Sin embargo habia confiado en Lacke. En que algo podria crecer poco a poco. Y al final, un dia… ?Que? Se aprovechaba de su comida y de su calor, pero en realidad no significaba
Camino encogida a lo largo del camino del parque, cobijando su pena. Iba con la espalda encorvada y era como si tuviera alli un demonio que le fuera susurrando cosas terribles al oido.
Justo cuando empezaba a imaginarse que aspecto tendria ese demonio, cayo sobre ella.
Un peso grande se poso en su espalda y cayo de lado sin tiempo de poner las manos. Su mejilla choco contra la nieve y las lagrimas se convirtieron en hielo. El peso seguia alli.
Por un momento creyo que se trataba realmente del demonio de la pena que habia tomado forma y caido sobre ella. Luego llego el dolor del desgarro en el cuello cuando unos dientes afilados se le clavaban en la piel. Consiguio ponerse en pie de nuevo, dando vueltas, intentando quitarse de encima aquello que tenia en la espalda.
Habia algo que le mordia la nuca, el cuello, un chorro de sangre se escurria entre sus pechos. Grito como una loca e intento quitarse aquel animal de la espalda a empujones, continuo gritando mientras volvio a caer en la nieve.
Hasta que algo duro le tapo la boca. Una mano.
En la mejilla, una garra que se clavaba mas y mas en la carne blanda… hasta llegar al hueso del pomulo.
Los dientes dejaron de triturar y oyo un sonido como cuando se sorbe con una paja lo ultimo del vaso. Le cayo un liquido en los ojos y no supo si eran lagrimas o sangre.
Cuando Lacke salio del edificio alto, Virginia no era mas que una figura oscura que se movia a lo lejos en el camino del parque, en direccion a la calle Arvid Mornes. Le oprimia el pecho tras la carrera por las escaleras y el dolor del codo se extendia hasta el hombro. Pese a todo, iba corriendo. Corria cuanto podia. Se le empezo a despejar la cabeza con el aire fresco, y el miedo a perderla lo impulsaba.
Al llegar al recodo donde el «camino de Jocke», como el habia empezado a llamarlo, se encontraba con «el camino de Virginia» se paro y logro tomar aire para llamarla. Ella iba por el camino solo a unos cincuenta metros de el, bajo los arboles.
Justo cuando iba a gritar vio como del arbol caia una sombra sobre Virginia, se posaba en ella y la hacia caer al suelo. El grito se quedo en silbido y echo a correr hacia alli. Queria gritar, pero no tenia aire suficiente como para correr y gritar al tiempo.
Corrio.
Delante de el Virginia se levantaba con un gran fardo en la espalda, girando como si tuviera una joroba enloquecida, y volvio a caer.
No tenia ningun plan, ninguna idea. Solo esta: llegar hasta Virginia y quitarle aquello de la espalda. Estaba tendida en la nieve al lado del camino con esa masa negra agitandose sobre ella.
Llego y empleo las fuerzas que le quedaban en dar una patada directamente al bulto negro. Su pie choco con algo duro y oyo un crujido como cuando el hielo se rompe. El bulto negro cayo de la espalda de Virginia, aterrizo a su lado.
Virginia no se movia, habia manchas oscuras en la nieve. El bulto negro se levanto.
Lacke se quedo mirando el mas dulce de los rostros infantiles enmarcado por una orla de cabellos negros. Un par de ojos grandes, negros, se cruzaron con los de Lacke.
El nino se puso a cuatro patas como un felino, dispuesto a atacar. Su cara se transformo cuando abrio los labios y Lacke pudo ver la hilera de dientes afilados brillando en la oscuridad.
Hubo un par de respiraciones jadeantes. El nino seguia a cuatro patas y Lacke pudo observar entonces que sus pies eran garras, nitidamente perfiladas contra la nieve.
Entonces una mueca de dolor cruzo la cara del pequeno, se puso de pie y echo a correr en direccion a la escuela con pasos largos y rapidos. Unos segundos despues se deslizo en las sombras y desaparecio.
Lacke se quedo alli parpadeando para evitar que el sudor le entrara en los ojos. Luego se tiro al suelo al lado de Virginia. Vio la herida. Toda la parte posterior de la cabeza estaba rajada, hilillos negros que subian hasta la raiz del pelo y caian por la espalda. Se quito la cazadora, se quito el jersey que llevaba debajo, lo arrebujo como una pelota y lo apreto contra la herida.
– ?Virginia! ?Virginia! Querida, amada…
Por fin pudo soltar aquellas palabras.
Sabado 7 de noviembre
De viaje a casa de su padre. Cada recodo del camino le resultaba conocido; habia hecho aquel trayecto… ?cuantas veces? Solo, tal vez diez o doce, pero con su madre otras treinta, por lo menos. Sus padres se habian separado cuando tenia cuatro anos, pero Oskar y ella habian seguido yendo alli los fines de semana y durante las vacaciones.
Los ultimos tres anos le habian dejado viajar solo en el autobus. Esta vez su madre ni siquiera lo habia acompanado hasta la Escuela Tecnica Superior, desde donde salian los autobuses. Ya era un chico mayor, con su propia tarjeta prepago para el metro en la cartera.
En realidad tenia la cartera solo para llevar la tarjeta, pero ahora, ademas, guardaba alli veinte coronas para golosinas y cosas asi, y las notas de Eli.
Oskar se toco la venda de la mano. No queria volver a verla. Era repulsiva. Lo que habia ocurrido en el sotano habia sido como si…
… habia algo en ella, algo que era… Lo Terrible. Todo aquello de lo que uno debe cuidarse. Grandes alturas, fuego, cristales en la hierba, serpientes. Todo aquello de lo que su madre se esforzaba tanto en protegerlo.
Quiza fuera por eso por lo que no habia querido que Eli y su madre se conocieran. Su madre se habria dado cuenta de inmediato, le habria prohibido acercarse a ello. A Eli.
El autobus salio de la autopista, torcio hacia abajo, hacia Spillersboda. Aquel era el unico que iba hacia Radmansa, por eso tenia que ir dando rodeos para pasar por tantos pueblos como fuera posible. El vehiculo atraveso un paisaje montanoso con pilas de tablas amontonadas en el Aserradero de Spillersboda, hizo un giro brusco y a punto estuvo de deslizarse cuesta abajo contra el muelle.
No se habia quedado a esperar a Eli el viernes por la tarde.
En lugar de eso, cogio su trineo y fue a deslizarse solo por la Cuesta del Fantasma. Su madre se enfado con el porque se habia quedado en casa todo el dia, sin ir a la escuela, resfriado, pero Oskar le dijo que ya se encontraba mejor.
Fue hacia el Parque Chino con el trineo a la espalda. La Cuesta del Fantasma empezaba cien metros mas alla de la ultima farola del parque, cien metros de oscuro bosque. La nieve crujia bajo sus pies. El absorbente susurro del bosque, como un aliento. La luz de la luna se filtraba hasta el suelo y entre los arboles parecia un entramado de sombras en el que hubiera figuras sin rostro esperando, moviendose hacia delante y hacia atras.
Alcanzo el punto donde el camino empezaba a descender
