emprendido el camino a casa cuando oyo su voz desde fuera de la escuela.
– Psst. ?Oskar!
Bajo las escaleras y Eli salio de la sombra. Habia estado alli esperando. Entonces seguramente habria oido como el se habia despedido de los otros y ellos le habian contestado como si fuera una persona absolutamente normal.
El entrenamiento habia ido bien. No era tan enclenque como creia, aguantaba mas que otro par de chicos que ya habian ido varias veces. Su preocupacion por que el maestro fuera a interrogarle por lo ocurrido en el hielo fue infundada. Solo le habia preguntado:
– ?Quieres hablar de ello?
Y cuando Oskar nego con la cabeza fue suficiente.
La piscina era otro mundo, distinto de la escuela. El maestro era menos exigente y los otros chicos no se metian con el. Lo cierto era que Micke no se habia presentado. ?Tendria Micke
Fue al encuentro de Eli.
– Hola.
– Buenas.
Sin decir nada al respecto, habian cambiado la formula de saludo. Eli llevaba puesta una camisa a cuadros demasiado grande para ella y parecia como… encogida de nuevo. La piel seca y la cara mas delgada. Ayer por la tarde ya habia visto Oskar los primeros cabellos blancos, y hoy tenia mas.
Cuando estaba sana, a Oskar le parecia que era la chica mas bonita que habia visto. Pero ahora… no se podia ni comparar. Nadie tenia ese aspecto. Los enanos. Pero los enanos no eran tan delgados, no habia ninguno asi. Daba las gracias porque ella no hubiera aparecido cuando estaban los otros chicos.
– ?Que tal? -pregunto Oskar.
– Regular.
– ?Vamos a hacer algo?
– Pues claro.
Fueron hacia casa, hacia el patio, el uno al lado del otro. Oskar tenia un plan. Iban a sellar un pacto. Si se asociaban, Eli se pondria bien. Una idea sacada de la magia, inspirada en los libros que leia. Porque la magia… la magia
Entraron en el patio. Oskar rozo con la mano el hombro de Eli.
– ?Vamos a mirar al cuarto de la basura?
– Vaaale.
Entraron por el portal de Eli y Oskar abrio la puerta del sotano.
– ?No tienes llaves del sotano? -pregunto el.
– No lo creo.
El sotano estaba totalmente a oscuras. La puerta golpeo con fuerza tras ellos. Se quedaron quietos el uno al lado del otro, respirando. Oskar susurro:
– Eli, ?sabes? Hoy… Jonny y Micke intentaron tirarme al agua. En un agujero en el hielo.
– ?No! Tu…
– Espera. ?Sabes lo que hice? Tenia una rama, una rama grande. Le di con ella a Jonny en la cabeza con tanta fuerza que sangro. Tuvo una conmocion cerebral, lo llevaron al hospital. Pero no me tiraron al agua. Yo… lo golpee.
Se quedaron en silencio unos segundos. Luego Eli dijo:
– Oskar.
– ?Si?
– ?Yupi!
Oskar se estiro hasta el interruptor de la luz, queria verle la cara. Encendio. Ella le miro directamente a los ojos y Oskar vio sus pupilas. Por unos instantes, antes de que se acostumbraran a la luz, eran como esos cristales con los que estaban trabajando en fisica, como se llamaban… elipticos.
Eli parpadeo. Las pupilas estaban normales de nuevo.
– ?Que pasa?
– Nada. Ven…
Oskar fue hasta el cuarto de la basura y abrio la puerta. El saco estaba casi lleno, hacia tiempo que no lo vaciaban. Eli se apreto a su lado y rebuscaron en la basura. Oskar encontro una bolsa con botellas vacias cuyos cascos podian dar algo de dinero. Eli, una espada de juguete de plastico, la blandio en el aire y dijo:
– ?Vamos a mirar en los otros?
– No, Tommy y los otros a lo mejor estan alli.
– ?Quienes son?
– Ah, unos chicos mayores que tienen un cuarto en el que… se reunen por las tardes.
– ?Son muchos?
– No, tres. La mayoria de las veces solo Tommy.
– Y son peligrosos.
Oskar se encogio de hombros.
– Entonces podriamos mirarlo.
Fueron juntos hasta la puerta de la escalera de Oskar, en el siguiente pasillo del sotano, por la puerta de Tommy. Cuando Oskar ya estaba con la llave en la mano, a punto de abrir la ultima puerta, dudo. ?Y si estaban alli? ?Si veian a Eli? Si… ocurria algo que el no fuera capaz de manejar. Eli blandia la espada de plastico delante de ella.
– ?Que pasa?
– Nada.
Abrio. Nada mas entrar en el pasillo oyeron la musica que venia del trastero del sotano. Volviendose, susurro:
– ?Estan aqui! Vamonos. Eli se detuvo, olfateo.
– ?A que huele?
Oskar comprobo que no se movia nadie al fondo del pasillo, olisqueo. No noto nada aparte de los olores normales del sotano. Eli dijo:
– A pintura. A pegamento.
Oskar olio de nuevo. El no notaba nada, pero sabia de que se trataba. Cuando se volvio hacia Eli para llevarsela fuera de alli vio que ella estaba haciendo algo en la cerradura de la puerta.
– Venga, vamonos. ?Que haces?
– Yo solo…
Mientras Oskar abria la puerta del siguiente pasillo del sotano, el camino de retirada, la puerta se cerro tras ellos. No sono como de costumbre. No hizo clic. Solo un suave sonido metalico. En el camino de vuelta hasta
En su propio sotano se volvio a sentir seguro. Se puso de rodillas y empezo a contar las botellas vacias que habia en la bolsa de plastico. Catorce cascos de cerveza y uno de alcohol que no se podia devolver.
Cuando alzo la vista para contarle a Eli el resultado, la muchacha
