en el suelo. Empuje la puerta metalica y me esforce por mantenerla abierta mientras arrastraba el baul tras de mi. Presione el boton del quinto piso. No sucedio nada. Me daba pavor pedirle ayuda a la portera, asi que le propine al boton un fuerte codazo. El ascensor pego una sacudida y yo perdi el equilibrio, me cai sobre el baul y me hice una carrera en las medias. La cabina del ascensor se estremecio, traqueteo y se elevo bruscamente hasta el quinto piso, donde abri la puerta y arrastre el baul antes de que la maquina me atrapara de nuevo en su interior.
Solo habia tres apartamentos en el piso, asi que fue facil encontrar el despacho de monsieur Etienne. Me quede junto a la puerta durante unos instantes, estirandome las medias y arreglandome el pelo, antes de pulsar el boton del timbre. Me abrio la puerta una joven de cabello rubio alisado que llevaba un vestido de elegante tela estampada ribeteada con plumas de avestruz. Una fragancia de flor de azahar flotaba a su alrededor.
Aquella mujer era tan chic que supuse que debia de ser una de las clientas parisinas que en ese momento salia de la oficina de monsieur Etienne. Me sorprendio que se presentara como mademoiselle Franck, la secretaria de monsieur Etienne.
Me ayudo a introducir el baul por la puerta y luego me condujo por un corto pasillo hasta la recepcion. La estancia no era mucho mayor que el compartimento de un tren, pero estaba decorada con muy buen gusto gracias a dos sillas Luis XVI y cortinas azules con borlas doradas. Tome asiento junto a la ventana y mademoiselle Franck me entrego un formulario antes de sentarse tras su escritorio, liando comenzo a escribir a maquina, estudie las preguntas. El formulario tenia un espacio para el color de pelo, las tallas de calzado ropa, y demas descripciones fisicas; y otro espacio para otros detalles personales como si yo o mis parientes mas cercanos padeciamos alguna enfermedad. Cada vez que mademoiselle Franck se detenia a leer lo que estaba mecanografiando, escuchaba la voz de monsieur Etienne que resonaba detras de una puerta que supuse que conduciria a su despacho.
– Asi es como funciona, Henri. Asi es como funciona -estaba diciendo.
Rellene el formulario y espere mientras mademoiselle Franck atendia una llamada telefonica del Scala sobre una audicion.
– Si, tenemos varios magos -dijo-. Puedo enviarle dos esta misma tarde, si lo desea.
Colgo el auricular y unos minutos despues, el telefono sono de nuevo. Por el modo en el que se le arrebolaron las mejillas y el tono infantil que adquirio su voz, imagine que aquella llamada no era unicamente profesional.
– Ah, ?entonces traeras el escritorio esta tarde?, ?ha quedado bonito? Se quedara encantado.
Estudie las fotografias autografiadas de mujeres ataviadas con plumas y lentejuelas que adornaban las paredes y comence a sentirme aun mas desgarbada. Me prometi a mi misma que en cuanto pudiera permitirmelo me compraria un vestido tan bonito como el de mademoiselle Franck.
Aproximadamente media hora mas tarde, monsieur Etienne salio de su despacho. Le entrego una pila de carpetas a mademoiselle Franck y se percato de mi presencia. Me contemplo durante un momento antes de dar una palmada y exclamar:
– ?Ah, si! La chica de Marsella. ?Pase, pase!
Segui a monsieur Etienne al interior de su despacho, que era aun mas pequeno que la recepcion y no tan elegante. Aparto un monton de papeles de una butaca de cuero y me indico que me sentara, tomando asiento el a su vez tras un escritorio atestado de carpetas y fotografias. Tenia un aspecto menos imponente que la noche en la que entro en mi camerino de Le Chat Espiegle: llevaba un traje de chaqueta que le hacia parecer mas un ocupado contable que un cazatalentos. No obstante, por la mirada de desconcierto que me habia dirigido momentos antes en la recepcion, probablemente el estaba pensando lo mismo sobre mi. Con aquella ropa, heredada de mi tia, seguramente no tenia el aspecto de una estrella en ciernes.
