instintos sexuales, a quien me confiaba. A pesar de mis propositos, no regrese a la universidad. Me hundi en el libertinaje, frecuente fiestas poco convencionales y, en una de ellas, casi viole a mi anfitriona delante de los invitados. Como castigo a mi atrevimiento, mis suenos pusieron claramente a la luz estos deseos. Empece de nuevo a sonar con la mujer extranjera. Sonaba que la seducia y abusaba vergonzosamente de ella.
«En suenos posteriores, sin embargo, hice un esfuerzo por romper con ella. Esto me animo a pensar que cabian esperanzas en mi vida y que no estaba totalmente alejado de los buenos sentimientos.
«Busque consejo religioso y fui avergonzado publicamente en una iglesia, donde mis pecados llegaron a ser conocidos por la plebe. Quiza mi confesion no tuvo la conveniente disposicion de animo, pues me alarme y trastorne grandemente al entrar a la iglesia y ver a uno de mis raptores, 'el hombre cojo', acechando en el patio. No me amenazo, pero, sin embargo, me preocupo.
«Mi verguenza en la iglesia solo consiguio endurecer mi corazon, tal como mis suenos revelaron, pues los suenos acerca del escritor empezaron otra vez. Sone que lo acompanaba en sus paseos nocturnos a traves de la perversion y el libertinaje.
«Admito que algunos de los juicios sobre mi son retrospectivos; he aprendido solo al cabo de los anos a mirar mis suenos como algo digno de importancia. Cuando ocurrian no les preste una gran atencion. Lo que me preocupaba era la vida real que desarrollaba. Pero desde que fui instruido por usted sobre el valor de los suenos, y el hecho de que los actos cometidos en ellos son incluso mas importantes que los que realizamos en nuestra vida consciente (pues nuestros suenos son libres, mientras nuestras vidas diurnas estan dominadas por la compulsion; nuestras vidas conscientes se rigen por el arte del compromiso, mientras nuestros suenos se atreven a todo), considero ahora mis suenos en su justo valor y confirmo el juicio que usted ha formulado sobre ellos. Por favor, no piense que al revivir el problema de la severidad de su sentencia, discuto la importancia que ha conferido a mis irrefutables suenos.
»Por otra parte: no satisfecho con este desafio a todas las leyes establecidas, confieso que en mis suenos persuadi a la mujer extranjera para que se viniera conmigo. La arranque de su familia y la lleve a un pais cuyos habitantes no observan los mismos gustos y escrupulos que los seres civilizados. Alli la abandone.
»?Pudo ser, quizas, que los suenos me asaltaran por mi falta de ocupacion? Me encontraba totalmente desorientado. Hasta trate de seguir el tratamiento de un psiquiatra, pero no lo continue por mucho tiempo. Por fortuna, cuando me encontraba al borde de la desesperacion, un anciano millonario me tomo bajo su proteccion y me dio dinero suficiente para que diera la vuelta al mundo.
»Pero ni siquiera entonces mis suenos me dejaron libre sino que, por el contrario, siguieron ofreciendome dudosas alternativas morales, ahora bajo la forma de ensenanzas de un profesor de religiones antiguas. En mis suenos, este sabio intentaba convencerme de que los codigos de la moral establecida eran meras inhibiciones y que yo pertenecia a un circulo secreto compuesto por los elegidos y los emancipados. Influido por las extranas ensenanzas de mis suenos, me imagine formando parte del cortejo de un perfido noble que cometia inenarrables crimenes de los que resultaba absuelto y por los que llegaba a ser admirado.
»Los suenos posteriores me indujeron a seducir a la hija de la mujer extranjera de mis primeros suenos, siempre a traves de un gran esfuerzo de control sobre mi mismo. Como diversion para mis atormentados pensamientos, estudie piano, disciplina en la que resulte un alumno aventajado. Pero tambien tuve que abandonarlo; este aprendizaje musical solo proporcionaba mayores estimulos a mi deseo de autoexpresion ilimitada e irresponsable. Asi, cuando uno de mis companeros enfermo y fue perseguido por nuestra maestra, rehuse ayudarle.
«Sone entonces que asesinaba a la mujer extranjera, pero, como a menudo suele ocurrir en los suenos, mi accion resulto totalmente infructuosa. Ella me persiguio durante toda una larga serie de horribles pesadillas eroticas.
