Iluminacion nocturna.

Manana por la manana le iban a operar la boca y el cuello. Quiza esperaban que saliera algo. Conservaba la lengua, podia moverla dentro de la cavidad cerrada de la boca, chascar la mandibula superior con ella. A lo mejor iba a poder hablar de nuevo, a pesar de que los labios habian desaparecido. Pero no pensaba hablar.

Una mujer, el no sabia si era policia o enfermera, estaba sentada en el rincon a unos metros de el leyendo un libro, vigilandolo.

?Ponen tantos recursos cuando se trata de una persona normal-y-corriente que considera su vida acabada?

Habia comprendido que era valioso, que esperaban mucho de el. Probablemente estarian en ese momento sentados rebuscando en viejos archivos casos que esperaban poder solucionar con el como autor de esos delitos. Habia venido un policia por la manana a tomarle las huellas dactilares. No habia opuesto resistencia. No tenia importancia.

Posiblemente, las huellas dactilares podrian relacionarlo con las muertes tanto en Vaxjo como en Norrkoping. Habia estado intentando recordar como se las habia arreglado, si habia dejado huellas dactilares o de otro tipo. Probablemente si.

Lo unico que le inquietaba era que a traves de todo aquello las personas consiguieran dar con Eli.

Las personas…

Le habian dejado notas en el buzon, lo habian amenazado.

Alguien que trabajaba en Correos y vivia en esa urbanizacion habia soplado a los otros vecinos que tipo de correo y que tipo de peliculas recibia.

Pasaron unos meses antes de que fuera despedido de su trabajo en la escuela. No podian tener a alguien asi entre los ninos. Se habia ido voluntariamente, pese a que probablemente podia haber llevado el asunto al sindicato.

No habia hecho absolutamente nada en la escuela, tan tonto no era.

La campana contra el cobro luego mayor intensidad y, al final, una noche alguien habia lanzado una bomba incendiaria por la ventana de su cuarto de estar. Salio corriendo al jardin en calzoncillos y se quedo parado, mirando, mientras su vida se quemaba.

La investigacion del caso se alargo tanto que no pudo cobrar nada de la empresa aseguradora. Con sus escasos ahorros habia tomado el tren y alquilado una habitacion en Vaxjo. Alli habia empezado a cavarse su propia tumba.

Bebia hasta tal extremo que se emborrachaba con lo que pillara. Alcohol de uso cosmetico, alcohol de quemar. Robaba polvos para fabricar vino al instante y levadura en las tiendas de pintura, se lo bebia todo antes de que hubiera siquiera fermentado.

Estaba fuera de casa todo lo que podia, de alguna manera queria que «las personas» lo vieran morir, dia a dia.

En mitad de la borrachera se volvio algo imprudente, metia mano a los chicos jovenes, le pegaban, acababa en la comisaria. Paso tres dias en prision preventiva y vomito hasta los bofes. Lo soltaron. Continuo bebiendo.

Una tarde, cuando Hakan estaba sentado en un banco a la entrada de un parque de juegos, con una botella de vino fermentado a medias en una bolsa de plastico, llego Eli y se sento a su lado. En mitad de la borrachera, Hakan habia puesto casi al momento la mano en los muslos de Eli. La muchacha habia consentido que la mano siguiera alli, habia cogido la cabeza de Hakan entre sus manos, la habia vuelto hacia ella y le habia dicho:

– Tu vas a estar conmigo.

Hakan farfullo algo acerca de que no tenia dinero para tanta belleza en aquel momento, pero que cuando la situacion economica se lo permitiera…

Eli le habia retirado la mano de su muslo, se habia agachado y habia cogido su botella de vino; la habia tirado diciendo:

– Tu no entiendes. Escucha: vas a dejar de beber ya. Vas a estar conmigo. Me vas a ayudar. Te necesito. Y yo te voy a ayudar a ti.

Despues Eli le habia dado la mano, que Hakan tomo, y se habian ido juntos.

Dejo de beber y entro al servicio de Eli.

Esta le dio dinero para comprarse ropa y para alquilar otro piso. El lo hizo todo sin pararse a pensar si Eli era «mala» o «buena» o cualquier otra cosa. Era guapa, y le habia devuelto su dignidad. Y en momentos excepcionales le habia dado… ternura.

Oia como la vigilante volvia las hojas del libro que estaba leyendo. Probablemente alguna novela de kiosco. En La Republica de Platon «los guardianes» tenian que ser los mas sabios de entre la gente. Pero esto era Suecia en 1981 y aqui leerian probablemente a Jan Guillou.

El hombre del agua, el hombre al que habia hundido en el agua. Una torpeza, claro. Tenia que haber actuado como Eli le habia dicho y haberlo enterrado. Pero nada en ese hombre podia llevarles tras la pista de Eli. Las marcas del mordisco en el cuello les parecerian extranas, pero querrian pensar que se habia desangrado en el agua. Las ropas del hombre estaban…

?El jersey!

El jersey de Eli que Hakan habia encontrado sobre el cuerpo del hombre cuando llego para hacerse cargo de el. Debia haberselo llevado a casa, haberlo quemado, cualquier otra cosa.

En vez de eso lo habia metido en la manga de la cazadora del hombre.

?Como lo interpretarian? Un jersey de nino manchado de sangre. ?Cabia la posibilidad de que alguien hubiera visto a Eli con ese jersey? ?De que alguien pudiera reconocerlo? ?Si lo mostraban en el periodico, por ejemplo? Alguien a quien Eli hubiera encontrado antes, alguien que…

Oskar. El chico del patio.

El cuerpo de Hakan se revolvio inquieto en la cama. La vigilante dejo el libro, lo miro.

– Nada de tonterias ahora.

Eli cruzo la calle Bjornsonsgatan, siguio por el patio entre los edificios de nueve alturas, dos faros monoliticos sobre los agazapados edificios de tres alturas que habia alrededor. No habia nadie en el patio, pero salia luz de las ventanas de la sala de gimnasia; Eli trepo por la escalera de incendios y miro hacia dentro.

Tableteaba la musica que salia de un pequeno magnetofono. Y al ritmo de la musica un grupo de mujeres de mediana edad saltaba torpemente, dando vueltas de tal manera que el suelo de madera retumbaba. Eli se acurruco en los peldanos metalicos de la escalera, puso la barbilla sobre las rodillas contemplando la escena.

Algunas mujeres tenian sobrepeso y sus abundantes pechos botaban bajo los jerseys como si fueran alegres pelotas de jugar a los bolos. Las mujeres saltaban y botaban, levantando tanto las rodillas que la carne temblaba en los pantalones demasiado estrechos. Se movian en circulo, daban palmadas, volvian a saltar. Todo mientras la musica seguia machacando. Sangre caliente y llena de oxigeno fluia a traves de sus musculos sedientos.

Pero eran demasiadas.

Eli salto de la escalera de incendios, aterrizo suavemente sobre el suelo helado, siguio dando la vuelta al polideportivo y se paro fuera del edificio de la piscina.

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