habitacion. Exactamente igual. El picaporte tenia identico tacto. Y ella podia estar alli acostada. Quiza con los brazos cruzados sobre el pecho.
Apreto con cuidado el picaporte, que ofrecio algo de resistencia. O sea, que la puerta no estaba cerrada con llave; en ese caso, el pasador solo se hubiera deslizado hacia abajo. Oskar lo empujo y la puerta se abrio, la rendija se hizo cada vez mayor. La habitacion estaba a oscuras.
?Heriria la luz a Eli si abria la puerta?
No. Ayer por la noche habia estado sentada al lado de la lampara y parecia que no le pasaba nada. Pero esta bombilla tenia mayor potencia y, a lo mejor, la de la lampara de pie era de un tipo… especial, una bombilla… especial para vampiros.
Que tonteria. «Tiendas especializadas en bombillas para vampiros».
Ah, si, era esa la cama desde donde ella…
Respiro profundamente. Como no se habia dado cuenta de eso.
Si. Se encontraba a dos metros de su propia cama, a dos metros de su vida normal.
Se tumbo y tuvo la ocurrencia de golpear un mensaje en la pared. Para Oskar. El del otro lado. ?Que iba a decirle?
V.A.R.A.R.D.U.
Se volvio a chupar el puno. El estaba
No queria permanecer alli mas tiempo. El piso estaba totalmente silencioso y vacio y todo era tan… anormal. Su mirada se deslizo sobre el monton de ropa y se detuvo en los armarios que cubrian la pared de enfrente. Dos armarios dobles, uno sencillo.
Flexiono las piernas contra el estomago, miro fijamente las puertas cerradas de los armarios. No queria. Le dolia el estomago. Un dolor punzante, escozor en la entrepierna.
Tenia ganas de hacer pis.
Se levanto de la cama, fue hasta la puerta sin perder de vista los armarios. Habia un par de ellos iguales en su habitacion, sabia que ella tendria sitio de sobra. Alli era donde estaba, y el ya no queria ver mas.
La lampara de la entrada tambien funcionaba. La encendio y fue por el corto pasillo hasta el cuarto de bano. La puerta permanecia cerrada. La plaquita que habia por encima del pasador estaba de color rojo. Llamo:
– Eli.
No se oyo nada. Volvio a llamar.
– Eli, ?estas ahi?
Nada. Pero al pronunciar su nombre en voz alta se dio cuenta de su error. Era lo ultimo que le habia dicho cuando estaban en el sofa.
Que ella en realidad se llamaba… Elias.
Oskar apoyo las manos en la puerta del bano y la frente sobre ellas.
Conocia los nombres, claro esta. Maricon, maricon de mierda. Como Jonny lo llamaba. Que fuera peor ser maricon que ser…
Volvio a llamar a la puerta.
– ?Elias?
Sintio un vuelco en el estomago cuando lo dijo. No. No iba a acostumbrarse. Ella… el se llamaba Eli. Pero aquello era demasiado. Con independencia de lo que Eli fuera, aquello era demasiado. Ya no podia mas. Es que no habia
Levanto la frente de las manos, se las llevo a la entrepierna, queria hacer pis.
Pasos fuera, en la escalera, y poco despues el ruido del buzon al abrirse, un ruido suave. Se alejo de la puerta del cuarto de bano y fue a ver que era. Propaganda.
PICADA DE VACUNO 14,90/KILO.
Letras y cifras chillonas de color rojo. Cogio el papel y comprendio; apreto el ojo contra el agujero de la cerradura de seguridad mientras los pasos resonaban en los rellanos, chasquidos cuando se abrian y se cerraban los buzones.
Despues de medio minuto su madre paso ante el, escaleras abajo. Solo pudo ver un poco de su pelo, el cuello de su abrigo, pero sabia que era ella. ?Quien iba a ser si no?
?El que repartia su propaganda cuando el no estaba?
Con el papel en la mano fuertemente apretado, Oskar se acurruco en el suelo al lado de la puerta de la calle, con la frente apoyada en las rodillas. No lloraba. Las ganas de hacer pis eran como un hormiguero punzante en su entrepierna que de alguna manera le impedian llorar.
Pero una y otra vez le daba vueltas a un unico pensamiento:
Lacke habia dedicado la noche a estar preocupado. Desde el momento en que dejo a Virginia, una inquietud insidiosa no habia dejado de roerle el estomago. Habia pasado unas horas con los colegas del chino el sabado por la tarde intentando hacerles participes de su preocupacion, pero nadie estaba por la labor. Lacke habia presentido que aquello podia irsele de las manos, que el riesgo de que se agarrara un cabreo de mil demonios era grande, asi que se largo de alli.
Porque los colegas no eran mas que una mierda.
Nada nuevo, por supuesto, pero habia creido que… Si. ?Que cojones habia creido?
Que
No es que Lacke supiera que hacer, pero al menos estaba preocupado. Aunque no sirviera de nada. Habia pasado despierto la mayor parte de la noche tratando de leer de vez en cuando
