Ella y yo nos habiamos conocido un ano atras. Yo sustituia al periodista encargado de la escucha nocturna de las frecuencias de la policia, que estaba de vacaciones, habia captado la transmision confusa de una persecucion en la carretera 95, que atravesaba el centro de Miami. No tenia mucho que hacer, de modo que me fui a ver que ocurriria cuando alcanzaran al automovilista en fuga.
Resulto ser un muchacho de dieciocho anos, hijo de un comisario del distrito. Mientras una docena de coches patrulla lo perseguia por toda la ciudad, se las arreglo para ocasionar que otros dos conductores se salieran de la calzada, dejar inservibles varios de los vehiculos policiales que lo perseguian y, finalmente, estrellarse contra un poste telefonico.
En el complejo medico del centro de la ciudad, segui de cerca el desfile de heridos y furiosos. Vi a un agente uniformado que, mientras se sostenia una gasa ensangrentada contra la frente, observaba al muchacho, que entraba transportado en una camilla.
– Espero que ese atolondrado haya aprendido la leccion -comento el policia.
Anote sus palabras, pensando: «Ahi esta, la primera perla de la noche.» En ese momento una enfermera me aparto de un empujon.
– Por favor -dijo-, no obstruya el paso.
– Es mi trabajo -replique.
Me miro de una manera extrana y luego solto una risita.
– Supongo que si.
Contemple su figura estilizada, la serenidad con que manejaba a tantas personas accidentadas y asustadas que se apinaban en la sala de urgencias. La segui con la mirada mientras ella pasaba rapidamente de las camas a las camillas, deteniendose para controlar signos vitales. Al principio me quede admirado de su eficiencia; luego, de su serenidad. «Como una roca en una tormenta», pense, y luego me sonrei ante el lugar comun. Ella lo advirtio y sonrio tambien.
– ?Se divierte? -pregunto-. Por favor comparta el chiste conmigo.
No era un reproche.
– Estaba observandola -conteste.
– Ah -dijo, y me dedico otra sonrisa. Recuerdo que ese gesto se me antojo totalmente fuera de lugar; parecia elevarse por encima de aquella escena de dolor-. Mas vale no perder el sentido del humor -agrego.
– Estoy de acuerdo -asenti.
Entonces ella se volvio hacia uno de los pacientes. Mi plazo estaba a punto de cumplirse; necesitaba un telefono y luego una maquina de escribir. Sin embargo, antes de salir, me detuve en la cabina de las enfermeras y encontre el nombre de ella en un registro. Anote el numero de telefono que figuraba junto a el. A la tarde siguiente la llame.
Mis ojos se posaron de nuevo en el periodico que estaba sobre mi escritorio. Lo abri directamente por la pagina donde continuaba la cronica y vi que estaba llena de fotografias del hombre que habia descubierto el cadaver de la muchacha y de los padres de esta, en distintas poses. Habia una del padre mientras subia al coche patrulla, frente a la jefatura de policia. Tenia el semblante tenso y sombrio. En otra, se veia a la madre colgando el telefono, con una expresion de desconcierto que, justo en ese mismo instante, se tenia de angustia. Eran imagenes impactantes.
Tome el telefono y marque el numero del estudio fotografico. Pedi hablar con Porter y, momentos despues, este se puso al aparato.
– Muy buenas fotos -lo felicite.
– Gracias. Tenia mucho material bueno. No utilizaron la del cadaver en la bolsa, como yo pensaba. Pero estuvieron a punto. Pensaban aprovecharla hasta que vieron el retrato que nos dio la madre. De todos modos, el tema se prestaba para sacar buenas fotos, y tambien para escribir una buena cronica.
– Es verdad.
– Y bien -dijo-, ?que vendra ahora? ?Tienes alguna continuacion en mente?
– Aun no lo se. Hablare con Nolan.
– Bueno, si necesitas fotografias, llamame. Me gustaria seguir en este caso, de ser posible.
– Te avisare -le asegure y colgue el auricular.
A continuacion eche un vistazo al
Cerre el periodico con una sonrisa de satisfaccion. Quienes nos dedicamos al negocio de la informacion experimentamos cierto placer, mezcla de perversidad y orgullo, cuando le sacamos ventaja a la competencia. Los resultados son muy claros e inmediatos.
Volvi a descolgar el auricular para poner manos a la obra. Valdria la pena hablar con los detectives antes que con Nolan, al menos para tener alguna idea de que hacer. Una voz respondio:
– Homicidios.
– Quiero hablar con Martinez -dije-. Soy Anderson, del
Oi el tono que indicaba que la llamada habia sido transferida y luego la voz de Martinez.
– Es un gran dia para el mundo de la prensa -dijo-. Ya puedo ver los titulares: «Periodista del
– Yo jamas os abandonaria, muchachos -repuse-. Si no fuera por todos vosotros, ?de donde sacaria la informacion?
– La inventarias. Ya lo haces. -Solto otra carcajada.
–
– Y bien, ?que puedo hacer por ti? Oye, creo que has hecho un buen trabajo. Hasta Wilson lo cree, aunque no lo admita. Todavia esta bastante furioso por todo esto.
– ?Que novedades hay? -pregunte-. Necesito una continuacion.
– Bien -respondio Martinez-, esta manana tendremos el informe de la autopsia, y los de balistica dicen que pronto presentaran un dictamen preliminar. Ademas de eso, lo unico que tenemos planeado es una pesquisa entre el vecindario. Trabajo de rutina, para averiguar si alguien la vio subir a un automovil o vio algun sospechoso por la zona. Hablaremos con algunos de los amigos de la chica. Sera una tarea monotona, nada emocionante como lo que esperan vuestros lectores.
– ?Cuanto tiempo os llevara?
– Tal vez todo el dia. Habra mucha presion sobre Wilson y sobre mi para que atrapemos a ese tipo, pero dudo que lo consigamos. Por supuesto, te pido que no publiques esto. Tenemos algunas teorias, principalmente la de que el sujeto esta loco. No quiero hablar demasiado de eso.
– Esta bien -dije-. Es temprano para mi. Volvere a llamarte esta tarde, ?de acuerdo?
– Esta bien. El forense dara a conocer los resultados de la autopsia. No creo que haya nada en ella que deba ser confidencial. De todos modos, el nos lo dira.
Colgue el telefono y revise las notas que habia tomado de la conversacion. «Un loco -pense-. Tal vez podamos hacer un articulo sobre eso.»
Recogi la pila de papeles y me dirigi a la oficina de Nolan. Lo encontre hablando por telefono con otro periodista, el enviado a los tribunales, discutiendo la cobertura de un juicio. Minutos mas tarde, se volvio hacia mi.
– Ese cabron no cree que ese juicio por asesinato valga la pena. Lo mas irritante es que tiene razon, porque sabe mucho mas al respecto que yo. Bien, hiciste un buen trabajo ayer, pero no nos durmamos en los laureles. Como dicen por alli, ?que has hecho hoy por mi?
Sonrei.
– Hoy tendremos los informes de la autopsia y de balistica. Martinez dice que saldran a interrogar a los vecinos. No espera muchos resultados.
– Tal vez nosotros deberiamos hacer lo mismo.
