Oskar saco su propio gorro, se lo puso. Su padre se volvio a guardar el otro en el bolsillo.
– ?Y tu? Que se quedan un poco frias las orejas.
Su padre se rio.
– No, yo estoy acostumbrado.
Eso ya lo sabia Oskar. Solo queria chincharle un poco. No podia recordar haber visto nunca a su padre con gorro. Si hacia frio de verdad y soplaba el viento podia ponerse una especie de gorra de piel de oso con orejeras que el llamaba «la herencia», pero nada mas.
Su padre piso el pedal de la moto para ponerla en marcha y esta sono como una motosierra. Dijo algo sobre «el punto muerto» y metio la primera. La moto pego un tiron hacia delante que a punto estuvo de hacer que Oskar se cayera hacia atras y su padre grito: «?el embrague!», y se pusieron en marcha.
Segunda. Tercera. La moto fue cogiendo velocidad mientras cruzaban el pueblo. Oskar iba sentado como un sastre sobre el ruidoso portaequipajes. Se sentia como el rey de todos los reinos de la tierra y habria podido seguir viajando eternamente.
Se lo habia explicado un medico. Los gases que habia aspirado le habian quemado las cuerdas vocales y lo mas probable era que no pudiera volver a hablar normal. Una nueva operacion podria devolverle la capacidad de producir sonidos vocalicos, pero como incluso la lengua y los labios estaban gravemente afectados, serian necesarias nuevas operaciones para restablecer la posibilidad de reproducir las consonantes.
Como viejo profesor de sueco, Hakan no podia dejar de maravillarse con aquel pensamiento: producir la voz por via quirurgica.
Sabia bastante de fonemas y de las minimas unidades del idioma, comunes a muchas culturas, pero nunca se habia parado a pensar en las herramientas propias de este -paladar, labios, lengua, cuerdas vocales- de aquella manera. Tallar el idioma con el bisturi a partir de una materia prima informe, como salian las esculturas de Rodin del marmol bruto.
Y, pese a todo, carecia totalmente de sentido. No pensaba hablar. Ademas, sospechaba que el medico le habia hablado de aquella manera por alguna razon especial. El era lo que llaman una persona propensa al suicidio, por lo que era importante inculcarle una especie de concepcion lineal del tiempo. Devolverle la idea de la vida como un proyecto, como un sueno de futuras conquistas.
Pero el no la compraba.
Si Eli lo necesitaba, podia pensar en vivir. Si no, no. Nada hacia pensar que Eli lo necesitara.
Pero ?como habria podido Eli ponerse en contacto con el en este sitio?
Por las copas de los arboles fuera de la ventana suponia que se encontraba en los pisos de arriba.
Ademas, bien vigilado. Aparte del medico y las enfermeras habia siempre, al menos, un policia cerca. Eli no podia llegar hasta el y el no podia llegar hasta Eli. La idea de fugarse, de ponerse en contacto con Eli por ultima vez se le habia pasado por la cabeza. Pero ?como?
La operacion de garganta habia hecho que pudiera respirar de nuevo, ya no necesitaba estar conectado a un respirador. Sin embargo, la comida no la podia tomar por la via normal (aquello tambien lo iban a arreglar, segun le habia asegurado el medico). El tubo del goteo se movia continuamente de aca para alla dentro de su campo visual. Si lo arrancaba, probablemente empezaria a pitar en algun sitio, y ademas veia tambien sumamente mal. Escaparse rozaba lo impensable.
Una cirugia plastica habia consistido en trasplantarle un trozo de piel de su propia espalda al parpado, para que pudiera cerrar los ojos.
Los cerro.
La puerta de su habitacion se abrio. Tocaba otra vez. Reconocio la voz. El mismo hombre que las otras veces.
– Bueno, bueno -saludo el hombre-. Dicen que de todas formas no podras hablar durante algun tiempo. Es una lastima. Pero el caso es que sigo empenado en que, pese a todo, tu y yo podriamos comunicarnos si tu pusieras un poco de tu parte.
Hakan trato de recordar lo que decia Platon en
– Bueno, ya puedes tambien cerrar los ojos. Eso esta bien. ?Oye? ?Y si empiezo a ser algo mas concreto? Porque me pega a mi que tu a lo mejor
»Te encontraremos, eso tenlo por seguro.
»Asi que… Max. No se por que te quiero llamar Max. Es solo provisionalmente. ?Max? ?Querrias ayudarnos un poco? Si no, tendremos que hacerte una fotografia y quiza publicarla en los periodicos y… bueno, ya sabes. Sera mas lioso. Cuanto mas sencillo si tu hablases… o algo… conmigo
»Tenias un papel con el codigo de Morse en el bolsillo. ?Sabes el alfabeto Morse? Porque en ese caso podemos comunicarnos dando golpecitos.
Hakan abrio el ojo, miro en direccion a las dos manchas oscuras dentro del ovalo blanco y borroso que era la cara del hombre. Este decidio obviamente interpretarlo como una invitacion y siguio:
– Luego esta ese hombre del agua. Esta claro que no fuiste
Hakan cerro el ojo. El policia lanzo un suspiro.
– De acuerdo. Entonces dejaremos que la investigacion siga su curso, pues. ?No quieres decirme algo antes de que me vaya?
El policia estaba a punto de levantarse cuando Hakan alzo una mano. El policia se volvio a sentar. Hakan levanto la mano mas alto. Y le dijo adios con ella.
Al policia se le escapo un bufido, se incorporo y se fue.
Las heridas de Virginia no habian sido graves. El viernes por la tarde pudo abandonar el hospital con catorce puntos y un aposito grande en el cuello y otro algo mas pequeno en la mejilla. Rechazo el ofrecimiento de Lacke para quedarse con ella, para vivir en su casa hasta que se pusiera mejor.
Virginia se acosto el viernes por la noche convencida de que se levantaria para ir a trabajar el sabado por la manana. Su economia no le permitia quedarse en casa.
Pero no le resulto facil conciliar el sueno. El recuerdo del ataque no dejaba de darle vueltas en la cabeza, no podia relajarse. Le parecia ver saliendo de las sombras del techo del dormitorio bultos negros que se abalanzaban sobre ella, alli tendida en la cama y con los ojos bien abiertos. Le picaba la herida del cuello bajo el enorme aposito. Hacia las dos de la madrugada le entro hambre, fue a la cocina y abrio el frigorifico.
Sentia el estomago totalmente vacio, pero al mirar la comida que habia no encontro nada que le apeteciera. Sin embargo, por pura inercia saco pan, mantequilla, queso y leche, lo puso todo sobre la mesa de la cocina.
Se preparo un bocadillo de queso y se lleno un vaso de leche. Luego se
