instante su sentido del oido se transformo en sentido de la vista y
Mientras que el, con ayuda de los pies, se arrastraba hacia atras, hacia la pared, el cuerpo de al lado profirio un breve sonido:
– … aaa…
Y Tommy vio
El cadaver tenia que haber tropezado con la pila de cajas porque se oyeron ruidos sordos, estrepito de radiocasetes que caian al suelo mientras Tommy se empotraba contra la pared, golpeandose la parte posterior de la cabeza de tal manera que el cerebro se le lleno de un zumbido blanco. A traves del zumbido oyo el ruido de unos pies descalzos y entumecidos que se movian por el suelo, buscando.
Eso precisamente. El no estaba aqui. No se veia a si mismo, no veia a quien emitia los sonidos. Asi que no eran mas que sonidos. No era mas que algo que el escuchaba sentado mientras miraba fijamente la tela negra de los altavoces. Esto era algo que no existia.
No queria pensar en la cara,
Algo de la cara que se habia agitado a la luz del encendedor.
El cuerpo se aproximaba. No solo oia los pasos cada vez mas cerca como un rozon contra el suelo. No, podia sentir su presencia como una sombra mas oscura que la oscuridad.
Se mordio el labio inferior hasta que noto el sabor de la sangre en la boca, cerro los ojos. Vio sus dos ojos desaparecer de la imagen como dos…
Un soplo debil sobre su cara cuando una mano agito el aire.
No estaba seguro, pero la masa que habia encima de los hombros de aquel ser no tenia ojos.
Cuando la mano volvio a volar, Tommy sintio en la mejilla la caricia del aire desplazado una decima de segundo antes de que le alcanzara, y tuvo tiempo de girar la cabeza de forma que la mano solo le rozo el pelo. Completo el movimiento y se tiro al suelo de bruces, empezo a reptar moviendo las manos por delante del cuerpo, nadando en seco.
Algo se le clavo en la mejilla. Sintio una nausea en el estomago cuando comprendio que se trataba de la una del pie de aquel ser, pero rapidamente se echo a rodar para no encontrarse en el mismo lugar cuando llegaran las manos a buscarlo.
Se le escapo un bufido. Trato de evitarlo, pero no pudo. La saliva le salia a chorros por la boca y de su garganta destrozada llegaron hipidos de risa y de llanto, sollozos, mientras las manos, dos radares, seguian barriendo el suelo en busca de la unica ventaja que el quiza, quiza tenia sobre la oscuridad que lo queria atrapar.
Algo sucedio.
En el mismo instante en que Tommy sintio la mano de aquel ser tanteando su pie, la estancia se bano durante una fraccion de segundo de una luz azulada, como iluminada por el flash de una camara, y Tommy vio realmente, durante esa fraccion de segundo, las cajas volcadas, la vasta estructura de las paredes, el paso hacia el almacen.
Y el encendedor.
Estaba solo a unos metros de su mano derecha, y cuando la oscuridad se cernio de nuevo a su alrededor tenia la posicion del mechero grabada en la retina. Libero el pie de la mano de aquel ser, estiro la mano y cogio el encendedor, lo agarro bien, se puso en pie de un salto.
Sin pararse a pensar si no seria demasiado pedir, empezo a recitar, para sus adentros, una nueva peticion:
Encendio el mechero. Un fogonazo, parecido al que acababa de experimentar; luego, la llama amarilla con su centro azul.
El ser estaba quieto, volvio la cabeza hacia la luz. Empezo a caminar en direccion a ella. La llama oscilo cuando Tommy dio dos pasos de lado y llego hasta la puerta. El ser se paro donde Tommy habia estado tres segundos antes.
Si hubiera podido alegrarse, lo habria hecho. Pero a la debil luz del encendedor todo se volvio despiadadamente real. Ya no era posible evadirse en la fantasia de que ni siquiera se encontraba alli, de que esto no le ocurria a el.
Estaba encerrado en un cuarto insonorizado junto con lo que mas miedo le daba. Algo hizo que sintiera un vuelco en el estomago, pero no habia nada mas que expulsar. Solo salio un pequeno pedo y aquel ser volvio de nuevo la cabeza, hacia el.
Tommy empujo el volante de la cerradura con la mano que tenia libre de manera que la que sujetaba el encendedor temblo, y la luz volvio a apagarse. El volante no se movia, pero Tommy habia tenido tiempo de ver por el rabillo del ojo como el ser venia hacia el y se tiro lejos de la puerta, hacia la pared en la que habia estado sentado antes.
Sollozo, se sorbio los mocos.
Sacudio la cabeza, encendio el mechero otra vez. Alli, delante de el, estaba la estatua. Se agacho, la cogio y dio un par de saltos a un lado; continuo hacia la otra pared. Vio como el ser buscaba a tientas con las manos en el espacio que el habia abandonado.
El encendedor en una mano, la estatua en la otra. Abrio la boca para decirlo, pero no salio mas que un susurro silbante:
– Anda, ven…
El ser respondio, se volvio y fue hacia el.
Tommy levanto el trofeo de Staffan como si fuera un mazo, y, cuando el ser se encontraba a medio metro de el, lo lanzo contra su cara.
Como en un penalti perfecto en el futbol, cuando uno nota en el mismo instante en que el pie toca el balon que esto… esto va a dar justo en la escuadra, de esa forma sintio Tommy
