abruptamente hacia la Ensenada del Molino, se sento en el trineo. La Casa del Fantasma era una pared negra al lado de la cuesta, una prohibicion:
Al final de la cuesta brillaban algunas luces del club nautico de la Ensenada de Kvarnviken. Oskar se desplazo unos centimetros mas hacia delante, el desnivel hizo el resto y el trineo empezo a deslizarse. Agarraba el volante con fuerza, queria cerrar los ojos pero no se atrevia, porque entonces podia salirse de la pista, caer por el abrupto precipicio contra la Casa del Fantasma.
Corria cuesta abajo, un proyectil de nervios y musculos tensos. Mas y mas rapido. De la Casa del Fantasma salian brazos deformados que, cubiertos de nieve en polvo, le tiraban del gorro, le rozaban las mejillas.
Puede que no fuera mas que una rafaga de viento, pero en la parte baja de la cuesta se topo con una marana transparente y viscosa que estaba atravesada y bien tensada en medio de la pista, como tratando de detenerlo. Pero iba demasiado rapido.
El trineo atraveso la marana, que se quedo pegada a la cara y al cuerpo de Oskar, luego dio de si, se estiro hasta romperse y cruzo a traves de ella.
En la ensenada de Kvarnviken brillaban las luces. Sentado en su trineo miraba el lugar donde el dia antes por la manana habia derribado a Jonny. Se volvio. La Casa del Fantasma era una fea gualdrapa de chapa.
Tirando del trineo subio de nuevo la cuesta. Se lanzo. Arriba de nuevo. Abajo. No podia dejarlo. Y siguio tirandose. Se estuvo deslizando hasta que su cara se convirtio en una mascara de hielo.
Luego se fue a casa.
No habia dormido mas de cuatro o cinco horas aquella noche, tenia miedo de que llegara Eli por lo que se veria obligado a decir, a hacer, si ella se presentaba: rechazarla. Por eso se habia quedado dormido en el autobus hacia Norrtalje y no se habia despertado hasta que llegaron. En el autobus de Radmanso se mantuvo despierto, jugando al juego de recordar todo lo que pudiera a lo largo del recorrido.
Una casa pintada de amarillo con un molino de viento nevado paso por la ventana. Y asi. En Spillersboda se subio una chica al autobus. Oskar se agarro al asiento de delante. Se parecia un poco a Eli, pero por supuesto no era ella. La chica se sento un par de asientos delante de Oskar. El se quedo mirandole la nuca.
Aquel pensamiento ya se le habia ocurrido a Oskar abajo, en el sotano, cuando estuvo recogiendo las botellas y se seco la sangre de la mano con un trozo de tela del cuarto de la basura, que Eli era una vampira. Eso explicaba un monton de cosas.
Que nunca saliera de dia.
Que pudiera
Ademas de un monton de cosas: la manera de hablar, el cubo, la agilidad, cosas que sin duda
?Puedo entrar? Dime que puedo entrar.
Que necesitara una invitacion para poder entrar en su habitacion, en su cama. Y el la habia invitado. Una vampira. Un ser que vivia de la sangre de los demas. Eli. No habia ni
Oskar vio ante si una multitud de hombres que cruzaban el arco de entrada a Blackeberg, donde el y Eli se habian abrazado, con estacas afiladas en las manos. Entonces sintio miedo por Eli, no queria volver a verla, pero
Tres cuartos de hora despues de que se subiera al autobus en Norrtalje llego a Sodersvik. Tiro de la cuerda y la campanilla sono delante, al lado del conductor. El autobus se paro justo ante la tienda y Oskar tuvo que esperar a que bajara primero una senora mayor a la que conocia pero de la que ignoraba su nombre.
Su padre estaba al pie de la escalera, asintio con la cabeza y dijo: «Hum» a la senora mayor. Oskar bajo del autobus, se quedo un momento parado delante de su padre. La ultima semana habian sucedido cosas que le hacian sentirse mayor. No adulto, pero si mas mayor. Eso se le vino abajo cuando estuvo ante su padre.
Su madre aseguraba que su padre era infantil de una forma equivocada. Inmaduro, incapaz de asumir responsabilidades. Bueno, ella decia tambien cosas buenas de el, pero aquello era un escollo constante. La inmadurez.
Para Oskar, su padre alli, extendiendo los brazos, era la imagen del adulto. Y Oskar cayo en esos brazos.
Su padre olia diferente a todas las demas personas de la ciudad. En su viejo chaleco Helly Hansen remendado con cinta de velero habia siempre la misma mezcla de madera, pintura, metal y, sobre todo, aceite. Esos eran sus olores, pero Oskar no pensaba en ello de aquella manera. Era sencillamente «el olor de su padre». Le gustaba aquel olor y aspiro profundamente por la nariz mientras hundia la cara en el pecho de su padre.
– Si, hola.
– Hola, papa.
– ?Ha ido bien el viaje?
– No, hemos chocado con un alce.
– ?Huy! No me digas.
– Solo es una broma.
– Ya, ya. Bueno. Pero yo me acuerdo de que una vez…
Mientras iban hacia la tienda su padre empezo a contar la historia de como una vez atropello a un alce con un camion. Oskar, que ya habia oido la historia antes, asentia de vez en cuando mirando a su alrededor.
La tienda de Sodervik tenia el mismo aspecto sucio de siempre. Los rotulos y banderines que se habian quedado alli a la espera del proximo verano hacian que todo el lugar se asemejara a un puesto de helados desmesurado. La gran carpa detras de la tienda, donde vendian herramientas para el jardin, muebles para exteriores y cosas por el estilo, tenia el acceso cerrado con unas cuerdas porque ya no era temporada.
En verano, la poblacion de Sodervik se multiplicaba por cuatro. Toda la zona alrededor de la ensenada de Norrtalje, la isla de Lagaro, era un hormiguero de casitas de verano y segundas residencias, y aunque los buzones abajo, hacia la isla de Lagaro, colgaban en hileras dobles de treinta casilleros en cada una, el cartero no tenia que ir casi nunca alli en esta epoca del ano. No habia nadie, no habia correo.
Justo cuando llegaron hasta la moto, su padre termino de contar la historia del alce.
– … asi que tuve que darle un golpe con una palanqueta que tenia para abrir cajones y esas cosas. Justo entre los ojos. El se tambaleo asi y… bueno. No, no fue tan agradable.
– No. Claro.
Oskar se monto sobre el portaequipajes delantero, puso las piernas debajo. Su padre rebusco en el bolsillo del chaleco, saco un gorro.
– Toma. Que se quedan un poco frias las orejas.
– No, si tengo.
