– ?Ha identificado los restos?

– Todavia no. Mientras esperaba a que lo hiciera, he venido a la habitacion de Mochta para ver si la escena encajaba con mi idea de lo sucedido.

Siguieron al principe de Cnoc Aine hasta la botica. Alli, uno de sus guerreros se hallaba sentado con aire taciturno sobre el borde de una mesa. El propio hermano Bardan aparecia inclinado sobre algo que habia estado envuelto en arpillera. Estaba echado sobre la mesa.

El hermano los miro al verles entrar con los semblantes palidos.

– Me temo que no hay duda -dijo como si hubiera respondido a una pregunta que nadie habia formulado.

– ?Es el monje desaparecido? -pregunto Finguine, que queria aclarar el asunto.

El hermano Bardan asintio, apenado.

– Este antebrazo es del hermano Mochta. Se lo han arrancado los lobos. Mirad la marca de los caninos.

Fidelma apreto la mandibula y se coloco a su lado. Miro a la mesa. En efecto, era un antebrazo amputado cubierto de sangre. Habia sido arrancado por el codo. Todavia conservaba la mano. Era el brazo izquierdo.

– Bueno, eso resuelve el misterio de la desaparicion del pobre hermano -anuncio Finguine-. Creo que tambien corrobora mi hipotesis del robo.

Fidelma no dijo nada. Tenia los ojos puestos en el miembro cercenado. Entonces pregunto, arrugando la nariz:

– ?Estais seguro de que habeis hecho una identificacion definitiva del hermano Mochta?

– Como he dicho, no hay ninguna duda -asintio el boticario moviendo la cabeza con conviccion.

– Gracias, hermano.

– Enviare a algunos hombres para que den una batida por las colinas donde lo encontraron -aseguro Finguine al boticario-. Quiza de este modo podamos seguir la pista de los ladrones, pero lo dudo.

– Informadme, si se descubre algo mas -pidio Fidelma a su primo, haciendo una sena a Eadulf para que la siguiera.

– En fin -dijo Eadulf con tranquilidad cuando estuvieron a solas-, parece que ya esta. Ahora ya sabemos que le ocurrio al hermano Mochta.

– No, no lo sabemos -le solto Fidelma con enfado-. Lo que acaba de confirmarse es que el hermano Bardan es un embustero.

CAPITULO XVI

– ?Que el hermano Bardan es un embustero? -repitio Eadulf, levantando las cejas con asombro-. ?Como habeis llegado a esa conclusion?

– El hermano Bardan ha identificado ese brazo definitiva e indiscutiblemente como el del hermano Mochta, ?no es asi?

– Si. ?Quereis decir que el boticario mintio; que no era de Mochta y que el lo sabia?

Fidelma estampo el pie contra el suelo y dijo:

– ?Estais seguro de que no os han enganado?

Eadulf movio la cabeza, sin entenderlo del todo.

– ?Como podemos saber que no era el brazo del hermano Mochta?

– ?Cual de los dos era?

– El izquierdo. El antebrazo izquierdo… ?oh!

Aquella iluminacion le hizo detenerse. De acuerdo con la descripcion del abad Segdae, Mochta tenia un pajaro tatuado en el antebrazo izquierdo, el mismo que ostentaba el asesino de Cashel en el suyo. El hermano Bardan debia saber que en aquel brazo estaba el tatuaje.

– De modo que mintio deliberadamente -afirmo Fidelma.

– Pero, ?por que? ?Y de quien era el brazo?

– Esta claro que era el brazo del pobre carrero de Samradan… despues de que los lobos se hubieran ensanado con el. Pero, ?por que iba a mentir? ?Acaso para impedir que sigamos buscando al hermano Mochta? ?Puede ser Mochta la misma persona que el asesino de Cashel? Ahora han surgido mas preguntas todavia. Pero al menos, creo que ahora esto empieza a conducir a alguna parte. Vamos.

Se apresuro por el pasillo y se detuvo en el mismo lugar del que habian partido, la celda del hermano Mochta. Sin embargo, en esta ocasion no entro en la habitacion, sino que, tras mirar alrededor para comprobar que nadie les viera, probo a abrir el picaporte de la puerta contigua, la puerta del hermano Bardan. Por supuesto, estaba abierta, y tiro de Eadulf para que entrara con ella.

– ?Que estamos buscando? -susurro el atonito sajon.

– No lo se muy bien. Vos quedaos junto a la puerta y avisadme si viene alguien.

Era un cuarto con escaso mobiliario: una cama, una mesa y una silla, y ganchos donde colgar la ropa. Habia dos habitos de repuesto, un abrigo de lana para el invierno, un sombrero de cuero para la lluvia, dos pares de sandalias, uno de los cuales tenia remaches de clavos y estaba manchado de verde, lo cual indicaba que el boticario lo empleaba para recoger hierbas silvestres. Sobre la mesa habia dos libros, ambos versaban sobre curas a base de hierbas. De hecho, al fijarse mejor, advirtio que uno de ellos se conservaba a punto de terminar de escribirse. La mayoria de las paginas estaban intactas e inmaculadas. Las primeras paginas estaban escritas con un interesante estilo.

De pronto se acordo de algo y, tras rebuscar en el marsupium, saco uno de los papeles que habia encontrado en la celda del hermano Mochta. Eran las notas sobre los «Anales de Imleach». La letra se correspondia con la del libro de curas. ?Acaso el hermano Mochta habia estado ayudando al hermano Bardan a escribir su tratado de medicina? De ser asi, eso indicaria que los dos monjes tenian bastante relacion, la suficiente como para que el hermano Bardan no se equivocara al identificar el brazo.

Por lo que parecia, no habia nada mas de interes en el cuarto.

Entonces el instinto la hizo agacharse a mirar debajo del catre de madera. Alli vio varios objetos oscuros. Extendio el brazo. Primero saco una cuerda enrollada; luego, una linterna llena de aceite y con la mecha cortada; el tercer objeto era un sacullus de grandes proporciones. Dentro habia varias piezas de comida y una amphora de vino.

Fidelma se quedo mirando el sacullus y el contenido de este unos momentos antes de asentir con gravedad para si, como si hubiera esperado hallar todo aquello.

Con cuidado, dejo los objetos donde los habia encontrado antes de volver junto a Eadulf. Sin mediar palabra, salieron al corredor. Eadulf la siguio en silencio por el pasillo y por una puerta que daba al claustro que rodeaba el patio, al fondo del cual se hallaba la casa de huespedes. En el otro lado estaba la capilla de la abadia y en el tercer lado habia un acceso a una huerta no muy grande.

– Ahi es donde el hermano Bardan cultiva algunas de sus hierbas -anuncio-. Echemos un vistazo.

Tras ella y sin pronunciar palabra, Eadulf cruzo el patio y paso bajo las arcadas de la galeria hasta la huerta.

– ?Ah!

Fidelma fue derecha a una puertecilla de madera que habia al fondo. Sin vacilar un instante, descorrio los cerrojos que habia y la abrio.

– ?Adonde conduce esta puerta? -pregunto Eadulf, rompiendo asi el silencio, pues la curiosidad le pudo.

Sin decir nada, Fidelma se hizo a un lado.

Eadulf vio que tras la puerta no habia mas que un bonito campo, al fondo del cual se destacaba una hilera de tejos. La puerta daba al exterior de la abadia por la parte contraria al pueblo. Acto seguido, Fidelma cerro la puerta y echo los cerrojos. De pronto se inclino hacia delante con un leve grito ahogado. Con un dedo toco algo que habia en el pilar de la puerta.

Eadulf lo miro con cuidado sobre el hombro de ella.

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