»Poco despues, mis suenos tomaron una senda mas constructiva. Sone que habia construido una casa para alojar a la mujer extranjera, de quien tan criminalmente habia abusado. Esto me brindo una clave, y decidi seguir los buenos propositos de mis suenos, aun cuando inconscientemente reflejaba sus actos malos. Aunque ya habia sobrepasado la edad en que uno puede ser o parecer estudiante, frecuente nuevamente la universidad, matriculandome en la facultad de arquitectura. Pense haber cambiado los pensamientos que estaban causandome este problema con mi propia conciencia y con las autoridades, pero poco despues de empezar a llevar a la practica mis buenos propositos, fui llamado a declarar ante un tribunal y apenas pude escapar a ser sentenciado a muerte.
«Despues de esta dolorosa experiencia, regrese a mi ciudad natal, donde mi padre me aconsejo que me casara. Por desgracia desoi su consejo. Quizas haya sido este mi mayor error, pues mis suenos, como burlandose de mi, me presentaban muchas imagenes de un matrimonio feliz con una joven de buena familia y mente tranquila. Si me hubiera casado con aquella persona, seguramente hubiera encontrado la felicidad, y mi vida hubiera sido mucho mas util.
»He empleado, sin embargo, mi predisposicion a servir a la sociedad en varias ocupaciones, que incluyen el trabajo administrativo en una penitenciaria y un breve servicio militar durante la segunda guerra mundial, como especialista artillero no combatiente.
»Por consiguiente, juzgue mi posterior envio a la carcel como un acto de excesiva severidad y presione sobre las autoridades para que reconsideraran su veredicto. No soy totalmente responsable por la vida de mis suenos. Mis suenos se abatieron sobre mi y todos pueden observar que los egocentricos actos que cometi en mis suenos no concordaban con el caracter complaciente y sumiso de mi vida consciente.
»Las condiciones en que vivo en esta institucion, la oscuridad de la celda, el hecho de que mi cama sea dura como piedra, que mi unico ejercicio tenga lugar en el parque donde los ninos y sus nineras se mofan de mi al verme encadenado al guardia, me parecen decididamente excesivas. El guardian le informara de que obedezco todas sus ordenes, incluso cuando no las entiendo.
»En el supuesto que pueda concederme un perdon, o que al menos me de esperanzas de lograrlo, me aventuro a afirmar que no volvere a sonar.
«Atentamente, etc.»
Debo decir, ante todo, que esta dolorosa carta me parece una prueba incuestionable de un periodo de depresion durante el que mis suenos se transformaron en mi vida real y mi vida real en mis suenos. El lector sabe que no suscribo en la actualidad la version de mi vida que se presenta en esta carta. Pero cualquiera que sea la verdadera version de mis experiencias, pareceria que esta carta de suplica me valio cierta paz. O, en el caso de que la carta sea el relato veridico, me valio el perdon de mi condena. Pues ahora no sueno.
Los antiguos filosofos estaban en lo cierto, alabando las ventajas de la edad. Se tiene menos motivo para sufrir y mayor ocasion para pensar. Para algunos esta paz resulta del silencio de la necesidad sexual. Para mi, la paz ha venido a traves del silencio de los involuntarios impulsos de mis suenos. La dolorosa diferencia entre mis suenos y mi vida consciente no ha sido resuelta, pues puedo todavia recordar esta diferencia y atestiguarla. Pero la edad la ha calmado y suavizado. Sin un largo futuro ante mi, puedo mirar hacia atras. Y ahora mi pasado, en su totalidad, suenos y vida consciente, se me presentan como una fantasia.
La cuestion de mi cordura no puede ser despreciada facilmente. Pero tras largas meditaciones acerca de este problema, sostengo que mi mente no estaba enferma.
Puede ser llamado excentricidad, si asi les parece. Los actos del excentrico y del loco pueden ser los mismos. Pero el excentrico ha hecho una eleccion, mientras que el loco no; por el contrario, se encuentra abandonado a sus elecciones, sumergido en ellas.
Sostengo que elegi una opcion, aunque admito su anormalidad. Opte por mi mismo. Y como consecuencia de mi absorcion en mi mismo, y de la relativa indiferencia hacia los demas, mi oido interno se hizo tan agudo como para atender a mi propio mandato, que todavia me aislaba mas de mis semejantes. Este mandato fue, tal como lo entiendo, vivir al maximo la intimidad. Al obedecer a este mandato me sentia, por supuesto, ayudado por un temperamento ya predispuesto a la soledad. Bien puedo haber parecido loco a quienes me juzgaron por patrones menos interiores. ?Acaso podia comportarme de otro modo? El ser interior que fue expuesto en mis suenos, solo podia balbucear y tambalearse. Las experiencias publicas tienen nombres, pero el sonador dedicado a su oficio carece de nombres para lo que conoce; si actua bajo el innombrado conocimiento del sueno, no parece estar