Monsieur Etienne encendio una lampara y rebusco en su escritorio, levantando papeles y revolviendo entre las carpetas. Llamo a mademoiselle Franck para decirle que no lograba encontrar mi ficha y ella le respondio que se encontraba junto al telefono.
– ?Ah! -exclamo, cogiendo una carpeta con mi nombre escrito en una esquina. La abrio, hojeo las dos o tres paginas que contenia y me entrego una copia del programa que me habia preparado-. Aqui, esto es lo que tengo para usted durante este mes. No le cobrare nada hasta que consiga un contrato, excepto por las fotografias, y despues de eso facturare el veinte por ciento de lo que usted gane.
Mire de reojo el programa. Era una lista de audiciones en diferentes teatros de variedades y clubes nocturnos, junto a los papeles para los que me presentaria. Todos ellos eran puestos de corista o la ultima actuacion de los clubes nocturnos, cuando la mayoria de los clientes ya se habian marchado a casa. Aquello me desalento inmediatamente.
– Monsieur Etienne -comente-. No me presento a ningun papel protagonista.
Se aclaro la garganta y volvio a tomar asiento.
– ?Cuantos anos tiene usted, mademoiselle Fleurier? ?Dieciseis? -me pregunto mientras miraba la ficha que yo acababa de rellenar. Senalo mi fecha de nacimiento con la punta del dedo-. No, todavia tiene quince. Conseguira papeles protagonistas, pero tendra que trabajar duro para ello. No es como si hubiera estado actuando en el Alcazar o en el Odeon en Marsella. Si no llega a ser por las criticas de
– No he venido a Paris para ser corista -replique, tratando de que no se me notara el temblor en la voz.
?No era lo suficientemente buena como para presentarme a audiciones que no fueran de corista? ?No habia conseguido ya bastante con
Monsieur Etienne sonrio.
– Mademoiselle Fleurier, en Paris es mejor ser acomodadora en el Adriana o el Folies Bergere que protagonizar durante diez temporadas el espectaculo de un vodevil cualquiera de tercera clase. A diferencia de muchos hipocritas en esta ciudad, yo soy un agente honrado. No voy a decirle a una chica que se separe de su familia a menos que piense que tiene posibilidades. Pero para que esas posibilidades conviertan en una realidad es necesario trabajar duro y conseguir experiencia.
Estudie su rostro. Tenia un aspecto enjuto y adusto, pero parecia sincero. Percibi que me estaba diciendo la verdad.
Dando por hecho que ya habia resuelto el asunto, monsieur Etienne cambio de tema.
– Tengo un apartamento en Montparnasse para usted. Otro de mis clientes que esta de gira por Londres acaba de dejarlo libre. Es barato y podra acudir en
Se levanto, dando a entender que nuestra conversacion habia terminado, me estrecho la mano y me acompano a la puerta.
– Indiquele a mademoiselle Franck cuando puede acudir a hacerse las fotografias -me dijo.
El telefono de su despacho sono y se apresuro a cogerlo, saludandome con la mano antes de que mademoiselle Franck cerrara la puerta.
La secretaria abrio su agenda para concertar la cita con el fotografo y me escribio la direccion del estudio en una tarjeta.
– Este fotografo tiene muy buena reputacion, asi que no tendra problemas -me explico, entregandome la tarjeta. Despues, mirando a sus espaldas a la puerta cerrada del despacho de monsieur Etienne, anadio-: Si el dice que tiene usted posibilidades, mademoiselle Fleurier, lo dice de corazon. Lo se de buena tinta: monsieur Etienne es mi tio.
Me monte en un autobus abarrotado de gente para ir al Boulevard Raspad, la direccion en Montparnasse que monsieur Etienne me habia dado. Por suerte, los parisinos eran muy
