dolia el corazon al imaginarme que pensaria la gente de la red al enterarse de que los iba a traicionar. No me atrevia a pensar en como se sentiria Roger si lo descubria. Podia confiarle a Andre mi vida, pero el lema de nuestra red era: «Cuanto menos sepan los demas, mejor». Ninguno de nosotros podia asegurar al cien por cien lo que revelaria o no bajo tortura. Y despues de la amenaza de Von Loringhoven sobre que iba a decapitar a Odette y a la pequena Simone no podia correr el riesgo de confiarle a nadie mis razones.
– Sirvete algo de beber -le ofreci, senalandole el mueble bar-. Y sirveme a mi un agua con gas.
Como yo pretendia, Andre me dio la espalda para dirigirse al mueble bar y coger los vasos del armario. Me alivio no tener que continuar mirandole a los ojos, teniendo en cuenta que me estaba sintiendo tan mancillada. Podia verle mientras preparaba las bebidas en el espejo que habia colgado en la pared opuesta. Contemplar la linea de sus hombros y sus erguidas y anchas espaldas me provoco un dolor nostalgico que me sorprendio. Ahora que estaba prometida a Roger, habia supuesto que aquellas sensaciones no volverian a producirse.
– ?Como estan tu esposa y tus hijas? -le pregunte, atonita por haber sacado el tema con tanta naturalidad.
Amaba a Roger con todo mi corazon y nunca lo traicionaria. ?Por que sentia la misma culpabilidad que experimentaria una esposa que estaba siendole infiel a su marido?
– Todas estan bien, gracias por preguntar -me respondio Andre, entregandome el agua y volviendo a su asiento-. Y ahora dime, ?puedo hacer algo por ti?
– ?Puedes averiguar que ha sucedido con Roger Delpierre? -le pregunte-. Quiero saber si es verdad que lo han detenido.
Andre me observo fijamente pero no dijo nada.
– Sabes el hombre al que me refiero, ?verdad? El primero que entro en contacto contigo cuando te uniste a la red.
– Si -respondio Andre-, lo recuerdo.
Miro fijamente su bebida durante tanto tiempo que yo recorde la noche en el hotel Adlon cuando me conto su relacion con su padre. En un momento dado Andre y yo habiamos bromeado sobre mis clases de idiomas y al momento siguiente se habia puesto de un humor muy lobrego. Andre levanto la mirada. Volvia a observarme con ojos escrutadores, pero esta vez la pregunta que bailaba en ellos era diferente. Paseo la mirada por mi cuello y mi silueta. Me desconcerte al ver entonces lo que no habia presenciado en todos aquellos anos desde que se caso con la princesa de Letellier. Un relampago me atraveso el corazon. Andre Blanchard todavia me amaba.
Tras una semana, se me paso la hinchazon alrededor de la rodilla y recupere un poco las fuerzas. Me di cuenta de que, si iba a actuar para «satisfacer» las expectativas de Von Loringhoven, necesitaba ensayar. Le envie una nota al director artistico del Adriana para decirle que tenia un piano en mi apartamento y que comenzaria a ensayar tan pronto como el me contratara a un pianista. Como no me tenia que probar ningun vestuario y preferi actuar sola, no me veia obligada a presentarme en el teatro hasta el ensayo final. Recibi su respuesta esa misma tarde, junto con un ramo de rosas tan enorme que el agente de la Gestapo tuvo dificultad para meterlo por la puerta. La nota decia:
Querida mademoiselle Fleurier:
Sera un enorme placer que cante en el Adriana para celebrar la
union entre Francia y Alemania en la Nueva Europa.
Maxime Gaveau
Rompi la nota por la mitad. Yo habia trabajado con Martin Meyer, Michel Gyarmathy y Erte. ?Quien era aquel advenedizo llamado Maxime Gaveau? Eche las flores en el fregadero de la cocina y despues recorde que el agente de la Gestapo podria volver a mi apartamento, asi que, en su lugar, las meti en un cubo.
La verdad era que la nota de Gaveau me habia demostrado la gravedad de lo que estaba a punto de hacer. No podia desairarle cuando yo tambien habia accedido a colaborar con los alemanes. Puede que el estuviera colaborando por su propia ambicion egoista, pero yo estaba prestando mi nombre publico y mi rostro para legitimar el Tercer Reich. Y lo que era aun peor, como posdata a la nota, Gaveau me informaba de que mi actuacion iba a ser retransmitida por Radio France, asi que no solo se enterarian de mi traicion los miembros de la Resistencia de Paris, sino los de todo el pais.
Mas tarde, aquel mismo dia, madame Goux me llamo desde la planta de abajo para decirme que Andre estaba subiendo las escaleras para verme. Me dio un salto el corazon al pensar que podia traerme buenas noticias sobre Roger. Cojee hasta la puerta y la abri de un golpe. Sin embargo, la sombria expresion de Andre me golpeo como un punetazo en el estomago.
– Sera mejor que te sientes -me dijo-. Te servire algo de beber.
Durante un segundo no pude moverme.
– No me tengas sobre ascuas -le dije.
Andre me agarro de los hombros.
– Roger Delpierre fue detenido en Marsella. Pero no hablo. Asi que lo fusilaron.
Mire a Andre fijamente. Como mucho, estaba esperando escuchar que Roger habia sido detenido. Nunca habia considerado la posibilidad de que pudiera estar muerto. Se me doblaron las rodillas. Andre me ayudo a llegar hasta el sofa. ?Roger? ?Fusilado? El aroma de la lavanda me envolvio durante un instante; senti las caricias de Roger en mis muslos. «No le pongas barreras a la felicidad, Simone.»
Andre me cogio las manos. Senti como si estuviera cayendo por un oscuro tunel. Recorde el primer viaje que Roger y yo habiamos hecho al sur junto con Raton, el Juez y los demas. Todos nosotros habiamos estado juntos en aquella peligrosa mision, pero cada uno se habia enfrentado a sus propios terrores personales a ser atrapados y ejecutados. Esa era la soledad que estaba sintiendo en aquel instante. Andre podia sostenerme todo lo firmemente que quisiera, pero no podria salvarme de que me hundiera en aquella pesadilla.
– Lo siento -me dijo, con los ojos llenos de lagrimas.
Sabia que, a pesar de la punzada de celos que habia sentido la semana anterior, estaba siendo sincero.
– ?Ha podido haber algun error? -le pregunte.
– Roger Delpierre era el responsable de la red -me respondio-. He comprobado la historia con dos contactos diferentes. A juzgar por lo que todo el mundo sabe, la noticia es cierta.
Pense en Roger dormido, con los brazos cruzados sobre el pecho como las alas de un angel, y trate de recuperar el control de mi misma. Roger era un verdadero militar, me habria dicho que todavia habia una guerra que luchar y que era mi deber ser fuerte, independientemente del sacrificio. Me volvi hacia Andre.
– ?Y los ninos y los soldados aliados que iban con Roger? ?Tambien los han atrapado?
Andre nego con la cabeza.
– Lo detuvieron a el solo. En un bar. Parece ser que actuo como senuelo para que los demas pudieran escapar.
Me seque los ojos, pero fui incapaz de contener las lagrimas. Esto era lo que hacia la guerra. Nos arrebataba a las buenas personas. Uno de los pilotos a los que habia acompanado para cruzar la linea me conto que habia perdido a tantos amigos que no queria sentir carino por nadie nunca mas.
Andre me sirvio una bebida y despues llamo a madame Goux, que estaba en el piso de abajo.
– Simone -me dijo, inclinandose para darme un beso en la mejilla-.
