triunfo ya se habia instalado en el. No fue mas que una confirmacion de que el craneo se habia hecho pedazos con un estallido de hielo roto. Un liquido frio salpico la cara de Tommy y el ser se derrumbo en el suelo.
El muchacho se quedo de pie, resollando. Miro el cuerpo que estaba reventado en el suelo.
Si. Como una lapida funeraria minuscula, medio volcada, emergia del cuerpo la polla de aquel ser, y Tommy, quieto, miraba esperando que cayera. Pero no lo hizo. Tommy queria reirse, pero le dolia demasiado la garganta.
Sintio un dolor punzante en el dedo pulgar. Miro hacia abajo. El encendedor habia empezado a quemarle la piel del dedo que apretaba la palanca del gas. Instintivamente solto, pero el dedo se habia quedado cerrado espasmodicamente sobre la palanca.
Inclino el encendedor hacia otro lado. Aun asi no queria apagarlo. Aun asi no queria quedarse a oscuras con ese… Un movimiento.
Y Tommy sintio que algo esencial, algo que el necesitaba para ser Tommy, le abandonaba cuando aquel ser volvio a levantar la cabeza, volvio a ponerse en pie.
Y Tommy golpeo otra vez. Y otra mas.
Despues de un rato le empezo a parecer realmente divertido.
Lunes 9 de noviembre
Morgan paso al lado del vigilante y agito una tarjeta que habia caducado hacia medio ano mientras que Larry, con buen sentido del deber, se paro, saco su arrugada tarjeta prepago y dijo:
– Angbyplan.
El vigilante alzo los ojos del libro que estaba leyendo, sello dos tickets. Morgan se reia cuando Larry llego hasta el y empezaron a bajar las escaleras.
– ?Por que cojones haces eso, eh?
– ?Que? ?Sellar?
– Si. Te van a dar por el culo igual.
– No es eso.
– ?Que es entonces?
– Yo no soy como tu, ?vale?
– Pero, ?que dices?… el tio estaba sentado y… habrias podido ensenarle una foto del rey sin que hubiera reaccionado.
– Si, si. No hables tan alto, joder.
– ?Que crees, que viene detras de nosotros o que?
Antes de abrir las puertas que daban al anden, Morgan, haciendo bocina con las manos, grito en direccion a la entrada de la estacion:
– ?Alarma! ?Alarma! ?Viajero sin billete!
Larry se largo, dio unos pasos hacia el anden. Cuando Morgan llego a su altura, le dijo:
– Eres como un crio, ?lo sabes?
– Por supuesto. Ahora vamos a ver: ?que fue lo que paso?
Larry habia llamado por la noche a Morgan para contarle un poco de lo que Gosta le habia dicho por telefono a el diez minutos antes. Habian quedado en encontrarse por la manana, temprano, a la entrada del metro, para ir al hospital.
Ahora se lo volvia a contar otra vez. Virginia, Lacke, Gosta, los gatos. La ambulancia en la que Lacke la acompano. Lo iba bordando con detalles de su cosecha, y, antes de que hubiera terminado, llego el metro en direccion al centro. Subieron, consiguieron una ventanilla para ellos solos y Larry termino la historia con:
– … y entonces se pusieron en marcha con las sirenas sonando a toda pastilla.
Morgan asintio, se mordio la una de uno de los pulgares mirando a traves de la ventanilla mientras el tren salia del tunel y paraba en Islandstorget.
– ?Pero por que cojones se lio aquello de esa manera?
– ?Con los gatos? No se. Se volverian locos o algo asi.
– ?Todos? ?Al mismo tiempo?
– Si. ?Se te ocurre algo mejor?
– No. Mierda de gatos. Lacke estara ahora totalmente hundido.
– Mmm. No andaba precisamente muy boyante ultimamente.
– No -Morgan suspiro-. Es una pena lo de Lacke, la verdad. Deberiamos… si, no se. Hacer algo.
– ?Y de Virginia?
– Si, si, si. Pero estar herido…, o sea, enfermo. Es lo que es, ?no? Uno esta alli ingresado. Lo jodido es estar al lado y… no, no se, pero el estaba bastante… ultimamente, cuando… ?de que disparates hablaba? ?De hombres lobo?
– De vampiros.
– Si. No se puede decir que sea propiamente un indicio de que alguien se encuentra a tope, ?no?
El metro se paro en Angbyplan. Cuando las puertas se cerraron, Morgan dijo:
– Bueno, pues eso. Ahora estamos en el mismo barco.
– Creo que no son tan duros si uno
– Tu lo crees. Pero no lo sabes.
– ?Has visto las cifras? Del Partido Comunista.
– Si, si. Mejoraran hasta las elecciones. Hay mucho socialdemocrata que, a la chita callando, cuando se ven con la papeleta en la mano pues votan con el corazon.
– Eso es lo que tu crees.
– No. Lo se. El dia que el Partido Comunista salga del Parlamento, ese dia empezare a creer en los vampiros. Aunque esta claro: conservadores siempre hay. Bohman y compania, ya sabes. Ahi tienes a las verdaderas sanguijuelas…
Morgan puso en marcha uno de sus monologos. Larry dejo de escucharle en algun punto cerca de Akeshov. Fuera de los invernaderos habia un policia mirando hacia el metro. Larry sintio una punzada de inquietud al pensar que habia sellado pocos tickets, pero desecho inmediatamente aquel pensamiento cuando recordo
El agente parecia bastante aburrido. Larry se relajo; algunas palabras sueltas del discurso de Morgan le daban vueltas en la cabeza mientras seguian traqueteando hacia Sabbatsberg.
Las ocho menos cuarto y todavia ninguna enfermera. La raya de color
