sento a la mesa y se quedo mirando el liquido blanco del vaso, la rebanada de pan marron con la capa amarilla de queso encima. Parecia asqueroso. No queria comer aquello. Tiro el bocadillo a la basura, la leche al fregadero. En el frigorifico habia una botella de vino blanco que estaba a medias. Se sirvio un vaso, se lo llevo a los labios. Cuando sintio el olor del vino se le quitaron las ganas.

Sintiendose derrotada se puso un vaso de agua del grifo. Al acercarselo a la boca, vacilo. ?El agua sin embargo siempre se podia…? Si. Agua podia beber. Aunque sabia a… moho. Como si todo lo que habia de bueno en el agua lo hubieran quitado y hubieran dejado solo los sedimentos del fondo.

Se acosto de nuevo, estuvo acostada dando vueltas unas horas mas; al final, se quedo dormida.

Cuando se desperto, el reloj marcaba las diez y media. Se tiro de la cama, se puso la ropa en la penumbra del dormitorio. Dios mio. Tenia que haber estado en la tienda a las ocho. ?Por que no la habian llamado?

Espera. La habia despertado el sonido del telefono. Habia estado sonando en su ultimo sueno antes de que se despertara, despues habia dejado de sonar. Si no la hubieran llamado estaria aun durmiendo. Se abrocho la blusa y fue hasta la ventana, levanto la persiana.

La luz le llego como una bofetada en la cara. Retrocedio, alejandose de la ventana y soltando la cuerda de la persiana. Se sento en la cama. Unos rayos de luz se colaban con un ruido aspero y caian atravesados sobre su pie desnudo.

Mil alfileres.

Como si le estuvieran tirando de la piel en dos direcciones distintas al mismo tiempo, un dolor que se extendia sobre la piel expuesta.

?Que me pasa?

Retiro el pie, se puso los calcetines. Puso el pie en la luz de nuevo. Mejor. Solo cien alfileres. Se levanto para ir al trabajo, se sento otra vez. Una especie de… choque.

La impresion al levantar la persiana habia sido terrible. Como si la luz fuera una materia pesada que arrojada contra su cuerpo la sacara de si misma. Lo peor eran los ojos. Dos dedos forzudos que se apretaran contra ellos y amenazaran con sacarlos de sus orbitas. Aun le escocian.

Se froto los ojos con las manos, busco sus gafas de sol en el armario del cuarto de bano y se las puso.

Estaba hambrienta, pero bastaba con que pensara en el frigorifico, en el contenido de la despensa, para que las ganas de desayunar desaparecieran. Ademas no tenia tiempo. Ya iba casi con tres horas de retraso.

Salio, cerro la puerta y bajo las escaleras lo mas rapido que pudo. El cuerpo estaba debil. Puede que fuera un error ir al trabajo, despues de todo. Bueno. La tienda solo estaria abierta cuatro horas mas, y era entonces cuando empezaban a llegar los clientes del sabado.

Ocupada en esas cuestiones no se lo penso dos veces antes de abrir la puerta del portal.

Ahi estaba otra vez la luz.

Le hacia dano en los ojos a pesar de las gafas de sol, como si le echaran agua hirviendo en la cara y en las manos. Lanzo un grito. Metio las manos en las mangas del abrigo, agacho la cabeza y corrio hacia la tienda.

Una vez dentro, se aplacaron rapidamente el escozor y el dolor. La mayoria de las ventanas de la tienda estaban cubiertas de anuncios y papel celofan para que la luz del sol no estropeara los alimentos. Algo de dano si que le hacia de todos modos, pero eso podia ser porque por las ventanas se filtraba algo de claridad, por las rendijas entre los anuncios. Se quito las gafas de sol y se dirigio a la oficina.

Lennart, el encargado de la tienda y su jefe, estaba rellenando algunos impresos, pero alzo la vista cuando ella entro. Virginia se habia esperado algun tipo de reprimenda, pero el solo le dijo:

– Hola, ?que tal estas?

– Bueno… bien.

– ?No deberias estar en casa descansando un poco?

– Si, pero pense que…

– No tenias por que haberlo hecho. Lotten se encargara hoy de la caja. Te he llamado antes, pero como no contestabas, pues…

– ?Entonces no hay nada que hacer?

– Habla con Berit en la charcuteria. Oye, Virginia…

– ?Si?

– Si, que mala suerte todo eso que paso. No se que puedo decir, pero… lo siento. Y entiendo que necesites tomartelo con tranquilidad un tiempo.

Virginia no entendia nada. Lennart no era de los que se apiadaban de las enfermedades ni de los problemas de los demas. Y presentarle de aquella manera su personal condolencia era algo totalmente nuevo. Probablemente seria porque ella tenia un aspecto ciertamente lamentable con la mejilla hinchada y los esparadrapos.

Virginia le contesto:

– Gracias. Ya vere lo que hago -y se fue a la charcuteria.

Paso por las cajas para saludar a Lotte. Habia cinco personas esperando para pasar por la caja de su companera y Virginia penso que deberia abrir otra, a pesar de todo. La cuestion sin embargo era si Lennart queria que ella estuviera en la caja con el aspecto que tenia.

Cuando se acerco a la luz de la ventana no cubierta que habia detras de las cajas volvio a ocurrir lo mismo. La cara se le ponia tirante, los ojos le dolian. No era tan malo como la luz directa del sol fuera, en la calle, pero si bastante molesto. No podria estar alli sentada.

Lotte la vio y la saludo entre dos clientes.

– Hola, lo he leido… ?Que tal estas?

Virginia alzo la mano, moviendola de un lado a otro: asi, asi. ?Leido?

Agarro los periodicos Svenska Dagbladet y Dagens Nyheter, se los llevo a la charcuteria y echo una ojeada rapida a las portadas. Alli no ponia nada. Habria sido demasiado.

La charcuteria estaba al fondo de la tienda, al lado de los lacteos, estrategicamente colocados para que uno tuviera que recorrer toda la tienda hasta llegar a ellos. Virginia se paro al lado de las estanterias repletas de conservas. Le temblaba de hambre todo el cuerpo. Miro detenidamente los botes.

Tomate triturado, champinones, mejillones, atun, raviolis, salchichas, sopa de guisantes… nada. Solo le daba asco.

Berit alcanzo a verla desde la charcuteria, la saludo con la mano. Tan pronto como Virginia llego detras del mostrador Berit la abrazo, toco con cuidado la tirita que llevaba en la mejilla.

– ?Uf! Que pobre.

– No, pero esta…

?Bien?

Se retiro hasta el pequeno almacen detras de la charcuteria. Si dejaba que Berit se arrancara acabaria con una buena perorata acerca del sufrimiento en general y de la maldad en la

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