– … y es nuestra obligacion como adultos ser esa columna de fuego, esa estrella que guie a los jovenes. ?Donde la van a encontrar si no? Y la fuerza para ello la sacaremos de la obra del Senor…
Un humo blanco empezo a salir de la pila bautismal. Tommy ya podia notar el conocido olor dulzon.
Lo habia hecho en montones de ocasiones: quemar acido nitrico y azucar. Pero casi nunca en cantidades tan grandes de una vez, y nunca habia probado a hacerlo en un espacio cerrado. Estaba impaciente por ver que efecto tendria cuando no habia viento que alejara el humo. Entrelazo los dedos, apretando con fuerza una mano contra la otra.
Bror Ardelius, nombrado de forma interina sacerdote de la parroquia de Vallingby, fue el primero que vio el humo. Lo tomo por lo que era: humo que salia de la pila bautismal. Toda su vida habia estado esperando una senal del Senor y era innegable que, cuando vio elevarse la primera espiral de humo, penso por un momento:
Pero aquel pensamiento se esfumo. Que la sensacion de estar ante un milagro lo abandonara tan deprisa lo tomo como la prueba de que no
El sacristan, con el que no tenia demasiadas buenas relaciones, habria tenido ganas de gastarle una broma. El agua de la pila habia empezado… a cocer…
El problema era que el se encontraba en mitad del sermon y no podia dedicar mas tiempo a pensar en esas cuestiones. Asi que Bror Ardelius hizo lo que la mayoria de las personas en situaciones parecidas: siguio como si no ocurriera nada y esperando a que el problema se arreglara por si solo si no le daba mayor importancia. Tosio para aclararse la voz y trato de acordarse de lo ultimo que habia dicho.
Miro de reojo las anotaciones que tenia en el papel. Alli ponia: Descalzos.
Volvio a levantar la vista, vio que ahora el humo era mas espeso, que formaba una columna que subia lentamente desde la pila hasta el techo. ?Que era lo ultimo que habia dicho? Si. Ahora se acordaba. Las palabras estaban aun en el aire.
– Y la fuerza para ello hemos de buscarla en la obra del Senor.
Era un final aceptable. No era bueno, ni el que habia pensado, pero aceptable. Sonrio azorado a los feligreses y asintio con la cabeza hacia Birgit, que dirigia el coro.
El coro, ocho personas que se levantaron a un tiempo y se dirigieron a la tarima. Cuando se volvieron hacia los feligreses pudo notar en sus caras que ellos tambien veian el humo. Alabado sea el Senor; habia estado a punto de pensar que tal vez solo lo veia el.
Birgit lo miro con cara interrogante y el hizo un gesto con la mano: empezad, empezad.
El coro comenzo a cantar:
Una de las mas bellas composiciones del viejo Wesley. A Bror Ardelius le habria gustado disfrutar de la belleza de la cancion, pero la columna de humo habia empezado a preocuparle. Un humo blanco y espeso salia de la pila bautismal y en el fondo de lo que era la pila propiamente dicha ardia algo con una llama de color blanquiazul, algo efervescente chisporroteaba. Un aire dulzon alcanzo su nariz y los feligreses miraron a su alrededor tratando de averiguar de donde procedia aquel chisporroteo.
Una de las mujeres del coro empezo a toser. Los feligreses volvieron la cabeza de la pila humeante hacia Bror Ardelius para recibir instrucciones de como debian comportarse si aquello estaba
Varias personas mas empezaron a toser, se pusieron panuelos o los brazos delante de la boca y de la nariz. La iglesia comenzo a llenarse de una debil niebla y, a traves de aquella niebla, Bror Ardelius vio como alguien de la ultima fila de bancos se levantaba y salia por la puerta corriendo.
Se acerco hasta el microfono.
– Si, ha ocurrido un pequeno… contratiempo y yo creo que es mejor que… abandonemos el local.
Apenas hubo pronunciado la palabra «contratiempo» Staffan abandono la tarima y comenzo a andar hacia la salida con pasos rapidos y controlados. Lo comprendio de inmediato. Era ese ladron empedernido que Yvonne tenia por hijo el que habia hecho aquello. Ya desde ese momento intento contenerse, porque sospechaba que si agarraba a Tommy en aquel instante habia muchas posibilidades de que le atizara una hostia.
Evidentemente era justo eso lo que necesitaba aquel gamberro, esa era precisamente la guia que le faltaba.
Aunque Yvonne, en la situacion actual, no lo aceptaria. Cuando estuvieran casados las cosas cambiarian. Entonces, por sus cojones que iba a hacerse cargo de la educacion de Tommy. Ahora, antes que nada, tenia que agarrarle. Darle un meneo al menos.
Pero Staffan no llego muy lejos. Las palabras de Bror Ardelius desde el pulpito actuaron como el pistoletazo de salida para los feligreses, que solo habian estado esperando su aprobacion para abandonar la iglesia. A mitad de camino, ya en el pasillo central, se quedo bloqueado por ancianas menudas con preferencia de paso que se apresuraban hacia la salida con implacable determinacion.
Su mano derecha se dirigio automaticamente a la cadera, pero la freno y cerro el puno. Aunque hubiera
Cada vez salia menos humo de la pila bautismal, pero la iglesia estaba ahora envuelta en una niebla que olia a fabricacion de golosinas y a productos quimicos. Las puertas de salida estaban abiertas de par en par y a traves del humo se veia, en un rectangulo nitidamente marcado, la luz de la manana.
Los feligreses se movian hacia la luz, tosiendo.
En la cocina solo habia una silla, y nada mas. Oskar la acerco al fregadero, se subio a ella y meo en la pila mientras corria el agua del grifo. Cuando termino volvio a colocar la silla en su sitio. Parecia rara en aquella cocina vacia. Como algo en un museo.
Echo una ojeada a su alrededor. Encima del frigorifico habia una hilera de armarios a los que solo se podia llegar subiendose en la silla. La llevo hasta alli y puso la mano en el agarradero del frigorifico para apoyarse. Le dio un vuelco el estomago. Tenia hambre.
Sin pensarselo dos veces, abrio el frigorifico para ver que habia. No mucho: un brik de leche abierto, medio paquete de pan, mantequilla y queso. Oskar cogio la leche.
