Oskar colgo el auricular, cogio la cartera y se fue a la escuela. No sentia nada.

Faltaban cinco minutos hasta que empezaran las clases y algunos alumnos estaban en el pasillo, fuera del aula. Oskar dudo un momento, luego se echo la cartera a la espalda y se dirigio hacia la clase. Todas las miradas se volvieron hacia el.

Linchamiento. Abucheo colectivo.

Si, se habia temido lo peor. Evidentemente, todos sabian lo que le habia pasado a Jonny el jueves, aunque no vio la cara de Jonny entre los reunidos, pero claro, la que oyeron el viernes fue la version de Micke. Micke si que estaba alli, estaba y sonreia con su sonrisa idiota, como de costumbre.

En vez de aminorar la marcha, prepararse de alguna manera para escapar, acelero el paso, fue rapidamente hacia el aula. Se sentia vacio por dentro. Ya no se preocupaba por lo que sucedia. No tenia importancia.

Y logicamente ocurrio el milagro: el mar se abrio.

El grupo que estaba fuera se disperso, abriendo camino a Oskar hasta la puerta. El, en realidad, no se habia esperado otra cosa. Tanto si era porque irradiaba fuerza o porque era un paria maloliente al que habia que evitar, eso era lo de menos.

El ahora era de otra especie. Los otros lo notaban y se apartaban.

Oskar entro en la clase sin mirar a los lados, se sento en su pupitre. Oyo el murmullo de fuera, del pasillo, y despues de un par de minutos los demas entraron en tromba. Johan levanto el pulgar al pasar al lado del pupitre de Oskar. Oskar se encogio de hombros.

Luego llego la maestra, y cinco minutos despues de que hubiera empezado la clase aparecio Jonny. Oskar habia creido que tendria algun tipo de vendaje en la oreja, pero no. La oreja sin embargo estaba amoratada, hinchada y parecia como si no perteneciera al cuerpo.

Jonny se sento en su sitio. No miro a Oskar, ni a nadie.

Esta avergonzado.

Si, asi era. Oskar volvio la cabeza para mirar a Jonny, que estaba sacando un album de fotos de la cartera y metiendolo en su pupitre. Y vio que Jonny tenia las mejillas muy rojas, a juego con la oreja. A Oskar le dieron ganas de sacarle la lengua, pero se contuvo.

Demasiado infantil.

Los lunes, Tommy no empezaba las clases hasta las diez menos cuarto, asi que Staffan se levanto a las ocho y tomo una taza rapida de cafe antes de bajar a hablar un poco en serio con el chico.

Yvonne se habia ido al trabajo; Staffan tenia que presentarse a las nueve en Judarn para, ya bajo minimos, seguir rastreando el bosque, aunque se suponia que no daria ningun resultado.

Bueno, era agradable estar fuera y parecia que el tiempo iba a ser bueno. Aclaro la taza de cafe bajo el grifo, se paro a pensar un momento, luego se puso el uniforme. Habia sopesado la idea de bajar a ver a Tommy con ropa de calle, hablar con el como una persona normal, como si dijeramos. Pero, bien pensado, aquello era estrictamente una cuestion policial, vandalismo, y, ademas, el uniforme era un manto de autoridad de la que el, evidentemente, tampoco creia carecer en condiciones normales, pero… si.

Ademas era mas practico estar ya vestido, puesto que tenia que ir luego al trabajo. Asi que Staffan se puso el uniforme, la cazadora de invierno, se miro en el espejo para comprobar que impresion daba y le parecio bien. Luego cogio la llave del sotano, que Yvonne le habia dejado encima de la mesa de la cocina, salio, cerro la puerta, echo una mirada a la cerradura (deformacion profesional) y bajo las escaleras, abrio la puerta del sotano.

Y hablando de deformaciones profesionales…

Aqui habia algun fallo con la cerradura. No presentaba resistencia al girar la llave, no habia mas que abrir. Se agacho, reviso el mecanismo.

Claro. Una bolita de papel.

Un truco clasico entre los ladrones; bajo cualquier pretexto visitar el lugar donde querian dar el golpe, manipular la cerradura y luego esperar a que el dueno no lo notara cuando abandonara el lugar.

Staffan saco la punta de su navaja y saco la bolita de papel. Tommy, claro.

No se paro a pensar para que iba a manipular Tommy la cerradura de una puerta de la que tenia llave. Tommy era un ladron que estaba alli, y esto era un truco de ladron. Luego: Tommy.

Yvonne le habia indicado cual era el trastero, y mientras Staffan avanzaba hacia alli, iba preparando en la cabeza el discurso que le iba a echar. Habia pensado ir un poco de colega, tomarselo con calma, pero lo de la cerradura le habia vuelto a poner de mal humor.

Le iba a explicar a Tommy -explicar, no amenazar- lo de las carceles de menores, lo de asuntos sociales, la edad a la que podian ser condenados y todo eso. De manera que comprendiera en que carrera estaba empezando a meterse.

La puerta del trastero estaba abierta. Staffan echo un vistazo dentro. Vaya. El zorro ha abandonado la cueva. Luego vio las manchas. Se agacho, paso el dedo sobre ellas.

Sangre.

El edredon de Tommy reposaba encima del sofa; tambien alli habia unas pocas manchas de sangre. Y el suelo estaba, lo veia ahora que se fijaba atentamente, lleno de sangre.

Aterrado, salio del trastero.

Ante sus ojos tenia ahora… un escenario donde se habia cometido un crimen. En vez del discurso que pensaba echar, su cabeza empezo a pasar las hojas del libro con las normas para el tratamiento de los lugares en que se hubiera producido un crimen. Se lo sabia de memoria, pero mientras localizaba los parrafos

Salvaguardar el material de tal indole que pueda desaparecer… anotar la hora… evitar contaminar los lugares donde quepa la posibilidad de poder encontrar restos de tejidos

oyo un debil susurro detras de el. Un susurro intercalado de golpes amortiguados.

Habia un palo trabado en los volantes de la cerradura del refugio. Se acerco a la puerta, escucho. Si. El susurro, los golpes venian de alli dentro. Sonaba casi como una… misa. Una letania recitada de la que el no podia entender las palabras.

Satanistas…

Un pensamiento tonto, pero cuando miro el palo que estaba puesto en la puerta, la verdad es que sintio miedo, porque se fijo en la punta. Unas lineas pegadas de color rojo oscuro que se extendian unos diez centimetros sobre el propio palo. Igual, exactamente igual a la hoja de un cuchillo cuando habia sido usada en un acto violento y no se habia secado del todo.

Los susurros al otro lado de la puerta continuaban.

?Pedir refuerzos?

No. Quiza se estuviera cometiendo algun acto delictivo ahi dentro y se consumara mientras el corria a llamar. Tendria que arreglarselas solo.

Desabrocho la funda de la pistola para tener esta a mano, saco la porra. Con la otra mano extrajo un panuelo del bolsillo, lo puso con cuidado en un extremo del palo y empezo a

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