Antoine, habia logrado establecer la diferencia entre el tenedor para ensalada y el tenedor para carne, la cuchara de sopa y la cucharilla de postre, el cuchillo para la mantequilla y el cuchillo para el queso. Pero la exposicion de cuberteria en Fouquet's resultaba impresionante.
Era consciente de que Francois me estaba observando fijamente. Levante la vista y le sonrei, decidida a demostrarle que no me encontraba incomoda en un ambiente tan opulento. ?No habia dicho madame Piege que yo era rapida aprendiendo? Su mirada recayo sobre el collar de piedras de imitacion que yo llevaba al cuello. Me revolvi en la silla y cruce y descruce las piernas. Por supuesto, aquellas piedras solo eran de oropel; no eran diamantes de verdad como los de la pulsera de Camille. Pero ?por que tenia que escrutar de aquel modo mi collar?
Afortunadamente, llegaron los entrantes y Francois se concentro en su plato de caracoles. Al verle extraerlos de sus caparazones con unas tenacillas en miniatura y un tenedor, me alegre de haber pedido
– ?Has visto a Cocteau entre el publico esta noche? -le pregunto Camille a Bentley, picoteando de su plato de gambas y comiendoselas con cuchillo y tenedor.
Me percate de que Camille se acercaba a su comida con cautela, mientras que Bentley pinchaba y cortaba los embutidos de su plato con elegancia. «Camille esta tan fuera de lugar aqui como yo», pense.
Despues del restaurante, fuimos a bailar al Claridge's, bebimos mas champan y mas tarde fuimos al apartamento de Francois para escuchar sus discos de
Segui a los demas hasta un salon donde un piano de ebano relucia junto a unos divanes de cuero. Cuadros de tigres y elefantes colgaban de las paredes. Francois abrio unas puertas de cristal que conducian a una terraza con mesas y sillas de madera tallada y cuidados setos plantados en macetas.
– Desde aqui se ve el Bois de Boulogne durante el dia -explico, senalando con el brazo hacia una mancha oscura situada entre el mar de luces.
Habia dirigido su comentario a Camille, pero su mirada se movio en mi direccion. ?Estaba tratando de impresionarme a mi? Deseche aquel pensamiento. Era demasiado rico y yo era demasiado facil de impresionar como para que aquello supusiera un desafio para el.
– No hace demasiado frio esta noche -comento Bentley, pasando al lado de Francois y saliendo a la terraza.
Camille le siguio. Yo estaba a punto de salir tambien cuando Francois apoyo la mano sobre mi hombro y dejo que la puerta de la terraza se cerrara.
– ?Por que no me ayuda usted a seleccionar la musica?
Abrio de un golpe las puertas de un armario y saco una balda movil sobre la que habia un gramofono. Coloco la aguja y la musica de
Aproximo su rostro al mio.
– Ha estado usted distraida toda la noche -me dijo.
Su mano se deslizo por mi omoplato hasta la zona lumbar, que estaba descubierta por el corte del vestido. Me puse rigida y aparto la mano hacia la cintura. El disco termino, pero Francois no se movio para poner otro nuevo. Sus ojos se fijaron en mis labios y su boca se curvo. Trate de escabullirme, pero me agarro de los hombros y presiono sus labios contra los mios. El beso sucedio tan deprisa que yo me quede congelada. Me introdujo la lengua en la boca. Me estremeci cuando nuestros dientes entrechocaron, pero no logre moverme hasta que me deslizo la mano por el cuello y me acaricio un pecho con la punta de los dedos. Me solte y hui tras la mesa de cafe.
– Ahora si lo entiende, ?verdad? -me dijo-. No es demasiado tarde como para que se marche usted a casa. O se puede quedar y contemplar mis cuadros mientras me cambio de ropa.
Se volvio y abandono la habitacion. Sali a toda prisa por las puertas de la terraza y casi aterrice en el regazo de Bentley. El y Camille estaban sentados a una mesa, exhalando hacia el cielo nubes de humo de los cigarrillos que se estaban fumando.
– ?Donde esta Francois? -me pregunto Bentley-. ?Ya no bailan mas?
– Se esta cambiando de ropa -respondi.
Me latia con fuerza el corazon e infinidad de pensamientos me pasaban a toda velocidad por la cabeza. ?Acaso habia hecho yo algo para alentar a Francois?
– ?Pues vaya buen anfitrion! -se quejo Bentley, apagando el cigarrillo sobre un platillo-. ?Que esta haciendo? ?Poniendose el pijama? -Se levanto de su asiento-. Ire a buscar a la sirvienta para que nos prepare unas bebidas. Fue Francois el que sugirio que vinieramos aqui a tomar una ultima. Como minimo, podria ofrecernos una copa de oporto.
Cuando Bentley se marcho, Camille contemplo mi vestido. Mire hacia abajo y me di cuenta de que, en mi forcejeo con Francois, mi falda se habia arrugado a la altura de la cintura y una de las tiras de los hombros se me habia caido.
– Francois esta loco por ti -murmuro-. Piensa que eres bellisima.
– ?Pero si apenas me conoce!
No se me paso por la cabeza que sencillamente podia marcharme de alli. Por alguna razon, cuando estaba con Camille, pensaba que necesitaba su permiso para hacer cualquier cosa.
Camille exhalo una nube de humo al aire.
– El es mas que rico, ya sabes. Este es su apartamento de la ciudad. Tambien tiene un
Mi mente se ralentizo lo suficiente como para examinar a Camille con detenimiento. Sus ojos estaban inyectados en sangre. Habiamos tomado la misma cantidad de vino en la cena y de champan en el Claridge's, pero Camille estaba borracha. Pense en el momento en que me habia encontrado con ella y los demas junto a la puerta de artistas. Quiza habian empezado a beber inmediatamente despues del espectaculo.
– Eres virgen, ?verdad, Simone? -me pregunto Camille, apagando su cigarrillo-. Bueno, pues entonces tendras que decidir si quieres ser una chica casta o una estrella. No puedes ser ambas cosas.
Mire a mis espaldas; me hubiera sentido mas segura si Bentley hubiera estado alli.
– ?Que quieres decir?
Camille se inclino hacia atras en la silla y me contemplo con los ojos entrecerrados.
– ?Crees que yo habria llegado hasta donde he llegado sin Bentley? ?O sin monsieur Gosling en su momento? ?Te crees que las chicas como nosotras podemos llegar a ser algo sin un poco de ayuda?
