estaba delante de el con la espada de plastico en alto a punto de golpear. Acostumbrado como estaba a golpes fortuitos se sobresalto un poco, pero Eli farfullo algo y despues bajo la espada hasta el hombro de Oskar, diciendo con la voz mas profunda que fue capaz de poner:

– Con esto te nombro, vencedor de Jonny, caballero de Blackeberg y de todos los territorios limitrofes como Vallingby… mmm…

– Racksta.

– Racksta.

– ?Angby, quiza?

– Angby quiza.

Eli le iba dando un golpe suave en el hombro con la espada por cada nuevo sitio. Oskar saco su cuchillo del bolso y, manteniendolo en alto, se proclamo Caballero de Angby Quiza. Queria que Eli fuera la Bella Dama a la que el pudiera salvar del Dragon.

Pero Eli era un monstruo terrible que devoraba bellas virgenes para el almuerzo, y era ella contra quien tenia que combatir. Oskar dejo el cuchillo en la funda mientras luchaban, gritaban y corrian entre los pasillos. En medio del juego sono una llave en la cerradura de la puerta del sotano.

Se escondieron rapidamente en una despensa donde apenas tenian espacio para sentarse cadera con cadera, respirando profunda y silenciosamente. Se oyo una voz de hombre.

– ?Que estais haciendo aqui abajo?

Oskar estaba sentado muy pegado a Eli. El pecho le borboteaba. El hombre dio unos pasos ya dentro del sotano.

Oskar y Eli contuvieron la respiracion cuando el hombre se paro a escuchar. Luego dijo:

– Demonio de chicos -y se fue de alli. Se quedaron en la despensa hasta que estuvieron seguros de que el hombre habia desaparecido, luego salieron arrastrandose y, apoyados en la pared de madera, echaron unas risitas. Tras un rato, Eli se tumbo en el suelo de cemento todo lo larga que era y se quedo mirando al techo. Oskar le dio en el pie.

– ?Estas cansada?

– Si. Cansada.

Oskar saco el cuchillo de la funda, lo miro. Era pesado, bonito. Paso el dedo con cuidado por la punta del filo, lo retiro. Un pequeno punto rojo. Lo hizo de nuevo, mas fuerte. Cuando aparto el cuchillo aparecio una perla de sangre. Pero no era asi como habia que hacerlo.

– ?Eli? ?Quieres hacer una cosa?

Ella seguia aun mirando al techo.

– ?El que?

– ?Quieres… firmar un pacto conmigo?

– Si.

Si ella hubiera preguntado que como, tal vez le hubiera explicado lo que habia pensado hacer antes de hacerlo. Pero ella solo dijo que si. Que participaba, fuera lo que fuese. Oskar trago fuerte, cogio la hoja del cuchillo con el filo contra la palma y, cerrando los ojos, lo deslizo por su mano. Un dolor punzante, intenso. Jadeo.

?Lo he hecho?

Abrio los ojos, abrio la mano. Si. Se podia ver una fina hendidura en la palma, la sangre manaba despacio; no, como el pensaba, en una estrecha linea, sino como una cinta de perlas que, mientras las miraba fascinado, se unieron en una linea mas gruesa y mas desigual.

Eli levanto la cabeza.

– ?Que haces?

Oskar tenia aun su mano delante de la cara y mirandosela fijamente dijo:

– Esto es muy sencillo. Eli, no era nada…

Puso su mano sangrante delante de ella. Sus ojos se agrandaron. Eli meneo con fuerza la cabeza mientras se echaba para atras, alejandose.

– No, Oskar…

– ?Que te pasa?

– Oskar, no.

– No duele casi nada.

Eli dejo de echarse para atras, clavando la vista en la palma de Oskar mientras seguia negando con la cabeza. Este sujetaba con la otra mano la hoja del cuchillo, se lo tendio con el mango por delante.

– Tu solo tienes que pincharte en el dedo o asi. Y luego lo mezclamos. Asi sellaremos el pacto.

Eli no tomo el cuchillo. Oskar lo dejo en el suelo entre ellos para poder recoger con la mano buena una gota de sangre que caia de la herida.

– Venga, vamos. ?No quieres?

– Oskar… no puede ser. Te contagiaria, tu…

– No se nota nada, esto…

Un fantasma se adueno de la cara de Eli, transformandola en algo tan diferente de la chica que el conocia que se olvido de la gota de sangre que caia de su mano. Parecia como si ahora ella fuera el monstruo que habia fingido ser cuando jugaban, y Oskar se echo para atras al tiempo que el dolor de su mano aumentaba.

– Eli, que…

Ella se levanto, puso las piernas debajo del cuerpo, estaba a cuatro patas mirando fijamente la mano que sangraba, gateo un paso hacia el. Se detuvo, apreto los dientes y chillo:

– ?Vete de aqui!

A Oskar se le saltaron las lagrimas de miedo.

– Eli, termina. Deja de jugar. Dejalo.

Eli avanzo otro poco a cuatro patas, se paro de nuevo. Obligo a su cuerpo a bloquearse y, con la cabeza agachada, grito:

– ?Vete! Si no, moriras.

Oskar se levanto, reculo un par de pasos. Sus pies tropezaron con la bolsa de las botellas vacias de manera que estas cayeron estrepitosamente. Se apreto contra la pared mientras Eli gateaba hasta la pequena mancha de sangre que habia goteado de su mano.

Cayo otra botella mas, rompiendose contra el cemento, mientras Oskar permanecia arrimado contra la pared y sin quitarle ojo a Eli, que sacaba la lengua y lamia el sucio suelo de cemento en el sitio donde su sangre habia caido.

Una botella tintineo debilmente y luego se paro. Eli lamia y lamia el suelo. Cuando alzo la cabeza, tenia una mancha gris de suciedad en la punta de la nariz.

– Vete… por favor… vete…

Despues, el fantasma se poso de nuevo en su cara, pero antes de que se aduenara totalmente de ella se levanto y echo a correr a lo largo del pasillo del sotano, abrio la puerta de su portal y desaparecio.

Oskar se quedo alli con la mano herida bien apretada. La sangre empezaba a manar por entre los dedos. Abrio la mano y miro la herida. Era mas profunda de lo que el habia planeado, pero no era peligroso, creia. La sangre empezaba ya a coagularse.

Miro la mancha ahora palida del suelo. Luego probo a lamer un poco de sangre de la palma de su mano, escupio.

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